En esta sección estamos habituados a ver empresas que después de años o décadas de crecimiento protagonizan un salto al comprar una compañía rival, o bien, desaparecen dentro de un competidor que ha crecido más y las engulle. A menudo, también, vemos casos de compañías donde una mala época de resultados las hace derrumbarse como un castillo de naipes y evaporarse como si nunca hubieran existido. En general, se trata de una trayectoria de nacimiento, crecimiento y extinción que sigue cierto patrón biológico y donde pocas empresas pueden presumir de llegar a los 100 años de vida. Esto es la normalidad, pero, de vez en cuando, tropezamos con entidades que llevan mucho tiempo con nosotros y se convierten casi en seres mitológicos. Este es el caso de The Mercers' Company, una institución que ya ha superado los 600 años de existencia y que continúa llena de energía.
En el año 1394, The Mercers’ Company, una compañía londinense de comerciantes asociados, obtuvo la oficialidad real después de haber tenido actividad efectiva como fraternidad desde, como mínimo, el 1100. Los miembros iniciales eran grandes mercaderes del sector textil especializados en productos de lujo. No es casualidad que su nombre esté emparentado con la palabra francesa y catalana mercer, es decir, comerciante de cintas, botones, agujas, etc. La principal tarea de la que se encargaba era la de regular el mercado de los productos que fabricaban sus asociados, pero también tenía como propósito actuar como sociedad de socorros mutuos, es decir, para cubrir entre todos las situaciones desfavorables en las que se pudiera encontrar alguno de los miembros. Hay muchos paralelismos entre estas estructuras y nuestros gremios, muchos de origen igualmente medieval (los gremios propiamente dichos en Inglaterra se llaman Guilds). Desde el siglo XV miembros relevantes de la sociedad se integraron también en la llamada Company of Merchant Adventurers of London, otro grupo de comerciantes que tuvieron especial interés en los tratos con Flandes.
En el año 1394, The Mercers’ Company obtuvo la oficialidad real después de haber tenido actividad efectiva como fraternidad desde, como mínimo, el 1100
Después de siglos de funcionamiento, estas entidades han perdido su protagonismo, porque ya no disponen de la influencia que tenían en la producción local y en el comercio exterior, pero no han dejado de existir, sino que han modificado sus objetivos. En Reino Unido consideran que The Mercers’ Company está rodeada de misterio a la vez que la opacidad sobre su patrimonio provoca muchas suspicacias. La única realidad palpable es que hoy en día la compañía se dedica exclusivamente a la filantropía, como explican en su memoria anual, pero los investigadores sospechan que The Mercers’, junto con otras entidades parecidas, atesoran secretamente un patrimonio de miles de millones de libras. En 1884, una investigación estatal ordenada por la reina Victoria conminó a las compañías a incrementar las cantidades que destinaban a obra social, con el recordatorio de que el Estado tenía herramientas para, en caso extremo, ordenar su disolución. Lo cierto es que ya en aquellos momentos el objetivo fundacional de regular el mercado había quedado bastante desdibujado y la actuación de estas compañías tenía más semejanza a un club social elitista que a un agente del mercado. Para hacernos una idea de su ingente patrimonio, The Mercers’ está ubicado en el número 55 de los grandes propietarios inmobiliarios de la ciudad de Londres, con muchos activos en los barrios más caros de la ciudad. Antes de la pandemia, un estudio elaborado por un miembro de una de estas entidades, situaba el patrimonio del conjunto de compañías londinenses (unas 110) en una cifra mínima de 5.000 millones de libras, con los Mercers’ como mascarón de proa.
Con todo, sí que es posible conocer algunas cifras relativas a The Mercers’ Company a partir de los datos que ellos mismos publican. Las filiales de la compañía madre que están creadas con la finalidad única de la filantropía reparten anualmente unos 10 millones de libras esterlinas, destinados principalmente a reducir las desigualdades de su zona de influencia (Londres y algunos territorios del norte de Inglaterra). Esto lo vehiculan a través de entidades locales, unas 180 cada año. En concreto, en el último ejercicio hecho público, el del curso 2024/25, el total de donaciones se encaramó hasta los 12,9 millones de libras, canalizados mediante 124 organizaciones diferentes, y con la educación, la gente mayor y las comunidades religiosas como principales perceptores.
En el último ejercicio hecho público, el del curso 2024/25, el total de donaciones se encaramó hasta los 12,9 millones de libras
Según explican en la información pública, su principal patrimonio son dos manzanas de casas que se extienden a lo largo de dos hectáreas en la zona de Covent Garden de la capital inglesa, así como una manzana de casas en la City londinense. El órgano de gobierno de la entidad se llama Court of Assistants, que está formado por el Master (que es el presidente, actualmente Alice Hohler), los past Masters, los Wardens (guardianes) y cuatro miembros más que toman el nombre de Additional Assistants. Este órgano está asesorado por toda una serie de comisiones (los Committees) y por debajo existe una estructura ejecutiva compuesta por unos sesenta profesionales.
No podemos cerrar este relato sin hacer mención al Mercers’ Hall, que es la sede oficial de la entidad, un edificio de lujo en el corazón de la City de Londres. La primera sede fue construida en 1538 sobre una propiedad religiosa que fue disuelta por Enrique VIII. 130 años más tarde, un incendio redujo a cenizas todo el edificio, que se volvió a levantar en el mismo lugar. Una vez más, una tragedia -en este caso las bombas alemanas- lo volvieron a derrumbar. En 1958 abrió sus puertas el tercer Hall, que es el que funciona actualmente.