Escucha el artículo ahora…
A solo una década de cumplir el siglo de historia, el Mercado Dominical de Sant Antoni se ha convertido en un icono de las mañanas de domingo de la capital catalana. Hoy, la feria de libros de viejo no se contenta únicamente con material de lectura: puestos de postales, antigüedades, carteles, figuritas, cómics o música conviven en los cuatro porches que rodean el edificio modernista de Antoni Rovira i Trias.
Pero muchos barceloneses no recordarán el mercado de Sant Antoni por todo esto, sino por el intercambio y compraventa de cromos -a veces, incluso, clandestino- tanto en las proximidades como en los mismos puestos del mercado. Y si bien las colecciones de Panini han dominado tradicionalmente las conversaciones y negociaciones, hay otra franquicia que, con más 30 años de historia, en la última década ha disparado su popularidad: el juego de cartas coleccionables (JCC) de Pokémon.
Un paseo por el mercado dominical permite vislumbrar las aglomeraciones que se acumulan alrededor de los tres o cuatro puestos especializados, entre otros, en este botín. “¿Compráis cartas de Pokémon?”, pregunta un cliente. “Depende del estado”, responde uno de los encargados, que entra en detalle sobre sus particularidades: la conservación, el idioma, la rareza… Mientras tanto, otros curiosos pasan las páginas de los múltiples álbumes dedicados al JCC de Pokémon, repletos de cartas que pueden tener décadas de diferencia, mientras otros rebuscan entre las grandes pilas de cartas de menos valor, con ofertas como “once cartas por un euro”. De entre todos, llaman la atención unos álbumes en particular: en vez de cartas, lo que contienen son sobres sin abrir, algunos de colecciones que hace años que dejaron de venderse. Incluso se comercializan, de manera bien indicada, los conocidos como proxies, el nombre con el que se conocen las reproducciones (o falsificaciones, según a quién se pregunte) de cartas, sin validez oficial, que algunos jugadores usan como sustitutos provisionales.
Una de las tiendas que se dedica a este negocio cada domingo es Frikea. Con una experiencia de más de dos décadas en el Mercado de Sant Antoni, la parada se ha dedicado tradicionalmente a la venta de libros y cómics, pero también comercializa el JCC de Pokémon. “Hace diez o quince años, las cartas revivieron, y decidimos montar una tienda en línea para venderlas. En aquel momento fuimos pioneros, aunque nos hemos quedado atrás, y ahora somos una tienda pequeña que se dedica, entre otras cosas, a Pokémon”, relata su principal encargado, que prefiere mantener el anonimato, en una conversación con VIA Empresa. Según el tendero, fue en el periodo entre 2015 y 2018 que se registró este aumento de interés por el juego de cartas, que luego se relajó durante unos años. Sin embargo, durante la pandemia, especialmente con el impulso de influenciadores de internet en Estados Unidos, el sector vivió un nuevo auge: “Cosas que costaban 30 euros pasaron a costar 300 en un mes”.
Durante la pandemia, el interés en el JCC de Pokémon estalló: “Cosas que costaban 30 euros pasaron a costar 300 en un mes”
Es durante este periodo cuando, a juicio del responsable de Frikea, comenzó la tendencia de “equiparar coleccionismo a inversión”. “Esto, antes de 2020, no existía”, asegura: “La gente coleccionaba, pero no se planteaba comprar para vender si no era una tienda, y ahora todo el mundo lo hace”. Con todo, su ubicación en el Mercado de Sant Antoni hace que su público esté bastante más diversificado. La abundancia de familias hace que “gran parte del público” sean “niños, adolescentes y gente que colecciona cartas y que lo que quiere es abrir sobres”, pero el responsable de Frikea también identifica “un perfil muy grande de coleccionistas de verdad”, gente “con dinero” que en el mercado busca “algún chollo”. Además, también existen lo que denomina “inversores”: “El coleccionista a quien no le interesan las cartas para él, sino que lo que quiere es sacarle beneficio”. Finalmente, un último perfil de comprador es el de los jugadores: gente que tiene interés en las cartas por su juego competitivo y no tanto por su valor de coleccionismo.
