El 17 de mayo de 2006, los jugadores del Arsenal FC saltaron al césped del Stade de France, en Saint-Denis, para intentar conquistar la primera Copa de Europa de la historia para el club del norte de Londres. El intento fue frustrado porque delante tenían al Barça de Ronaldinho, que fue el ganador final en un partido muy igualado. Uno de los jugadores del Arsenal que participó en aquel enfrentamiento fue el centrocampista francés Mathieu Pierre Flamini. Dos décadas después, el próximo sábado, el Arsenal vuelve a encontrarse ante una final de la Copa de Europa, ahora contra el París Saint-Germain y, como es lógico suponer, a Flamini no lo encontraremos sobre el césped. Pero hace muy poco este futbolista marsellés ha vuelto a ser noticia por su ocupación actual, la de empresario del sector químico.
Las últimas semanas ha circulado por redes la noticia de que Flamini se había convertido en el futbolista más rico del mundo gracias al crecimiento de la empresa donde había invertido, valorada supuestamente en muchos millones. La información corrió como la pólvora y proporcionaba unas cifras que invitaban a ser escéptico, porque hablaban de valoraciones en torno a los 30.000 millones, en algunos casos de dólares, en otros de euros. Cuando tiramos del hilo, descubrimos que lejos de ser una novedad, esta noticia asoma la cabeza de manera periódica en los titulares de la prensa escrita desde hace tiempo.
Una de las primeras referencias la encontramos en 2018, cuando la británica BBC publicaba que “Flamini es uno de los fundadores de la empresa GF Biochemicals, que tiene un valor en el mercado de más de 30.000 millones de dólares”. Desde aquel lejano 2018, la noticia se ha ido repitiendo casi con idéntico redactado cada año: hemos encontrado rastros en 2020, en 2023, en 2024, en 2025 y, como decíamos, este mismo 2026. El titular más repetido hacía referencia al hecho de que el francés había pasado a ser el futbolista más rico del mundo, por encima de Messi y de cualquier otra estrella del balón. Seguramente, dedicándole más tiempo podríamos encontrar otras réplicas de la noticia a lo largo de los últimos ocho años. Las versiones más recientes corresponden al reportaje que el digital El Español le dedicó el pasado 9 de febrero y a la noticia del 20 Minutos del 22 de mayo de este año, hace apenas una semana.
La realidad es que la primera vez que se habló de ello, en 2018, Flamini ya se preocupó de declarar públicamente que todo se trataba de un malentendido que había cobrado vida propia y se replicaba sin freno de unos medios a otros. La falta de conocimiento sobre el mundo financiero y empresarial de buena parte de los periodistas que publican en los medios ha servido de caja de resonancia para viralizar una noticia que de entrada ya parecía una broma; para hacernos una idea de la barbaridad de que una startup europea estuviera valorada en 30.000 millones de euros, habría que saber que esta cifra sería superior a lo que hoy valen empresas como Repsol, Telefónica o Naturgy, y el doble de la valoración del Banc Sabadell. No hacía falta investigar mucho para constatar que algo fallaba en la información.
Antes hemos dicho que, según Flamini, todo se trataba de un error. El error en cuestión fue confundir el valor estimado global del mercado donde GF Biochemicals quiere operar con el valor de la compañía. Dos datos completamente diferentes.
En 2022, GF Biochemicals ejecutó una ronda de financiación donde consiguió levantar 15 millones de euros gracias a las aportaciones de Sofinnova Partners y Sparta Capital
Ahora que ya sabemos que Flamini no es más rico que Messi, lo que toca es ver qué hace realmente la empresa de este exjugador del Arsenal y si tiene posibilidades de escalar hasta cifras millonarias. El negocio fue fundado por Flamini y su socio, Pasquale Granata, en 2013. Ambos se habían conocido cuando el francés jugaba en el AC Milan. Al tratarse de una empresa que no cotiza en bolsa y que aún forma parte del universo startup, cuesta mucho acceder a datos financieros fidedignos, pero lo que sí parece contrastado es que en 2022 ejecutaron una ronda de financiación donde consiguieron levantar 15 millones de euros gracias a las aportaciones de Sofinnova Partners y Sparta Capital, dos fondos de inversión de Francia y Reino Unido, respectivamente. Con este dato se constata que las valoraciones inventadas que antes hemos comentado están a una distancia sideral de las cifras donde se mueve realmente la empresa.
En cuanto a su actividad, GF Biochemicals investiga productos procedentes de una base vegetal (lo que se conoce internacionalmente como plant-based) que puedan sustituir a los ingredientes producidos por la industria petroquímica y, por lo tanto, de origen fósil. En concreto, están centrados en las posibilidades que ofrecen todos los compuestos del entorno del ácido levulínico, un derivado de la celulosa. De momento, los mercados donde piensan que sus productos pueden tener desarrollo son el de los revestimientos de superficies, la limpieza doméstica e industrial, y la higiene personal. Tienen ya cuatro productos en el mercado, que se corresponden con los cuatro compuestos de levulinato con los que trabajan.
La filosofía sobre la cual se apoya GF Biochemicals es la lucha contra el cambio climático a través de la sustitución de productos procedentes de recursos fósiles por ingredientes de origen vegetal
El primer ejecutivo de la compañía es el mismo Flamini, que también ocupa una silla en el consejo de administración, donde igualmente está el otro fundador, Granata. El presidente del consejo es Bill Reid, un químico formado en la Universitat d’Aberdeen y con más de dos décadas con cargos de responsabilidad en la multinacional Ineos. Otras dos sillas corresponden a los fondos que antes hemos mencionado como financiadores del negocio y, finalmente, como consejero independiente encontramos a Jean Marie Solvay, directivo de la multinacional química de su familia, una de las más grandes del mundo. La sede de la compañía está ubicada en la localidad occitana de Ais de Provença, a una treintena de kilómetros del lugar de nacimiento del jugador, Marsella.
La filosofía sobre la cual se apoya GF Biochemicals es la lucha contra el cambio climático a través de la sustitución de productos procedentes de recursos fósiles por ingredientes de origen vegetal. De momento, son ya trece años de aventura y parece que continúan teniendo energías para seguir adelante. Seguro que si algún día les llega el éxito, Flamini volverá a ocupar titulares en la prensa.