¿Newstalgia? Ya está aquí un concepto que está inquietando a más de un empresario de hostelería. Para entendernos, la tendencia hace referencia a la estética y los platos visuales apoyados en las redes sociales. De hecho, TikTok se ha convertido en el principal buscador gastronómico para el 56% de los jóvenes, por delante de Google Maps, utilizado por el 28%, según el estudio Así come la Gen Z. Una generación que busca lo auténtico transforma la hostelería, elaborado por Mazinn y Ansón+Bonet.
¿Cómo se ha llegado hasta aquí? Hace mucho tiempo que TikTok dejó de ser solo un espacio de vídeos virales, bailes o influencers y se convirtió en un auténtico buscador para la Generación Z -los jóvenes nacidos entre finales de los noventa y principios de los 2010-. Una de las agencias de noticias más prestigiosas del mundo, Reuters, ha revelado en un estudio sobre el consumo informativo entre personas de 18 a 24 años que un 51%, es decir, más de la mitad de los jóvenes, confía más en influencers que en otro tipo de fuentes, y esto tiene un impacto directo en sectores como la hostelería.
Más de la mitad de los jóvenes confía más en 'influencers' que en otro tipo de fuentes
En primer lugar, el estudio detalla que para la Generación Z son determinantes las reseñas, ya que el 77% prioriza locales con valoraciones positivas y el 66% descarta restaurantes por críticas negativas. Además, los vídeos y la estética del lugar son clave, o como se dice en el habla coloquial de los Z: aesthetic. Según los datos del Barómetro sobre la Competitividad de la Hostelería Española en 2026, elaborado por Horeca Professional Expo (HIP), el 82,9% de los hosteleros percibe nuevas demandas, con una fuerte preferencia por la relación calidad-precio (un 63,8%) y experiencias diferenciadoras (con un 48,1%).
Más allá de la etiqueta aesthetic
Esta situación se refleja en que el retail alimentario entra así en un terreno que antes dominaba el fast food (comida rápida) por precio y rapidez. Según el estudio, cuando la Generación Z come fuera de casa entre semana por necesidad, el 16,5% recurre a la comida preparada del supermercado. Esta cifra se acerca a la del menú del día, con un 17,4%, y a la de la comida rápida, también con un 17,4%. Y es que el consumo de platos preparados ha crecido un 48% en solo dos años, según la consultora Kantar Worldpanel. En paralelo, el último Informe de Consumo Alimentario publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, señala que Catalunya lidera la clasificación estatal en consumo de comida precocinada.
En este contexto de nuevas formas de consumo y de crecimiento de los platos preparados, Noel, grupo alimentario familiar de cuarta generación con sede en la Garrotxa (Girona), da un paso adelante con nuevas propuestas orientadas a facilitar el día a día en la cocina con la gama ready to eat (listo para comer), “con platos ya cocinados a baja temperatura -como el codillo al horno o las costillas con salsa barbacoa- que solo hay que calentar”, explicaba a VIA Empresa Jaume Planella, director corporativo de I+D+i de la compañía, durante la edición 2026 Alimentaria+Hostelco celebrada en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona el pasado mes de marzo.
Aunque los platos preparados ofrecen comodidad y rapidez, también presentan desafíos importantes desde el punto de vista nutricional. Muchos de estos productos tienen un alto contenido en sodio, grasas saturadas y aditivos y, a menudo, son pobres en fibra y micronutrientes esenciales, tal como apunta la periodista Natàlia Bosch en el artículo El supermercado, el abanderado de la era de la conveniencia y los platos preparados.
Reinventarse o “morir”

En este contexto, resulta interesante observar cómo está cambiando la percepción de la alimentación saludable. Según el estudio citado, el 46,17% de las personas encuestadas considera que comer sano significa consumir platos elaborados con alimentos de calidad, mientras que solo el 3,83% lo asocia al recuento de calorías. Así pues, el informe destaca que la preocupación de los consumidores ya no gira en torno a las grasas o a los hidratos de carbono, sino al grado de procesamiento de los alimentos.
La comida preparada ya no es vista como un recurso puntual, sino como una opción habitual ante el encarecimiento de los restaurantes y del 'delivery'
Este cambio de hábitos obliga al sector de la restauración a reinventarse. Algunos negocios intentan competir con menús más económicos o formatos híbridos de take away (para llevar), mientras que las plataformas de delivery (entrega a domicilio) afrontan un consumidor más selectivo y menos dispuesto a pagar costes adicionales. Lo cual, la comida preparada ya no es vista como un recurso puntual, sino como una opción habitual ante el encarecimiento de los restaurantes y del delivery. Para el sector de la hostelería, el reto es entender una generación que prioriza el precio, la practicidad y lo aesthetic por encima de los hábitos de consumo tradicionales.