La revalorización disparada de las cartas

Sea cual sea su interés, toda esta amalgama de atractivos a la afición la afrontan en un contexto marcado claramente por su conversión en un objeto de inversión. Según datos de Card Ladder, la base de datos de referencia del mercado de las cartas coleccionables en Estados Unidos, la selección de cartas del JCC de Pokémon más preciadas en los mercados registra, de media, una revalorización del 3.800% entre 2004 y 2025, es decir, que han multiplicado por 40 su valor inicial. Este crecimiento le pasa la mano por la cara al del índice bursátil estadounidense S&P 500, que sigue a las 500 empresas norteamericanas cotizadas de mayor valor y que en estas dos décadas ha registrado una revalorización de cerca del 500%; o bien de las acciones de una compañía como Meta, que desde su salida a bolsa en 2012 (entonces, todavía como Facebook), ha crecido un 1.400%.
Entre 2004 y 2025, las cartas del JCC de Pokémon más preciadas se han revalorizado un 3.800%
Como bien apuntaba el responsable de Frikea, uno de los grandes vectores de crecimiento del negocio del JCC de Pokémon se encuentra entre los influenciadores de internet, especialmente en Estados Unidos. Quien ha personificado esta tendencia de forma más evidente es el controvertido, pero también popular, youtuber estadounidense Logan Paul. En el año 2021, Paul fue noticia por haber pagado más de cinco millones de dólares por una carta especial de Pikachu, una transacción que le valió un récord Guinness. Cinco años más tarde, en febrero de 2026, el mismo Paul consiguió vender la misma carta en una subasta por casi dieciséis millones y medio de dólares. En España, el fenómeno no ha alcanzado estos niveles, pero desde Frikea destacan el impacto que tienen figuras como ElRubius, quien también se ha sumado a la tendencia del JCC de Pokémon: “Mueve a mucha gente. Hace unos meses dijo que estaba jugando a la Nintendo 3DS, y subieron muchísimo las ventas de segunda mano de la consola”.
Es a raíz de este impulso que empezó a ganar fuerza el comercio de cartas gradeadas, el término con el que dentro del sector se califican las cartas que han pasado por un proceso profesional de revisión de su veracidad y estado de conservación. El mundo del grading de las cartas coleccionables lo inauguró en 1991 la empresa Professional Sports Authenticator (PSA), que junto con otras compañías como Becket Grading Services (BGS) o Certified Guaranty Company (CGC) han establecido los estándares del gradeo de las cartas de Pokémon. Con todo, desde Frikea apuntan que “esta filosofía americana de encapsular cartas y ponerles nota es un mercado que, en España, no funciona”, o al menos no lo hace tan bien como a escala internacional.
De las cartas individuales a las cajas y sobres cerrados
Este mercado, el de la compraventa de cartas individuales, es el que está más vinculado a los flujos de la oferta y la demanda, hasta el punto que desde Frikea lo comparan “a las acciones de la bolsa”. En Europa, la principal referencia de precios es CardMarket, el mercado en línea de compraventa de cartas coleccionables más grande del continente.
Pero el fenómeno especulativo no se queda únicamente en el mundo de las cartas individuales, sino que también ha dado el salto al producto original, los sobres y cajas de las colecciones oficiales. En la mayoría de mercados, este negocio se lleva a cabo a través de distribuidoras regionales que hacen llegar los materiales a las tiendas minoristas. Sin embargo, esta situación ha vivido anomalías importantes en los últimos años.
