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La Empresa Rural y Agraria: más empresa, pero menos familiar

Una gran ventaja de las empresas familiares agrarias es la de ser una estructura productiva que llega a todos los puntos del territorio

Una mujer revisa su cultivo con una tablet | iStock
Una mujer revisa su cultivo con una tablet | iStock
Francesc Reguant | VIA Empresa
Economista, experto en estrategias de la agroalimentación
26 de Febrero de 2026 - 04:55

La que hasta ahora hemos llamado explotación familiar agraria (EFA) está, en nuestra casa, en proceso de cambio. Haciendo una mirada retrospectiva sobre el modelo de empresa agraria tradicional, observamos una serie de características que han cambiado notablemente. Esta estaría idealmente constituida por la familia, normalmente numerosa, organizada según la estructura patriarcal típica. La masía o casa de campo sería el marco físico que agruparía esta unidad de convivencia y de trabajo. Allí se residiría y allí se dispondría de los medios para la función productiva de la empresa. Su vocación sería la autosubsistencia, con los recursos de la tierra y el trabajo de las diferentes generaciones de la familia.

 

Con esta orientación, la actividad agraria sería diversificada para cubrir en lo posible el conjunto de necesidades de las personas implicadas (familia y personal de apoyo a través de una relación laboral). Así, la masía contaría con una granja con diferentes especies de animales (cerdo, ovejas, gallinas, conejos, palomas...) y un huerto, ambos destinados al consumo familiar. Además dispondría de alguna actividad agraria más especializada que aportaría los excedentes productivos comercializados en el mercado que aportarían los fondos para adquirir aquello que la masía no pudiera producir. “Hacia la villa ya viene el campesino, la bolsa vacía y el carro lleno, nos explicaba Joan Manuel Serrat”. En lo posible, todas las instalaciones y herramientas de trabajo serían producidas por la misma EFA. La cultura popular así lo explica: “hombre de muchos oficios, pobre seguro”.

Una gran ventaja de las empresas familiares agrarias es la de ser una estructura productiva que llega a todos los puntos del territorio, con una gran capacidad de adaptación a los formatos de actividad plurifuncional. Algo que las hace especialmente resilientes, a pesar de las transformaciones sufridas.

 

En los países menos desarrollados, en el llamado Sur Global, la explotación familiar agraria es la base y garantía de su alimentación. En este sentido, la FAO declaró el año 2014 como Año de la Agricultura Familiar (AIAF). Esta agricultura se considera clave para mitigar el hambre y la pobreza en el mundo. Posteriormente, las Naciones Unidas han declarado el período 2019-2028 como decenio de la agricultura familiar.

Pero en nuestra casa las cosas han evolucionado de manera diferente:

  • La mecanización del campo, además de producir el gran éxodo global, orientó hacia una producción más especializada.
  • La familia ha cambiado. Se ha nuclearizado. Hay más y mejor reconocimiento de la mujer. Se tarda más en tener hijos y hay menos.
  • Se ha reducido la identificación entre familia y trabajo en la empresa agraria. Cada vez es más frecuente que parte de los miembros de la unidad familiar tengan su actividad laboral fuera de la empresa agraria.
  • La adscripción de la titularidad de la PAC a la propiedad ha retrasado la edad de los perceptores de las ayudas y ha dificultado, en consecuencia, el relevo generacional.
  • El cambio climático genera años e incertidumbres. Asimismo, las imprescindibles medidas contra el cambio climático y reequilibrio medioambiental suponen cambios y nuevos costes.
  • Las nuevas tecnologías, imprescindibles para sostener la competitividad, son, asimismo, un demandante de dimensión.
  • Los trabajos en el campo se han transformado: la digitalización, la robótica, el uso de los drones, la inteligencia artificial en la agricultura y ganadería de precisión requieren unos perfiles profesionales más cualificados. Los ingenieros encuentran su lugar.
  • Las grandes y sofisticadas máquinas, conducidas por una sola persona, pueden realizar los trabajos en grandes superficies de cultivo, con un efecto de soledad en el agricultor. Un factor que afecta su calidad emocional.
  • El bullying rural del que hemos hablado en otras ocasiones encuentra ahora nuevas formas de manifestarse. Desde posturas pretendidamente medioambientalistas se culpabiliza a la agricultura real, eficiente y productiva.
  • La sociedad urbana, la ciudad en crecimiento, se convierte en un imán para los jóvenes.

