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El inicio de este nuevo curso escolar ha estado marcado por una tormenta, la Diada y una nueva movilización de los docentes. La cara visible de esta última es Iolanda Segura, quien cuenta con más de 23 años de experiencia como profesora de educación primaria y seis como portavoz de la Unió Sindical de Treballadors i Treballadores de l'Ensenyament de Catalunya (USTEC). En una conversación con VIA Empresa, Segura apunta que “hay una gran parte del alumnado que no tiene el derecho a la educación garantizado”; es complejo precisar la cifra exacta, pero probablemente se acerque al 23% de alumnos que han quedado excluidos de las últimas -y desastrosas- pruebas PISA. En palabras de Segura, “se ha excluido a aquel segmento que hace bajar los resultados, y esto quizás es una señal”.
Entre festivos, tormentas y la huelga de docentes, la vuelta al colegio de un millón y medio de alumnos ha sido turbulenta.
Bueno, el curso pasado ya lo terminamos de forma turbulenta, de hecho, todo el curso lo fue, y este empieza de la misma manera porque el conflicto no se ha resuelto. El malestar entre el personal educativo todavía está muy presente a pesar de algunos pasos que se han dado adelante y que valoramos, pero que no resuelven los problemas estructurales que tenemos en la educación. Hay que seguir progresando, la carpeta de mejoras todavía no se ha cerrado, y por eso hemos empezado el curso con huelga.
¿La huelga del día 8 fue la esperada? El Departamento de Educación cifró la participación en un 12,65%, mientras que ustedes en un 30%.
Siempre hay diferencia. Nosotros hacemos una estimación y no contamos los servicios mínimos, a diferencia del Departamento de Educación. Son muy elevados y abusivos, limitan mucho el derecho de huelga y hace que mucha gente no pueda salir a la calle.
"La carpeta de mejoras todavía no se ha cerrado"
¿Empieza a flaquear la movilización?
No. Sabíamos que la huelga del primer día de clases no tendría una participación como las movilizaciones que hicimos el curso pasado, porque la fecha es la que es, y los docentes somos más responsables de lo que se merece este gobierno y ciertos individuos de esta sociedad que se muestran tan críticos con el personal educativo. Entonces, sí, hubo mucha gente a quien le supo mal hacer huelga este día, pero tuvo el impacto que nosotros queríamos conseguir, que era emitir un mensaje muy claro conforme esta crisis no se ha resuelto.

Precisamente, esta semana Illa ha anunciado el compromiso de alcanzar el 6% de inversión pública en educación y de climatizar los 2.530 centros educativos públicos y 51 residencias hasta 2031.
Sin duda, la movilización del curso pasado y el inicio de este ha despertado conciencias y, por primera vez, se ha hablado de un horizonte en el que podamos llegar al 6% del PIB, y de una inversión que es absolutamente necesaria para poder financiar todas las soluciones que se necesitan para tener una escuela pública inclusiva, feminista, en catalán, de calidad.
Por otro lado, también es muy positivo que por fin estemos hablando de climatizar los centros educativos. Es una medida reivindicada y luchada, y más necesaria que nunca, dado que los cambios climáticos están muy presentes. Las olas de calor han venido para quedarse y las aulas son auténticos hornos. Nadie se lo puede imaginar. Son 30 personas concentradas, que desprendemos calor, y la temperatura que se acumula entre las cuatro paredes es muy elevada. Y queremos ir más allá. También pedimos que, mientras no se climaticen todos los centros, se activen protocolos de prevención y de actuación en caso de llegar a temperaturas superiores al umbral térmico permitido por ley. Se necesita una organización horaria, actuaciones inmediatas, y si un día se tiene que cerrar el centro porque no es soportable dar clase a 40 grados, pues se cierra. No vale decir “ya lo climatizaremos”, y mientras nos seguimos friendo en una sartén de aceite hirviendo.
¿Cuántos alumnos debería haber por aula?
Aquí nosotros somos muy ambiciosos. Tenemos una complejidad muy elevada en las aulas, casi uno de cada cuatro alumnos tiene necesidades específicas de apoyo educativo. Somos el territorio con más complejidad en el estado español y, por lo tanto, las ratios deben dar respuesta a esta realidad. Se han hecho algunos avances, pero tímidos, deberíamos ir más allá. Para nosotros no se debería superar los 15 alumnos en infantil y primaria, entre 22 y 23 como máximo en secundaria. La bajada de natalidad favorece estos datos, pero no debemos suprimir oferta pública, la debemos mantener y así convertir en una realidad nuestra petición.
Illa apuntó que “respeta el derecho a huelga”, pero pide “respeto al derecho a la educación”. Teniendo en cuenta que algunas de las movilizaciones han alterado la actividad de todo el país, ¿es compatible?
Y tanto que lo es. Precisamente, el derecho a la educación es lo que estamos defendiendo en este conjunto de movilizaciones, estamos hablando de la necesidad de mejorar la educación de nuestro país. Si no hubiéramos hecho todo esto, a estas alturas no estaríamos hablando de ello. ¿Y quién se beneficiará de las mejoras educativas? Pues el alumnado, para que pueda tener derecho a la educación, ya que ahora mismo le puedo asegurar que hay una gran parte que no lo tiene garantizado. Y para poder garantizarlo hay que crear una única red pública, que es la única que defiende la universalidad de acceso, independientemente de los orígenes y condición del alumnado. Es donde debe ir a parar la inversión y los recursos.

