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El cava busca su futuro: cómo Jaume Serra quiere recuperar el terreno perdido

La transformación de una empresa familiar catalana en una marca global, marcada por los aranceles de Trump, la revolución tecnológica y la sequía

El celler Jaume Serra compta amb una finca de 125 hectàrees de vinyes | Carolina Santos
El celler Jaume Serra compta amb una finca de 125 hectàrees de vinyes | Carolina Santos
Ana M. Gonzalez, periodista de VIA Empresa
Periodista
17 de Marzo de 2026 - 04:55

Jaume Serra, una de las bodegas más emblemáticas del cava catalán, situada en Vilanova i la Geltrú, es un ejemplo de convivencia entre tradición e innovación. En sus instalaciones, el método tradicional de elaboración del cava comparte espacio con algunos de los sistemas de automatización más avanzados. Mientras miles de botellas reposan en las cavas siguiendo el proceso tradicional, robots y vehículos guiados por láser recorren un almacén inteligente que gestiona una parte importante de la producción.

 

La bodega cuenta con una finca de 125 hectáreas de viñedos, donde se cultivan variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo y Chardonnay, en un entorno que combina el respeto por la tradición con la aplicación de tecnología avanzada. Desde el punto de vista enológico, se utilizan equipos de laboratorio sofisticados para analizar los vinos y garantizar un producto homogéneo y de excelencia. En el ámbito industrial, los robots y el almacén inteligente permiten optimizar los procesos y maximizar la eficiencia.

De bodega familiar a marca global

Pere Escolar, director de Cavas Jaume Serra, en una visita de VIA Empresa a las instalaciones
Pere Escolar, director de Cavas Jaume Serra en una visita de VIA Empresa a las instalaciones | Carolina Santos

La historia de Jaume Serra no ha sido, sin embargo, un camino de rosas. Sus orígenes se remontan a 1943, cuando Jaume Serra Güell funda la bodega en Alella. Paralelamente, en 1956, la familia Rato adquiere la finca El Padruell, donde se levanta una masía que data de 1647. Años más tarde, en 1975, la familia Rato compra la bodega a Jaume Serra. Ante la falta de viñedos en Alella, en 1984 deciden trasladar la actividad a Vilanova i la Geltrú. Dos años después, en 1986, se inaugura la bodega actual.

 

"La llegada del grupo García Carrión dio un gran impulso a la marca Jaume Serra y nos permitió potenciar especialmente la exportación", explica Pere Escolar, director de Cavas Jaume Serra, en una visita de VIA Empresa a las instalaciones. En 1997, el grupo García Carrión adquiere la empresa, integrándola en el proyecto Vinos de Familia García Carrión. La incorporación al grupo supone un impulso decisivo para la marca, que recibe la inversión necesaria para reforzar su proyección internacional.

El 65% de las ventas de la bodega se destinan a los mercados internacionales y la marca tiene presencia en más de 150 países, con el Reino Unido, los Estados Unidos, Japón y Bélgica como principales mercados

Actualmente, el 65% de las ventas de la bodega se destinan a los mercados internacionales. La marca tiene presencia en más de 150 países, con el Reino Unido, los Estados Unidos, Japón y Bélgica como principales mercados. "Nos hemos adaptado a las políticas arancelarias de los Estados Unidos, que han afectado a las ventas, y estamos pendientes del acuerdo Mercosur-UE para continuar creciendo en Sudamérica", añade Escolar.

La revolución tecnológica de Jaume Serra topa con el muro de la sequía

La robotización total del proceso y la automatización del almacén mediante vehículos de guiado láser
La robotización total del proceso y la automatización del almacén mediante vehículos de guiado láser | Carolina Santos

Después del crecimiento impulsado por la entrada de García Carrión, el segundo gran salto de la bodega ha sido la revolución tecnológica aplicada al proceso productivo. La automatización ha permitido reducir procesos que antes duraban hasta quince días a solo unas horas y sin intervención humana. “La producción nos hace mucho más eficientes y nos abarata los costes”, explica Escolar.

El punto de inflexión llegó en 2012 con la robotización total del proceso y la automatización del almacén mediante vehículos de guiado láser (LGV). Además, el software SAP permite controlar toda la trazabilidad del producto, desde la materia prima hasta la expedición final. Este modelo permite producir cerca de 40 millones de botellas anuales con una plantilla de 85 trabajadores, mayoritariamente de Vilanova i la Geltrú y del entorno.

No obstante, el sector también se ha visto afectado por la sequía persistente de los últimos años, que ha reducido la producción de uva y ha provocado una falta de materia prima. Esta situación ha dificultado poder servir a todos los mercados. “El cava ha perdido ventas en los últimos tres años. El máximo histórico han sido 252 millones de botellas anuales y este año terminaremos alrededor de los 200; se han perdido unos 52 millones principalmente por la sequía”, explica Carles Batlle, subdirector de Cavas Jaume Serra. Ante este escenario, cada vez más viticultores están introduciendo el riego en la viña, tradicionalmente un cultivo de secano, para adaptarse al aumento de temperaturas y a los efectos del cambio climático.

Jaume Serra produce cerca de 40 millones de botellas anuales con una plantilla de 85 trabajadores
Jaume Serra produce cerca de 40 millones de botellas anuales con una plantilla de 85 trabajadores | Carolina Santos

Otro de los retos recientes ha sido el aumento de los costes energéticos, que ha empujado a la empresa a buscar alternativas más eficientes. En este sentido, una de las últimas inversiones ha sido la instalación de 1.734 placas fotovoltaicas en los techos de las instalaciones, que actualmente cubren aproximadamente el 25% del consumo energético diario.

Tecnología, sostenibilidad y 6 millones para recuperar el pulso del cava

Paralelamente, la bodega trabaja en diferentes iniciativas de sostenibilidad, como la gestión hídrica circular para hacer frente a la sequía y la apuesta por el ecodiseño para reducir la huella de carbono. Una de las líneas principales de actuación es la reducción del peso de las botellas de cava. “Tradicionalmente, la botella de cava pesaba unos 900 gramos. Nosotros ya trabajamos con botellas de 800 gramos y ahora estamos desarrollando una de 750 gramos”, explica Escolar.

Escolar: “Estamos trabajando en una ampliación y tenemos prevista una inversión de más de seis millones de euros hasta 2026 para ampliar la recepción de la uva y su vinificación"

De cara al futuro, la empresa también prepara nuevas inversiones para reforzar su capacidad productiva. “Estamos trabajando en una ampliación y tenemos prevista una inversión de seis millones de euros hasta 2026 para ampliar la recepción de la uva y su vinificación. Creemos que el cava tiene potencial y debemos recuperar la cuota de mercado perdida en estos últimos años”, avanza el director. Según apunta, la sequía y otros factores que escapan al control del sector, como el contexto geopolítico, han condicionado la evolución reciente del negocio. Por ello, el objetivo inmediato es consolidar el crecimiento actual y recuperar el ritmo de expansión en los próximos años.

El cava catalán pierde burbuja en los mercados internacionales

Pere Escolar y Carles Batlle, director y subdirector de Caves Jaume Serra respectivamente
Carles Batlle y Pere Escolar, subdirector y director de Caves Jaume Serra respectivamente  | Carolina Santos

Las exportaciones de espumosos catalanes cayeron en 2025 un 6,42% en valor y un 9,97% en volumen respecto al año anterior, según un informe de Prodeca, la empresa pública de la Generalitat dedicada a la promoción de los productos agroalimentarios. Las caídas más pronunciadas se registraron en Alemania -primer mercado del cava catalán-, con un descenso del 45,02% en valor, y en Estados Unidos, el tercer mercado, con una reducción del 14,35%.

En el caso concreto de Estados Unidos, la caída de las exportaciones de espumosos catalanes se acentuó durante la segunda mitad del año. En 2025 disminuyeron un 14,35% en valor y un 16,98% en volumen, pero el descenso se intensificó a partir de agosto, cuando entraron en vigor los aranceles impuestos por Donald Trump a las bebidas alcohólicas europeas. Desde entonces, las exportaciones catalanas hacia este mercado se redujeron un 26,76 % en valor y un 29,08 % en volumen.

El gran reto del cava: conquistar a los jóvenes

Carles Batlle y Pere Escolar, subdirector y director de Caves Jaume Serra respectivamente | Carolina Santos
Carles Batlle y Pere Escolar, subdirector y director de Caves Jaume Serra respectivamente | Carolina Santos

El gran reto del sector, sin embargo, no es solo económico o climático. También es generacional. Cada vez más actores de la industria señalan la dificultad de conectar con los nuevos consumidores, en un contexto en que los jóvenes tienden a reducir el consumo de alcohol. Tal como apunta Batlle, el desafío implica entender este cambio de hábitos y saber explicar el producto a una nueva generación que a menudo lo percibe como distante: “El reto es acercarnos a ellos para que entiendan que es un producto prémium y que les pueda gustar”.

Batlle: “El reto es acercarnos a la gente joven para que entiendan que es un producto premium y que les pueda gustar”

Los datos apuntan en esta misma dirección. Según la última Encuesta sobre el Uso de Drogas en la Enseñanza Secundaria (Estudes), elaborada por Salud Pública en 2025 con una muestra de más de 2.500 estudiantes catalanes de entre 14 y 18 años, los hábitos de consumo de las nuevas generaciones muestran indicios de un posible cambio de patrón. Un contexto que obliga al sector del cava -y del vino en general- a replantear cómo quiere seducir a los consumidores del futuro.