A consecuencia de todo ello, una serie de factores técnicos, económicos y emocionales, están produciendo una reducción del número de unidades productivas. Un hecho que coincide consecuentemente con el redimensionamiento de las empresas agrarias. Concretamente, en Catalunya, según el censo agrario, el año 1999 había 72.006 empresas agrarias. En 2020 había 53.903. Pero, curiosamente, en las elecciones agrarias a celebrar el próximo 27 de febrero de 2026, pueden votar 21.374 agricultores.

Para entender esta diferencia entre el número de empresas agrarias y el número de votantes en las elecciones agrarias, es necesario saber que el derecho de voto se otorga solamente a agricultores que sean trabajadores por cuenta propia y estén dados de alta en la Seguridad Social. Es decir, se ha excluido a trabajadores asalariados y jubilados. Así, se puede decir que el número de 21.374 empresas agrarias es un dato más real.  En este dato hay un número creciente de empresas de servicios que han asumido los trabajos de otras que, sin embargo, conservan la titularidad de los derechos de la PAC. Un hecho que da lugar a cierta confusión.

Según el censo agrario, en Catalunya había 72.006 empresas agrarias el año 1999; en 2020 había 53.903

La otra cara de esta transformación es el incremento de dimensión de las empresas agrarias. En la comparación de los censos agrarios de 1999 y 2020, solamente las empresas mayores de 50 ha han incrementado su número. Se evidencia así que la dimensión es un factor clave de supervivencia.

En conjunto, entre 1999 y 2020 se han perdido un 25,14% de empresas agrarias. Pero la SAU o superficie utilizada para el cultivo ha pasado de 1.156.828 ha en 1999 a 1.092.215 ha en 2020. Es decir, a pesar de la pérdida de empresas, la superficie utilizada se ha reducido sólo un 5,59% debido al incremento de dimensión de las mayores empresas.

Hacia una nueva ley de empresa familiar

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas | ACN
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas | ACN

La transformación de la realidad de las empresas agrarias ha aconsejado la adaptación del marco legal en que se desarrolla. En concreto, el pasado 3 de marzo de 2025 el ministerio de Agricultura español inició el trámite de información pública de una Ley de Agricultura Familiar.

El objetivo de la ley, tal como explicita el ministro Luis Planas, es el impulso de la agricultura familiar a través de un conjunto amplio de medidas tales como seguidamente se indica pero, respetando siempre la competencia y desarrollo autonómicos:

  • Priorizar el modelo de agricultura familiar en las diferentes líneas de ayudas
  • Facilitar el acceso a la titularidad de la explotación
  • Facilitar la financiación o a las nuevas tecnologías
  • Fomentar el relevo generacional
  • Visibilizar el trabajo de las mujeres en la actividad agraria
  • Promover la coexistencia de soluciones agrícolamente viables, sobre todo en zonas de alto valor agrícola o ganadero con la instalación de fuentes de energía renovables, para que no se ponga en riesgo el abastecimiento alimentario, y se promueva el interés general y el bien común, así como el uso eficiente de los recursos públicos y privados
  • Modificar otras normas relacionadas con este sector para conseguir un desarrollo completo de este tipo de iniciativas, desde diversas perspectivas (aspectos fiscales, sociales, titularidad compartida, mejoras en el sistema de arrendamientos rústicos, etc.) 