¿Cuál es la principal demanda que hacen desde la USTEC este inicio de curso?
Pues que todas estas promesas que tanto se están anunciando se aterricen. Las organizaciones sindicales estamos esperando un calendario de negociaciones, tal como le pedimos a la consejera desde la USTEC. Necesitamos situar todas las cuestiones a abordar en un calendario para que no se conviertan en medidas temporales, deben ser estructurales, como por ejemplo el tema del catalán, ya que sufrimos una pérdida del uso de la lengua. Ha habido una ofensiva judicial y política en contra del modelo de escuela catalana y esta es una cuestión preocupante que sin duda también se debe atacar. Y le podría decir muchas otras cuestiones.
¿Cuáles más le preocupan?
Pues, por ejemplo, el exceso de la burocracia. Los docentes hacemos mil tareas inútiles que nos sobrecargan de trabajo. Con esto debemos insistir mucho porque no estamos viendo cambios, al contrario, cada vez que giramos la esquina tenemos otra tarea burocrática que hacer. Nosotros nos tenemos que poder dedicar a nuestro trabajo, que es planificar la tarea educativa y llevarla a cabo, no perder el tiempo haciendo papeles inútiles que no mira nadie.
"Ha habido una ofensiva judicial y política en contra del modelo de escuela catalana"
Por otro lado, a muchos padres y madres les preocupa que sus hijos se queden sin colonias. ¿Las habrá este curso?
Esta es otra problemática que ahora se ha convertido en una medida de presión. Todo el mundo valora la importancia de las salidas y las colonias, pero nadie se ha parado a pensar la cantidad de horas extras que hacemos y la responsabilidad que supone llevarse un curso de alumnos fuera de la protección de los muros de la escuela para hacer estas actividades, esto no se ha puesto en valor nunca, ni se ha reconocido, ni se nos ha compensado de ninguna manera.
¿De qué manera considera que se les debe reconocer?
Cabe decir que yo soy una gran defensora de este tipo de actividades, me encantan y pienso que son absolutamente pedagógicas para nuestro alumnado, especialmente para aquel que no puede acceder a esta realidad a causa de sus circunstancias familiares o económicas. Pero sí que es cierto que, cuando te vas de colonias, trabajas 24 horas durante dos, tres, cuatro o cinco días, atendiendo a una gran cantidad de alumnos que te tienes que llevar y devolver intactos. Además, cuando un docente se va de colonias muchas veces tiene que dejar su vida personal y familiar organizada, hecho que puede suponer un coste adicional de canguros, etcétera. Todo esto se tiene que reconocer, y ahora todo el mundo se echa las manos a la cabeza porque hemos decidido no hacer estas salidas. Todo el mundo ha dado por hecho que estas horas extras las teníamos que asumir, y este tema se tiene que poner sobre la mesa y ver de qué manera se retribuye y se compensa horariamente.
¿Horariamente?
Claro, lo que no puede pasar, además, es que un docente llegue de un viaje de fin de curso a la una de la noche, deje al alumnado en su casa, que entonces ya son la una y media en el mejor de los casos, y al día siguiente a las ocho de la mañana tenga que estar trabajando otra vez. Esto no puede ser. Tiene que haber una compensación horaria. Y este curso, en la gran parte de las aulas catalanas no se notarán cambios. Por lo tanto, esta es una medida de presión que continúa vigente.

