Ni el caos geopolítico, ni los avances tecnológicos, ni la reciente visita del presidente español Pedro Sánchez a China se podrían explicar sin las tierras raras. Se trata de un grupo de diecisiete elementos químicos metálicos que, junto con la treintena de materias primas críticas -definidas en el Critical Raw Materials Act de la Comisión Europea- representan los materiales estratégicos clave para el desarrollo de la economía mundial. Tanto en Catalunya como en toda Europa las conocemos especialmente porque es una de nuestras grandes carencias: según los últimos datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), ni un solo país del continente europeo ni produce ni posee reservas de tierras raras, con China como principal productora y poseedora de estas materias tan estratégicas para el devenir del planeta.
“La extracción de tierras raras en Catalunya, España y Europa es cero. Las tenemos que comprar, generalmente ya procesadas y en China, porque no tenemos una industria que se dedique a ello, y este es uno de los dramas actuales”, apunta a VIA Empresa Marc Campeny, jefe del Área Científica del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. De acuerdo con la afirmación de Campeny, los datos del USGS sitúan a China como principal productora de tierras raras, con 240.000 toneladas métricas, muy por delante de Estados Unidos (43.000 toneladas métricas), Birmania (38.000) o Australia (18.000); dicho de otra manera, China produce más de dos tercios de las tierras raras del planeta donde, además de los territorios ya mencionados, Tailandia, India, Rusia, Vietnam y Brasil se posicionan como potenciales productores.
En cuanto a la reserva de tierras raras, la distribución es más equitativa, a pesar de que China, con 44 millones de toneladas métricas, dobla la cantidad de reservas del segundo país que más tiene, Vietnam, con 22 millones. Este listado es sustancialmente más interesante, ya que Brasil e India escalan a la tercera y quinta posición de países con más tierras raras, y lo hacen sin haber comenzado su extracción de manera industrial. “Son territorios vírgenes y, al igual que Australia, representan mercados que antes no existían”, explica Xavier Roig a VIA Empresa.
Con Groenlandia, que también es poseedora de tierras raras (con un 2%, aproximadamente), la Unión Europea tiene acceso a un 29% de estas materias clave para el desarrollo de la economía, hecho que explica -en parte- los recientes acuerdos de libre comercio firmados con la India, Australia, y los países del Mercosur. Sin embargo, Roig recuerda que los recientes acuerdos alcanzados, que han llevado ocho años de negociaciones en el caso australiano y casi veinte en el indio, “se han acelerado por aranceles de Trump”.
Vitaminas para las telecomunicaciones, la automoción, la defensa...

"Estos elementos presentan electrones desparejados, lo que les confiere propiedades magnéticas y fotoluminiscentes. Por eso, muchas aplicaciones que requieren potentes imanes o emisión de luz utilizan tierras raras", detalla Campeny. Ante esta importancia, y después de ver cómo el conflicto en Irán y el consiguiente bloqueo de Ormuz está teniendo un gran impacto en el mercado del petróleo, ¿qué sucedería -en un hipotético escenario- si China aplicara la misma lógica sobre su dominio en tierras raras?
Muy probablemente, tendrían lugar grandes cuellos de botella en industrias críticas, como todas las mencionadas, y observaríamos un encarecimiento general a escala tecnológica. Ahora bien, las consecuencias serían inferiores respecto a hace un par de décadas, cuando China “decidió cerrar el grifo”: “Entre 2006 y 2009, China tenía el monopolio de las tierras raras. Ahora también, pero como mínimo no concentra el 100% de las reservas y de producción, como sí lo hacía antes”, continúa Campeny, quien hace referencia a los bajos costes laborales y ambientales que aprovechó la potencia asiática para consolidar su riqueza en materia de tierras raras.
La reacción de Europa, la oportunidad australiana y el "no" a Matamulas

Ante los elevados precios que entonces China imponía a Japón -uno de los principales consumidores de tierras raras a raíz de la fuerte industria automotriz liderada por Toyota- en la comercialización de estas materias, las diversas economías mundiales no tardaron en buscar alternativas para diversificar el mercado. “Es aquí donde aparece Australia”, recuerda Campeny. Un territorio, recordemos, que se posiciona en la actualidad como el cuarto productor a escala mundial, con 18.000 toneladas métricas de tierras raras, y como el sexto en reservas, con casi seis millones de toneladas.
“Australia es una potencia en minería, pero no tiene acuerdos tan favorables con Latinoamérica como nosotros”, continúa Roig, quien valora positivamente la posición intermedia en que se sitúa Europa. Sin embargo, en clave estatal, el ingeniero y escritor asegura que “nunca seremos grandes inversores de tierras raras”, ya que, a diferencia de países como Alemania, Francia o Suiza, no contamos con “grandes fábricas que las implementen”.
En esta línea, la Comisión Europea ha puesto en marcha este lunes el Mecanismo de Materias Primas Fundamentales para reunir compradores y proveedores de materiales esenciales para la economía -entre estos, las tierras raras-, en un esfuerzo de “diversificar su suministro”, ya que, tal como reconoce la misma plataforma, “la industria de la Unión Europea todavía depende en gran medida de un número limitado de proveedores de terceros países”.
Australia es el cuarto productor de tierras raras a escala mundial y el sexto en reservas
El papel secundario que juega el estado español en este ámbito explica, por ejemplo, por qué el proyecto Matamulas, una de las pocas iniciativas con cara y ojos hacia las tierras raras en Europa, haya sido rechazado en repetidas ocasiones. Otro gran argumento en contra de explorar el Campo de Montiel (Ciudad Real) -donde se planteaba Matamulas- es, según la Junta de Castilla-La Mancha, el negativo impacto ambiental que sufriría la zona. "La extracción de tierras raras puede generar una cantidad importante de residuos y, en este sentido, el proyecto de Matamulas ha generado debate sobre su planteamiento", sostiene el jefe del Área Científica del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, quien recuerda, sin embargo, que “era el proyecto más avanzado en tierras raras en toda Europa; pero ahora España mira hacia China”.