Hay lugares que nacen para triunfar. Eso le ocurrió al popular Bar Pimentel. Y de aquellos barros estos lodos. Taberna Nardi es el nuevo restaurante y sello bajo el paraguas del grupo Amicks -del empresario Martín Pimentel dueño de otros negocios populares en la ciudad como V de Vermut, Casa Pepi o el novísimo Sr. Antúnez- que promete hacernos disfrutar con el marisco y el pescado.
Ubicado a unos metros, si el Bar Pimentel estaba consagrado al tapeo digámosle más cárnico, en su recién estrenado hermano pequeño se trabaja el mar: Nardi es una taberna marinera moderna con sus taburetes rojos, su vitrina y una cocina muy “de lonja” que saluda desde la entrada.
Nardi, el nuevo bar marino del Born

La calle Corders -paralela a Princesa- esconde algunas alegrías. Nardi rescata el apellido materno de su fundador, Martín Pimentel, en un homenaje a las mujeres de su familia -y no son pocas-; una apuesta que abraza el color azul cerúleo donde la despensa marina española y el toque mediterráneo son los protagonistas.
El interiorismo -minimalista y moderno- ha buscado aprovechar cada centímetro de su entrada para, por un lado, alinear un aparador de pescado fresco y una barra con taburetes naranjas en fila india y, por el otro, unas mini mesas pegadas a la pared con dos asientos cada una para tapear y comer en el mínimo espacio. El azulejo blanco y el acero inoxidablemente brillante de la barra se adueñan del espacio que tiene un techo que imita un espejo ondulado de lo más peculiar. En la pared se leen escritas a mano las tres o cuatro sugerencias del día y los bocados que, de forma efímera, podrás probar durante unas horas.
Directamente de la lonja llegan sugerencias escritas a mano en la pared, como la cabeza de pez limón que Michael Roman prepara en un santiamén
Directamente de la lonja llegan sugerencias escritas a mano en la pared, como la cabeza de pez limón que Michael Roman -chef ejecutivo del grupo- prepara en un santiamén. Antes, nos hemos dado una vuelta por sus entrantes a la plancha: las zamburiñas con tomate confitado y ajo y perejil (un plato que también encontramos en Pimentel) y los mejillones bouchot con beurre blanc de perejil y unas ostras La Belle Huitre número 2. El pez limón curado con vinagreta de gengibre y jalapeño es otra de las propuestas para abrir boca de su vitrina -sorprendentemente surtida, incluso en una noche de lunes-.
Una carta directa con frescos, robata y plancha

La propuesta -nos cuenta la dirección- se apoya en dos pilares fundamentales: la frescura extrema de la materia prima y el uso de la robata y la plancha para respetar los sabores originales solo sublimándolos con una u otra forma de cocción.
La carta sorprende con platos que buscan cierta audacia, como los embutidos de mar -charcutería marina con mojama, botarga y huevas de mujol- y otros más efectistas y “de moda”, como los huevos rotos con gamba roja y patatas chips bien crujientes. Una de las maravillas que encontramos en esta primera visita es un suave brioche coronado con tartar de atún Balfegó y una base de un salmorejo cordobés adictivamente sabroso.
La contundencia marina de la carrillera de mar (carrillera de atún) con una base de parmentier de patata (melosa y reconfortante) nos hace olvidar por un momento que no estábamos comiendo carne. El pan, del obrador Origó, es otro de los aciertos de un establecimiento que no trabaja con un único proveedor, sino que contrasta y busca uno para cada producto, consciente de que es la mejor forma de ofrecer siempre calidad.
La carta sorprende con platos como los embutidos de mar y otros más efectistas y “de moda”, como los huevos rotos con gamba roja y patatas chips bien crujientes
La carta de vinos (naturales y de mínima intervención) es otro puntal de la experiencia, con etiquetas que suman referencias nada obvias. Por poner dos ejemplos, se buscan viñedos influenciados por la misma brisa marinera que encontramos en el plato, salinidad y frescura (también a copas). Probamos un curioso macabeo de la bodega valenciana Cueva Orange bastante floral, y un untuoso y fresco moscatel de Alejandría de la bodega chilena Cacique Maravilla.
La mixología también se integra en la propuesta buscando cócteles de inspiración marinera, por ejemplo, con un Dry Martini que se reinventa infusionando la ginebra con ostras y piparra, logrando un trago sofisticado, yodado y gastronómico. Para los postres, las opciones se debaten entre el milhojas de crema del vecino Forn Vilamala con granada y un saboroso melón osmotizado, listo ya para entrar en su carta que se inspira en las frutas osmotizadas de tantos gastronómicos postbullinianos.
Para marzo -nos adelantan- ya ultiman las obras de otro restaurante dedicado a la brasa en el que condensarán todo lo que han aprendido tocando producto y haciendo felices a los comensales. Amicks, ese será el nombre del nuevo espacio, que pivotará sobre una carta corta, de cuatro o cinco ingredientes, para servirlos bien y tocarlos lo justo.
Taberna Nardi
Dirección: Carrer dels Corders, 11, Ciutat Vella, 08003 Barcelona
Teléfono: 930 150 123
Precio medio: 35 euros