En cuanto al espectro salarial, el pasado mes de mayo se alcanzó un acuerdo para incrementar las nóminas de los docentes en 600 euros brutos mensuales a cuatro años.
En este ámbito hemos dado un gran paso adelante. Ninguna comunidad autónoma ha conseguido casi 400 euros, si hablamos solo de la parte autonómica, en un solo acuerdo. Ha costado. Ahora bien, lo que no puede ser es lo que le comentaba antes. Esto no puede ser una medida puntual y que después dejemos de hablar de sueldos porque el IPC, lamentablemente, sigue aumentando y, por lo tanto, hay que actualizar los sueldos periódicamente. Defendemos la cláusula de revisión salarial como una medida necesaria, nuestros sueldos deben ir en consonancia con el coste de la vida, y como pensamos que la tarea que tenemos es de gran responsabilidad, pedimos cobrar lo que nos corresponde.
El salario medio en Catalunya es de unos 31.700 euros anuales brutos, mientras el sueldo inicial de un maestro ronda los 34.400 euros en el caso de primaria y supera los 37.000 en el caso de secundaria, cifras que se disparan rápidamente con antigüedad y complementos. ¿Considera insuficiente el salario de los docentes?
A ver, estamos hablando de personas que asumimos una tarea primordial, como es educar a nuestros niños y adolescentes para que tengan un futuro. Ahora mismo, estamos mal pagados. Tampoco estamos pidiendo cobrar mucho más, pero sí compensar todo este tiempo en que no nos han aumentado ni un céntimo. De entrada, el salario medio catalán ya es bajo, y nosotros luchamos por nuestros salarios porque nos dedicamos a la educación, pero también apoyamos todas las luchas laborales en que los trabajadores y trabajadoras pidan cobrar el sueldo que les corresponde, solo faltaría.
"Nuestros sueldos deben ir en consonancia con el coste de la vida"
También piden la reducción del horario lectivo. Después de ver el desastre de las pruebas PISA, ¿siguen creyendo que es una buena idea?
Es al contrario. Uno de nuestros problemas es que no tenemos suficientes horas para poder programar nuestra tarea pedagógica y para planificar la atención al alumnado. Estamos pidiendo más recursos, pero no que nos los tiren a los centros y punto. Debemos poder contar con espacio y tiempo para poder coordinarnos, para crear equipos psicosociales y equipos psicopedagógicos porque la realidad del alumnado no es solo la que está en el aula, a menudo su situación de aprendizaje viene condicionada por la realidad de su entorno. Tenemos más de un 30% del alumnado que está en situación de riesgo social y en el umbral de la pobreza. Esto, evidentemente, condiciona mucho su rendimiento. Por lo tanto, necesitamos horas para poder coordinarnos y reducir las horas lectivas para que estas sean de calidad.

¿Hasta qué punto considera que los docentes son responsables de estos resultados, y qué peso atribuye al sistema educativo actual?
Lo que ha pasado con las pruebas PISA es que hemos quedado fuera de la comparativa porque se excluyó a un 23% del alumnado, que representa casi la totalidad de los que tienen necesidades específicas de apoyo educativo y que tienen un nivel de aprendizaje muy bajo. Se ha excluido a aquel segmento que hace bajar los resultados, y esto quizás es una señal. Claro, sin este 23% los resultados no son tan malos, pero se necesitan medidas universales y dirigidas a todo el alumnado, porque si todos están bien atendidos, todos podrán tener unas condiciones de aprendizaje óptimas, y esto hará mejorar los resultados.
¿Cuál sería la situación ideal? Pues que sin tener que excluir alumnado tengamos buenos resultados. Y aquí la responsabilidad es conjunta. Evidentemente, nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo, pero debemos poder hacer el trabajo en las mejores condiciones posibles. Y, hoy en día, la atención de un alumno significa la desatención de otro, y viceversa. Esto no puede pasar. Mientras yo estoy atendiendo a un alumno, debe haber alguien que esté atendiendo al resto. Y esto pasa por los recursos, las manos, el tiempo, el espacio de coordinación, para crear una escuela inclusiva…
Gina Tost, colaboradora de VIA Empresa, decía a principios de semana que si se excluye a un 23,3% de los alumnos de las pruebas cuando el máximo permitido es de un 5%, quizás los que necesitan clases de matemáticas y comprensión lectora no son solo los alumnos.
Es que si un docente está en un centro y le dicen que tiene que hacer las pruebas PISA, sin ninguna instrucción, y que el alumnado con más dificultades no las tiene que hacer, pues lo excluye, no se detiene a pensar en porcentajes. ¿Por qué este año el porcentaje excluido ha sido más elevado? Pues porque, tal como lo ha asumido la consejería, ha habido errores en el traspaso de información, por lo tanto, queda muy claro que en los centros no ha habido culpables. Los docentes no estamos haciendo nuestro trabajo mal, sencillamente no lo podemos hacer correctamente.
¿Qué espera de este nuevo curso escolar?
Pues que realmente estas promesas y estos anuncios tan grandilocuentes sean sinceros y no nos sentemos a debatir, porque los debates ya los hemos hecho mediante encuestas, entrevistas, estudios, etcétera; es el momento de sentarse a negociar.

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