La empresa rural y agraria

La nueva ley pretende, con acierto, actualizar la norma sobre empresas familiares agrarias a la nueva realidad del momento actual con nuevas opciones sociales, culturales y tecnológicas. Sin embargo, considero que, por las razones antes expuestas, habría que empezar por excluir la palabra familiar y, a la vez, incluir la palabra rural. La denominación Empresa Rural y Agraria (ERA) sería, a mi parecer, más ajustada a lo que pretende definir.

Por un lado, las empresas agrarias actuales se van alejando del modelo familiar, y se van estableciendo cada vez menos sobre la base laboral a tiempo completo del conjunto del núcleo familiar. Asimismo, cada vez es más frecuente definir la unidad empresarial en modo societario, como empresa de servicios, sociedad agraria de transformación (SAT) o cooperativa.

Cada vez se está dando más valor a la función de las empresas agrarias para mantener la población en el medio rural y ser reservorio de las tradiciones y formas de vida tradicionales

Por otro lado, el término rural le corresponde en la medida en que su función va más allá de la producción de alimentos. Su actividad es a menudo multifuncional y multisectorial. Sobre todo en la agricultura en dificultad o de desarrollo rural tal como se explica en el modelo de dos agriculturas descrito en el libro Cocinados por el clima, del cual soy coautor con Lorena Farràs. Ciertamente, la empresa agraria puede abarcar la producción agrícola, ganadera y forestal, la transformación industrial y la distribución comercial, junto con actividades relacionadas con el agroturismo, los servicios medioambientales y otras de ámbito territorial.

Cada vez se está dando más valor a la función de las empresas agrarias para mantener la población en el medio rural y ser reservorio de las tradiciones y formas de vida tradicionales, con un papel relevante en la función de la defensa de los prados, de los bosques y, en general, mantener la vitalidad del paisaje. Estas funciones han sido siempre propias de las empresas agrarias, pero sin que hubiera un reconocimiento. Es necesario, pues, invertir las percepciones y dotar a estos bienes y servicios públicos de valor mercantil tal como les corresponde en justicia. Algo que debe permitir mejorar los equilibrios territoriales y medioambientales. Los créditos climáticos serían un ejemplo de ello.

Al definir la empresa rural y agraria como una unidad empresarial multifuncional y multisectorial, con diferentes fuentes de renta, incorpora complejidad en su gestión, sobre todo en su relación con la Administración Pública. A menudo cada actividad requiere una documentación específica a presentar en espacios diferentes y organismos diferentes.

En este sentido, la profesora Lourdes Viladomiu sugiere que una oportuna y buena definición de la empresa rural y agraria podría facilitar la gestión de la actividad plurifuncional. Podrían definirse grupos de pequeñas actividades diferentes incorporadas a una gestión común que no requirieran una formulación jurídica separada y múltiple, unos impuestos separados y múltiples, etc. Es decir, que sin limitar aspectos de seguridad se facilitara la relación de las empresas rurales y agrarias multifuncionales en el cumplimiento de sus deberes con la Administración Pública.

Los agricultores votan mañana

Ahora es mañana, decía el poeta Martí i Pol.

Ahora es mañana. No calienta el fuego de ayer ni el fuego de hoy y tendremos que hacer fuego nuevo. Desde el gran silencio, todo lo que se mueve se mueve con voluntad de devenir.

Efectivamente, mañana, 27 de febrero de 2026 se celebran elecciones a las Cambres Agràries a Catalunya. Estas son unas elecciones que deciden el grado de representatividad de los diferentes sindicatos. Se trata de una celebración democrática en un momento en que se están poniendo en cuestión aspectos fundamentales para nuestro futuro.

Desde estas páginas deseo el mejor éxito democrático en estas elecciones. Que permitan sumar energías y voluntades para avanzar mirando el futuro con unas empresas rurales y agrarias con vocación innovadora. Acompañadas de unas políticas agrarias respetuosas con el mundo del campesinado e impulsoras de las nuevas herramientas de futuro.