Según explica el responsable de Frikea, en el Estado “hace un par de años que la distribuidora principal dijo que ya no vendía a tiendas pequeñas”. “Es verdad que había mucha tienda falsa, pero han cerrado el grifo”, denuncia. Esto provoca que, si negocios como el suyo quieren acceder al producto oficial, tengan dos opciones: o conseguir las novedades a través de terceros, o comprarlas en el mercado de segunda mano. “Y esto hace que todo el material tenga un precio más caro de lo que debería ser”, razona. Donde sí se siguen vendiendo las cajas y sobres con normalidad es en grandes cadenas como “Carrefour, Game o El Corte Inglés”, que “las sacan al precio que toca”. Sin embargo, el responsable de Frikea alerta que “Hay grupos de WhatsApp o Telegram de gente que van el día de lanzamiento a las cinco o seis de la madrugada, y si la tienda abre a las ocho, a las nueve ya no queda nada”.
Frikea denuncia que los distribuidores oficiales ya no venden a pequeños comercios y solo lo hacen a grandes cadenas
En España, el JCC de Pokémon ha pasado por manos de múltiples distribuidores oficiales. El negocio llegó en 1999 de manera temprana de la mano de la división de juegos de Ediciones Martínez Roca, que había firmado un acuerdo con Wizards of the Coast (distribuidores internacionales del JCC de Pokémon hasta 2003) para editar las colecciones en el Estado. Rápidamente, sin embargo, tomó el testigo Devir Iberia, la división peninsular de la empresa brasileña que fue impulsada por Joaquim Dorca. Devir mantuvo la distribución, de manera irregular, hasta principios de 2006. Ya en 2007, Panini le tomaría el relevo con una nueva estrategia comercial, pero solo durante tres años: en 2010 el JCC volvió a cambiar de manos.
La siguiente en asumir el papel fue la francesa Asmodee, que lo hizo en muchos otros países europeos. Sin embargo, la situación volvería a dar un giro el año 2019, cuando la firma dejó de distribuir la licencia en el Estado español -pero no en otros mercados como el Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Francia o los países nórdicos-. La última compañía que tomó el control fue Bandai España, la subsidiaria en el Estado del conglomerado japonés Bandai Namco, que todavía hoy es titular de la distribución del JCC de Pokémon en España.
Sea como sea, desde Frikea alertan que, generalmente, los precios inflados de las cajas en los mercados de segunda mano no suelen traducirse en una ganancia económica: “Lo más normal es que, si abres una caja, nunca recuperes el valor con cartas individuales. Pero es una lotería: si te sale la carta rara, lo recuperas con diferencia”. Y es que los precios pueden variar muchísimo entre las cartas de una misma colección. Lo podemos observar si analizamos los precios de las cartas de una de las últimas expansiones, Celebración 30º Aniversario, publicada a mediados de septiembre. Según Cardmarket, las cartas más comunes se pueden adquirir a precios tan bajos como dos céntimos de euro, pero las más caras, las tres versiones en colores azul, rojo y verde del pokémon Mew, rondan precios que van de los 1.600 a los 2.400 euros.
Frikea: “Lo más normal es que, si abres una caja, nunca recuperes el valor con cartas individuales”
Ante el gran incremento de la demanda vivido desde la pandemia, lo cierto es que los fabricantes han ido incrementando durante los últimos años su capacidad productiva. Según recoge el portal especializado PokeBeach a partir de los informes económicos de la empresa, en marzo de 2026 había más de 85.000 millones de cartas impresas y comercializadas en 90 países en dieciséis lenguas diferentes. En marzo de 2021, la cifra era de solo 34.100 millones: a partir de aquel año, se pasó de unos incrementos de unos 3.000 millones de cartas anuales a subidas que iban de los 9.100 millones en marzo de 2022 a los más de 11.900 millones registrados en marzo de 2024. La cifra más reciente, la de marzo de 2026, indica un incremento de 10.000 millones de cartas en el último año fiscal.
Creatures y The Pokémon Company, los artífices del fenómeno
A pesar de la explosión de popularidad de los últimos años, el JCC de Pokémon no es ni mucho menos una novedad. La primera expansión del juego de cartas, titulada en castellano Set Base, vio la luz en octubre de 1996 en Japón y, tres años más tarde, en Occidente. Desde entonces, y siempre estrechamente vinculado a los nuevos lanzamientos de los videojuegos de la franquicia, el JCC ha ido lanzando múltiples expansiones anuales, hasta el punto de que en noviembre de 2026 ya tiene 110 expansiones principales y veinte especiales. Sumando también colaboraciones especiales como las hechas con McDonald’s, la colección combinada supera las 20.000 cartas diferentes.
