El estupor y la perplejidad reinaron el martes por la tarde entre todos los que asistieron, ya sea presencialmente o a través de una pantalla, a la conferencia de prensa que ofreció el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. En un estado anímico difícil de definir, pero que no habla nada bien ni de su condición mental actual ni de sus asesores, la comparecencia se convirtió en un show cómico-trágico al que algunos le han encontrado un paralelismo con las declaraciones de Josep Lluís Núñez aquel día de 1996 en que echó a Johan Cruyff. Uno de los protagonistas de una charla llena de caos y reiteraciones fue el llamado Caso Negreira, verdadera obsesión enfermiza del presidente blanco. Sea como fuere, estas líneas no pretenden ser un resumen de una conferencia de prensa repleta de disparates, sino que intentaremos desencriptar todo aquello que Florentino insinuó, pero no dijo sobre un supuesto enemigo que lo quiere echar del sillón y robar el club a los socios. Eso sí, el presidente madridista disparó primero porque convocó elecciones a toda prisa.
En determinado momento del acto, mientras el presidente blanco buscaba en su teléfono móvil quién le había enviado cierta noticia supuestamente difamatoria, soltó unas palabras en voz baja que la mayoría no debieron entender: “¿Quién me lo ha mandao? ¿Anas?”. Este Anas no es otro que Anas Laghrari, conocido como “el banquero de Florentino”. Nacido en Marruecos en 1984, es hijo de un ingeniero de caminos que colaboró en diversas etapas con el empresario madrileño. Estudió finanzas en Francia y allí mismo comenzó una meteórica carrera profesional, pasando por entidades como Société Générale o Key Capital, esta última como socio. Durante la crisis financiera iniciada en 2008, y a causa de unos hechos que veremos más adelante, ACS se encontró en una situación delicada por el exceso de deuda asumida. Una de las personas que fue decisiva para reestructurar esta deuda fue, precisamente, Laghrari. Desde entonces se convirtió en la mano derecha de Florentino para los asuntos de financiación y, al parecer, también para facilitarle noticias que crispan los nervios del presidente blanco. Algunas veces se ha especulado con la idea de que el banquero marroquí podría ser el sucesor en el poder en el Real Madrid.
La referencia a “unos niños que van por ahí diciendo que se quieren presentar” y a un opositor que, supuestamente, habla con acento mexicano iban dirigidas a Enrique José Riquelme Vives (1989), un empresario alicantino que ha construido una gran fortuna en el mundo de las energías. El hecho de que de muy joven se marchara a vivir a Panamá es la causa de que su habla sea más cercana a la de Latam que a la de su Vega Baja natal. El imperio que ha levantado gira alrededor del Grupo Cox, una empresa con sede en Sevilla que, en buena parte, es heredera de la antigua Abengoa, multinacional andaluza que en 2015 entró en concurso de acreedores después de una trayectoria de tres cuartos de siglo. Por cierto, el nombre de la empresa de Riquelme hace referencia al pueblo alicantino donde nació el empresario (Coix), pero en su versión castellana.
Los primeros proyectos energéticos de Riquelme se iniciaron en 2012 y fueron la base para la constitución del holding dos años más tarde. En la actualidad, Grupo Cox tiene dos actividades principales, que son la energía y la gestión del agua (se consideran los líderes mundiales en gestión de recursos hídricos). El año pasado facturaron 1.140 millones de euros y obtuvieron unos beneficios de 69 millones. La sociedad matriz cotiza en bolsa bajo la denominación de Cox Abg Group, de la cual Riquelme es titular de casi dos tercios del capital. El segundo accionista (14%), y mano derecha del alicantino, es Alberto Zardoya Arana, de la familia de la empresa de ascensores homónima. En el consejo de administración, además de los dos mencionados, también se sienta el catalán Ignacio Maluquer Usón, pequeño accionista y persona cercana a Riquelme. El primer ejecutivo es Nacho Moreno Vicente, que tiene pasado profesional en Crédit Suisse y Barclays, y que se formó en Icade, el vivero de las élites madrileñas. El valor de la empresa es de unos 1.200 millones de euros.
Los primeros proyectos energéticos de Riquelme se iniciaron en 2012 y fueron la base para la constitución del holding dos años más tarde. Actualmente, Grupo Cox tiene dos actividades principales, que son la energía y la gestión del agua
Hasta aquí, las aventuras de Riquelme en el mundo de la energía; pero ¿por qué Florentino se refirió a él como “ese señor que habla con las eléctricas”? Aquí empieza la segunda parte de la historia, y es que el Sant Jordi último, Cox adquirió la filial mexicana de la eléctrica vasca Iberdrola por 4.000 millones de dólares, en una operación que se había pactado el verano anterior. Los contactos ya venían de antes, porque Riquelme tiene una relación muy estrecha con David José Mesonero Molina (1980), que además de ser el director de desarrollo corporativo de Iberdrola, es el yerno del presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán. Esto quiere decir que Iberdrola, con toda su fuerza, da apoyo total a Riquelme en su aventura para llegar a ser presidente del club blanco. Por cierto, un servidor no puede evitar que le haga mucha gracia que el tal Mesonero esté casado con una señora (la hija de Sánchez Galán) que lleva como segundo apellido Tabernero.
Pero volvamos al presidente de Iberdrola, Sánchez Galán, porque este nombre no es nada neutral, sino que consigue poner muy nervioso a Florentino. Para entenderlo, hay que viajar más de dos décadas atrás. En el año 2005, el Banco Santander se encontraba en plena dinámica de deshacerse de inversiones industriales. Tres años antes, habían vendido Dragados a la ACS de Florentino Pérez y ahora se disponían a colocar en el mercado un paquete del 22% de la eléctrica Unión Fenosa (hoy en día, dentro de Naturgy). Los primeros interesados fueron un grupo de inversores liderados por Amancio Ortega Gaona, pero al final fue el mismo Florentino quien ganó la partida. La inversión en la eléctrica le debió parecer interesante, porque solo al cabo de un año adquirió otra participación (10%), ahora en Iberdrola, la gran energética vasca. Con estas cartas en las manos, su plan implicaba controlar Unión Fenosa e Iberdrola para acabar fusionándolas, en lo que sería una compañía verdaderamente gigantesca. Pero las cosas no serían tan fáciles, porque al frente de Iberdrola había un hueso muy duro de roer, el salmantino Ignacio Sánchez Galán. El año 2006 se inició una guerra a muerte entre los dos magnates, a la que temporalmente se unió la francesa EDF, que tenía buena relación con ACS.
Al frente de Iberdrola había un hueso muy duro de roer, el salmantino Ignacio Sánchez Galán. El año 2006 se inició una guerra a muerte entre los dos magnates
Durante la pugna, Florentino redobló la apuesta y aumentó su participación hasta el 20%, con la consiguiente presión sobre Sánchez Galán, que no dejaba de defenderse como podía. El desgaste para ambos resultaba muy palpable, pero después de seis años de lucha, en 2012 Florentino tiró la toalla y tuvo que reconocer la derrota. El intento de abordaje fallido dejó grandes heridas a ACS en forma de sobreendeudamiento, una circunstancia que no pasó por alto a los mercados de todo el mundo. Para poner un ejemplo, encontramos la crónica del New York Times de mayo de 2012 que ponía a ACS como paradigma de la mala gestión que reinaba en aquel momento en las grandes empresas españolas.
Visto todo esto, se pueden entender los pinchazos en el estómago que tiene que sufrir el magnate de la Castellana cuando este fantasma del pasado vuelve a tomar vuelo y ahora con el riesgo de perder el control del Real Madrid. La convocatoria precipitada de elecciones, solo un año después del anterior proceso electoral, además de servir para dejar en fuera de juego a Riquelme, quizás también tiene como objetivo legitimar un cambio de modelo de propiedad en el club, una idea que Florentino ya anunció que, de una manera o de otra, piensa ejecutar. Con un Real Madrid desmutualizado y presencia de accionistas externos, el salto a la presidencia podría convertirse en una aspiración quimérica para los outsiders como Riquelme. Precisamente el empresario alicantino emitió un comunicado el miércoles a última hora pidiendo diálogo y cordialidad al actual presidente madridista, por lo que tenga que venir.