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PISA, huelga y lluvia

14 de Septiembre de 2026
Gina Tost | VIA Empresa

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Hay semanas que parecen escritas expresamente para poner a prueba a una familia, y esta pasada ha sido una. Catalunya empieza el curso escolar con una huelga de docentes, con la noticia de un informe PISA en el que los resultados catalanes han sido excluidos, y con una decisión excepcional para suspender las clases en cinco comarcas por riesgo de lluvias torrenciales (¡y ni una gota!). Tres cuestiones diferentes, pero con un solo hilo conductor: nadie al volante.

 

El caso PISA es, probablemente, el más difícil de explicar. Catalunya ha quedado fuera porque ha intentado cocinar los resultados, y se ha pasado de frenada. La muestra no cumplía con las condiciones necesarias para considerar los resultados representativos de la comunidad autónoma. Si excluyes un 23,3%, y se pide que el máximo sea un 5% (después de avisos y comisiones de expertos), es que quizás los que necesitan clases de matemáticas y comprensión lectora no son solo los alumnos. Es un error técnico y grave.

"Catalunya ha quedado fuera del informe PISA porque ha intentado cocinar los resultados, y se ha pasado de frenada"

Una prueba seria e internacional que sirve para evaluar el sistema educativo, y donde sus máximos responsables y equipos han hecho mal los deberes. ¿Qué responsabilidad real tienen? Toda. Y aún lo es más cuando el error afecta precisamente a aquellos alumnos que pueden tener más dificultades: alumnado con necesidades educativas, dificultades lingüísticas u otros factores que pueden condicionar los resultados.

 

La reacción posterior del Govern, en la que se inició el cese de una alta responsable y la apertura de expedientes a funcionarios, era necesario, pero no se acaba aquí. Han abierto otra comisión de expertos, y estamos a una comisión de expertos de ser un gag de los Monty Python. Lo que debería importar es empezar de cero. Ya no podemos más con las tiritas para frenar la hemorragia. Porque una administración competente es aquella que detecta los errores, asume las consecuencias y aprende de ellos. No se le está pidiendo que sea infalible, sino confiable. Y aquí tenemos el segundo gran conflicto de esta semana: la huelga educativa.

Los docentes han comenzado el curso movilizados y reclaman, entre otras cuestiones, reducción de ratios, más recursos para la escuela inclusiva y mejoras en las condiciones de trabajo. El Govern, por su parte, defiende las medidas que ha ido aplicando y pide continuar negociando. No es una guerra entre "profesores contra Govern", y el Govern intenta que sea "familias contra profesores". Pero las familias queremos tener una buena educación porque esto enlaza directamente con el primer problema de esta semana. ¿Qué sistema educativo queremos y qué recursos estamos dispuestos a poner? Un poco de rigor, por favor. Y al lado del profesorado que está sosteniendo un sistema precarizado levantando el futuro del país.

Y en este punto aparece el tercer elemento de esta semana: la lluvia. El pasado miércoles 9 de septiembre, la Generalitat ha activado el Inuncat y ha suspendido las clases en cinco comarcas ante la previsión de lluvias torrenciales. La medida viene de un contexto meteorológico en el que hemos visto hasta qué punto una Dana puede provocar situaciones muy complicadas en muy poco tiempo. Protección Civil tiene precisamente la responsabilidad de actuar antes de que el problema sea evidente.

"¿Qué sistema educativo queremos y qué recursos estamos dispuestos a poner? Un poco de rigor, por favor"

El primer punto que debe quedar claro es que prevenir es gobernar, y no queremos lamentar ninguna desgracia. Ahora bien, prevenir no significa necesariamente mantener una decisión durante todo el día aunque las circunstancias cambien. Si el día anterior las previsiones indican un riesgo muy elevado, tiene todo el sentido suspender la actividad y evitar que cientos de miles de familias se desplacen. Pero si dos horas más tarde los datos meteorológicos indican que el peor escenario ya no se producirá, también debería ser posible revisar la decisión y volver a la normalidad.

No pasa nada por decir: "Ayer por la tarde, con la información que teníamos, tomamos esta decisión. Ahora tenemos información nueva y la modificamos". De hecho, esto es exactamente lo que esperamos de una administración moderna que utiliza nuevas tecnologías para dirigir y comunicarse. No vamos con fax ni cartas postales. Quizás en algunos casos habría sido suficiente empezar más tarde. En otros, hacer jornada de tarde. En otros, seguramente, mantener la suspensión. La cuestión es preguntarnos si tenemos suficientes mecanismos para adaptar las decisiones a medida que cambia la realidad, o no nos queremos complicar la vida.

Tres casos que se conectan. Con PISA, nos ha faltado rigor en la preparación y control de una prueba que debía darnos información sobre el sistema educativo. Con la huelga, tenemos un conflicto que nos recuerda que un sistema educativo no funciona solo con decretos y calendarios, sino también con maestros y profesores que deben poder trabajar en unas condiciones dignas. Y con la lluvia, tenemos el reto contrario: tomar decisiones prudentes e inmovilistas.

"No necesitamos una administración que nos asegure que nunca se equivoca. Necesitamos una administración que sepa qué está haciendo"

Tres problemas diferentes y una misma exigencia: poneos las pilas, y aprended a gestionar un país como Dios manda. Gestionar mejor quiere decir preparar mejor las pruebas. Quiere decir escuchar lo que hace semanas que os dicen, que no es suficiente. Quiere decir tener protocolos claros ante una emergencia. Pero también quiere decir tener la capacidad de rectificar siempre, con humildad y convicción.

Esta debería ser una de las lecciones de este inicio de curso. No necesitamos una administración que nos asegure que nunca se equivoca. Necesitamos una administración que sepa qué está haciendo, explique por qué lo hace y sea capaz de cambiar de rumbo cuando la realidad le demuestra que hay que hacerlo. Ahora no tenemos esta visión, y cada error administrativo tiene detrás alumnos, familias y profesionales.

A ver si tendremos que poner deberes también a los que gobiernan, y enviaros al Departamento de Orientación Pedagógica.

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