Para entender toda esta vorágine, primero hay que entender el origen de la franquicia Pokémon y los artífices de convertirla en mucho más que la saga de videojuegos iniciada con las ediciones Rojo y Verde en 1996. “Primeramente, sí que nace como algo muy pequeñito, para GameBoy, y pensando solo en el videojuego”, explica el periodista castellonense y autor del libro Generación PKMN: Una vida en la hierba alta, Israel Mallén, actualmente director de marketing del estudio de videojuegos valenciano Digital Sun Games. Pero no pasó mucho tiempo hasta que sus creadores se dieron cuenta de que lo que tenían entre manos iba mucho más allá: “Hay un momento en que explota, y surge la necesidad de llevarlo al resto del mundo”.
Es así que, en 1998, se crea The Pokémon Company, una empresa dedicada a la gestión íntegra de la marca Pokémon y todos sus derivados. En realidad, se trata de una alianza de empresas (joint venture) a tres partes: Game Freak, los creadores originales de los videojuegos, que todavía hoy desarrollan las entregas principales; Nintendo, la distribuidora de los videojuegos y propietaria de las consolas donde se publican; y Creatures Inc., una empresa vinculada a Nintendo y fundada en 1995 por Tsunekazu Ishihara como sucesora de Ape Inc. “Con una Game Freak colapsada y una Nintendo que genera más dinero, pero que era más que Pokémon, hacía falta una tercera pata que permitiera controlar el merchandising y crear una marca”, valora Mallén. Y a pesar de ser la más desconocida de las tres, el papel de Creatures es capital: son los diseñadores originales del JCC de Pokémon y de toda su evolución. De hecho, el mismo Ishihara se convirtió en presidente de The Pokémon Company en 2001, cargo que todavía mantiene.
Creatures, una tercera parte de The Pokémon Company, es la encargada del diseño y producción del JCC de Pokémon
Para Mallén, la franquicia de Pokémon “se podría considerar muy avanzada a sus tiempos”, ya que “siempre ha estado en el centro la idea de convertir Pokémon en una marca”, un objetivo en el que el JCC ha actuado “como punta de lanza”. “Pokémon tenía que ganar las calles y los patios de las escuelas, y eso pasa por la serie de televisión, el juego de cartas, todo el merchandising y una apuesta muy sólida por una distribución de terceros en cada región”, analiza el experto.
Y esta filosofía ha continuado hasta el día de hoy: en 2016, The Pokémon Company expandió el fenómeno a los teléfonos móviles con el lanzamiento de Pokémon GO, mientras que en 2019 llegó a los cines (en una apuesta amplia que también han protagonizado otras franquicias de Nintendo) con el film Pokémon: Detective Pikachu. La guinda llegó a finales de 2024 con el lanzamiento de Pokémon JCC Pocket, un videojuego para teléfonos móviles que digitalizaba la experiencia coleccionista del juego de cartas reales que en mayo de este año ha superado los 200 millones de descargas.

Son razones como estas las que convierten a Pokémon en una de las marcas más valiosas de todo el mundo. El calificativo no es en vano: según los mismos Guiness World Records, Pokémon es, de hecho, la franquicia de entretenimiento con más ventas acumuladas del mundo, que en abril de 2024 superaban los 147.000 millones de dólares. Desafortunadamente, The Pokémon Company no publica esta cifra al menos desde 2019, por lo que no proviene de una fuente oficial, y tampoco hay disponibles desgloses de ingresos que provengan de fuentes confiables. Aun así, Mallén lo tiene claro: “El hecho de que Pokémon sea la franquicia de entretenimiento que más dinero genera probablemente sea por las cartas por encima de cualquier otro medio”.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad