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Comser, la empresa catalana que convierte moléculas en fármacos

Con sede en Terrassa, Comser ofrece soporte en el desarrollo y fabricación de fármacos para compañías como Pfizer, Grifols o Boehringer Ingelheim

El equipo de Comser está formado por más de cincuenta profesionales especializados en ciencias de la vida | Cedida
El equipo de Comser está formado por más de cincuenta profesionales especializados en ciencias de la vida | Cedida
Bernat Bella
Periodista
12 de Enero de 2026 - 04:55

COMSER nació casi sin voluntad de ser empresa y ha acabado convirtiéndose en un referente internacional como empresa de servicios para la fabricación y desarrollo de fármacos inyectables. La compañía se ha posicionado como especialista en un ámbito donde los grandes retos son garantizar la estabilidad y la esterilidad del fármaco durante todo el proceso de fabricación y distribución. "La clave ha sido tener mucha pasión por lo que hacemos y aportar un propósito muy fuerte, como es facilitar la industrialización de fármacos que tienen un impacto directo en la calidad de vida de las personas", explica Jaume Vallet Xicoy, fundador.

 

La compañía, con sede en Terrassa y fundada en 2013, está dividida en dos grandes áreas: servicios para la fabricación de fármacos en entorno seguro y servicios para el desarrollo de fármacos inyectables liofilizados. "Estas dos complejidades, la inestabilidad y la esterilidad, son donde basamos nuestro conocimiento y nuestros servicios", resume Vallet Xicoy. A grandes rasgos, COMSER ayuda a pasar de una molécula con potencial terapéutico a un fármaco industrializable que pueda llegar al mercado. Entre otros, da apoyo al desarrollo de vacunas, fármacos para atacar tumores cancerosos o tratamientos para enfermedades autoinmunes.

De autónomo a empresa casi sin quererlo

La historia de COMSER arranca en 2009, cuando Jaume Vallet Xicoy trabajaba en una empresa de fabricación de equipamiento para la industria farmacéutica. Le gustaba el trabajo, pero decide dar un paso al lado y empezar como consultor independiente, especializándose en verificación de maquinaria, procesos y entornos estériles.

 

Paralelamente, entra en la UPC como profesor asociado en el Departamento de Gestión de Empresas: consultor por la mañana, docente por la tarde. El proyecto crece a partir de la confianza con los laboratorios y la incorporación del servicio de auditorías liderado por el Dr. Fernando González. En 2013 se constituye la empresa. “Mi objetivo no era crear una empresa; estaba cómodo como autónomo y en la universidad”, admite Vallet Xicoy. Pero el volumen de trabajo hace inevitable el paso.

La palanca de crecimiento

El laboratorio de Comser | Cedida
El laboratorio de Comser | Cedida

Hasta el día de hoy, ha habido una serie de palancas que han situado a COMSER en la posición actual. En 2015 llega un primer punto de inflexión: el equipo puede montar un pequeño laboratorio de desarrollo de procesos de liofilización y adquirir una máquina de segunda mano para hacer ensayos reales. Hasta entonces, el conocimiento y el servicio que ofrecían era sobre todo teórico.

A partir de aquí, combina la consultoría en fabricación con el desarrollo de fármacos liofilizados, una técnica clave para estabilizar moléculas sensibles. El equipo crece y, en 2018, ya son una veintena de personas. Es el momento de detenerse y reflexionar sobre cómo los ve el mercado: "Nos damos cuenta de que los clientes nos piden cada vez más apoyo tanto en desarrollo como en fabricación de fármacos inyectables, debido sobre todo a la creciente apuesta por los fármacos de origen biológico y la gran complejidad de fabricación en entornos asépticos". La decisión es clara: especializarse aún más en este nicho de mercado.

Vallet: “Desarrollamos una nueva tecnología que nos posiciona como expertos a escala mundial”

Ese mismo año, la compañía se traslada a unas instalaciones más grandes con un laboratorio de desarrollo más potente y da un paso adelante decisivo: desarrolla una tecnología propia que permite integrar el control de calidad dentro del proceso de liofilización. "Desarrollamos esta nueva tecnología, patentada en todo el mundo, que nos posiciona como expertos a escala mundial", destaca el fundador de la empresa.

Bajo el nombre de Lyoflow, esta tecnología permite obtener datos críticos del proceso que impactan en los atributos críticos de calidad del producto, aquellos que determinan su eficiencia. El contexto juega a favor: los reguladores exigen un control cada vez más exhaustivo de los procesos. “Aquí damos un paso adelante muy claro”, reconoce Vallet Xicoy.

La formación como clave para la seguridad

Formaciones de Aseptic Academy | Cedida
Formaciones de Aseptic Academy | Cedida

De la experiencia en planta, COMSER detecta otro problema recurrente: la mayoría de los riesgos en la fabricación en entornos estériles no son tecnológicos, sino de mala praxis humana. Nace así Aseptic Academy, de la mano de Ricard Castillejo, una empresa asociada dedicada a formar profesionales para la fabricación de fármacos inyectables: cómo vestirse, cómo manipular los instrumentos, cómo moverse en salas blancas, flujos de materiales, identificación de posibles contaminaciones... La academia forma a trabajadores de las principales plantas de fabricación de inyectables y refuerza una idea central del proyecto: la tecnología es clave, pero sin personas formadas no hay seguridad.

Vallet Xicoy: “España no era suficiente; el mercado nos ha estirado hacia fuera”

La especialización ha traído implícita la internacionalización de sus servicios. Mientras los servicios de apoyo a los procesos de fabricación se centran mayoritariamente en laboratorios del Estado español, los proyectos dedicados al desarrollo de fármacos liofilizados son de alcance internacional.

La tecnología Lyoflow, única, ha sido identificada por multinacionales como una herramienta clave para acelerar la llegada de fármacos al mercado: "Las grandes multinacionales lo han identificado como una tecnología clave para llevar fármacos al mercado de forma mucho más rápida. Ya tenemos varias referencias instaladas en grandes multinacionales farmacéuticas". “Trabajaremos para laboratorios de todo el mundo, pero nos sentimos muy orgullosos de poder ayudar también a muchas empresas farmacéuticas de Cataluña y España”, explica Vallet.

Mirando hacia adelante: referentes en inyectables biológicos

El camino de COMSER pasa por continuar desarrollando un equipo cada vez más potente en cuanto al conocimiento de productos, procesos y equipos, hecho que debe permitir consolidar el proyecto como una empresa de servicios referente a escala mundial por su alto nivel de conocimiento, experiencia e innovación. “A día de hoy, somos unas 50 personas, todas con carreras universitarias relacionadas con las ciencias de la vida. El crecimiento solo es posible si los profesionales que forman parte de él también crecen”, concluye Vallet Xicoy.