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Arraval, cocina catalana en el corazón del Raval

El equipo de Jordi Vilà estrena un restaurante de cocina honesta, esencialmente catalana, fresca y abierta al diálogo entre culturas, viajes, migraciones y memoria

La escudella con la que Arraval da el pistoletazo de salida a su propuesta culinaria | Cedida
La escudella con la que Arraval da el pistoletazo de salida a su propuesta culinaria | Cedida
Lourdes López | VIA Empresa
Periodista experta en gastronomía
14 de Febrero de 2026 - 04:55

En el Raval, uno de esos barrios con más inmigración de Barcelona, los aromas foráneos se mezclan sin pedir permiso. En sus callejuelas conviven especias lejanas y guisos de siempre, esos que se han ido perdiendo en el recetario de los restaurantes. En este contexto diverso aterriza una apertura que no esquiva ni se aísla del entorno, sino que dialoga con él desde la cocina tradicional catalana bien.

 

Arraval es un nuevo restaurante, pero es algo más, el proyecto gastronómico que ha puesto en pie el equipo de Alkostat (Jordi Vilà) para recuperar la identidad catalana (uno de muchos), reivindicar nuestras raíces gastronómicas propias y recordar, de paso, el peso que tuvo —y puede volver a tener— la cocina catalana en estas calles que en su día fueron las más vibrantes de Barcelona.

Arraval reivindica nuestras raíces gastronómicas propias y recuerda de paso, el peso que tuvo la cocina catalana en estas calles que en su día fueron las más vibrantes de Barcelona

El vecino Casa Lopoldo, a unos metros, fue un buen ejemplo (también recuperado en diversas ocasiones por distintos chefs y grupos de restauración) de esa cocina casera que un día dejamos de encontrar en bares y restaurantes de la ciudad. Que sigan apareciendo iniciativas como Arraval en el centro histórico de la ciudad es una estupenda noticia. Detrás de este moderno y acogedor restaurante (espacio, diseñado por ContiCert) está Alex López, cocinero formado en Alkimia junto a Vilà, acompañado en esta aventura por Marcos Valvy y Jordi Carbonell. Juntos pusieron en marcha Alkostat del Mar en Begur, una propuesta muy bien recibida durante la temporada estival.

 

El equipo se ha instalado en los bajos del hotel boutique Casa Teva, aportando un proyecto con personalidad propia y una clara vocación culinaria. Ahora, ya lejos del ritmo veraniego, mantienen el mismo equipo de cocina ocupado y trasladan ese saber hacer a un entorno urbano; “Es una forma de dar continuidad laboral al equipo —nos cuenta López—, y a una manera de entender el oficio basada en el respeto al producto y al recetario”.

La propuesta de Arraval se sitúa fuera de lo habitual. Es un rara avis: una cocina consciente, inteligente, comprometida tanto con el oficio como con la gastronomía catalana, que no renuncia a incorporar sabores, técnicas y guiños a las otras muchas culturas que hoy forman parte del paisaje cotidiano del barrio del Raval.

Entre tradición y mestizaje

Fachada y vista exterior del restaurante Arraval | Cedida
Fachada y vista exterior del restaurante Arraval | Cedida

El equipo demuestra saber reinterpretar influencias diversas y hacer que encajen en una carta breve pero bien pensada y cargada de intención. Platos como la samosa de cordero celebran los orígenes múltiples sin perder coherencia, igual que la pizza frita o los macarrones con butifarra, ese plato de fiesta (por suerte) recuperado en varios restaurantes de la ciudad. En Arraval no solo es posible, sino que tiene sentido.

El recorrido gastronómico arranca de la forma reconfortante, con una taza de caldo de escudella que prepara el cuerpo y el ánimo para lo que vendrá después; una estructura en distintos apartados que dialogan con el territorio. En “De la Boqueria” aparece un homenaje explícito al maestro Vilà en forma de un plato de calabacín, patatas y butifarra del Perol, una referencia directa a la cocina de mercado bien entendida. En “De la Barceloneta”, la propuesta se inclina por la tradición marinera y el producto de proximidad del barrio vecino, reivindicando el recetario popular sin artificios superfluos.

Entre los platos más contundentes destacan elaboraciones como el guiso de garbanzos “saliendo de la olla”, acompañado de gamba roja y níscalos ligeramente escabechados —el ácido del aliño desgrasa el potaje, una combinación que une mar y montaña con naturalidad—. El apartado de “Viandas de charcutería artesanal” es otro de los puntos fuertes de la casa; un lugar donde sobresale la pilota de escudella, reinterpretada como una especie de zeppelín que se presenta cortado en rebanadas dentro del plato, servidas sobre un plato con patatas fritas aliñadas con especias marroquíes, el detalle que conecta con el espíritu del barrio.

Biquini de sopa de ceba, un dels plats d’Arraval | Cedida
Biquini de sopa de ceba, un dels plats d’Arraval | Cedida

“Hacemos una cocina honesta, esencialmente catalana, fresca y abierta al diálogo entre orígenes y técnicas, que tiene en cuenta el barrio del Raval donde nos encontramos, que es un gran cruce de culturas”, explica López pocos días después de la apertura. Sus palabras resumen la filosofía de un proyecto que respeta la tradición, sin dogmas ni rigidez; una apertura a nuevas influencias que, además, nos ayuda a recuperar el norte.

El estreno de Arraval está convenciendo al público local, a vecinos y a habituales del barrio que reconocemos bien cuando una propuesta tiene una mirada sincera y cercana

El estreno de Arraval está convenciendo al público local, a vecinos y a habituales del barrio que reconocemos bien cuando una propuesta tiene una mirada sincera y cercana. Falta ahora conquistar al comensal extranjero, el que se aloja en el hotel y el que pase por su puerta; un reto que, visto lo visto, parece solo cuestión de tiempo.


Arraval

Dirección: Calle Marquès de Barberà, 22

Teléfono: 936 55 84 94