Cada siete minutos muere una mujer en el mundo por hemorragia posparto. Siete minutos. El tiempo de hacer un café, una llamada, o un pequeño trayecto. 70.000 muertes y catorce millones de casos anuales son las cifras que la ingeniera biomédica Olivia Genova recopiló durante su investigación para desarrollar Nataly. Una realidad que sitúa la hemorragia posparto como la principal causa de mortalidad materna en el mundo. “Se considera así cuando la mujer pierde más de 500 mililitros de sangre en las primeras 24 horas. La hemorragia primaria puede estallar durante el primer día; la secundaria, una semana después”, relata a VIA Empresa.
La investigación de Genova también identifica una problemática estructural. Las matronas que han trabajado codo con codo con la ingeniera explican que, hoy en día, el sangrado se estima de manera visual. Esta aproximación a ojo -incluso “en puños, en que un puño equivale a veinte mililitros de sangre”, tal como describe Bernat Beneria, cofundador y director de operaciones de la firma- comporta una subestimación del sangrado de entre el 50% y el 70%. “En el Estado, el sistema sanitario puede responder bastante deprisa con quirófanos, bolsas de transfusión disponibles y unidades de críticos preparadas para estabilizar a las pacientes”, apunta Genova. “Pero esta situación es excepcional, porque el 95% de las muertes maternas por hemorragia posparto se producen en zonas de bajos recursos”, lamenta.
Cada siete minutos muere una mujer en el mundo por hemorragia posparto, lo que se traduce en 70.000 muertes y catorce millones de casos anuales
Aunque la respuesta farmacológica existe, el éxito de la intervención depende del factor tiempo. “Los uterotónicos, algunos de los cuales ni siquiera necesitan refrigeración, son suficientes para contrarrestar la falta de contracción uterina, que es la causa principal del sangrado”, señala la cofundadora. “El problema no es frenar la hemorragia, sino detectarla a tiempo”, sentencia. En este escenario se inscribe la propuesta de Nataly. La empresa emergente desarrolla una compresa posparto que cuantifica el sangrado en tiempo real sin ningún componente electrónico, mediante un mecanismo absorbente que ofrece una lectura inmediata y fiable del volumen exacto de sangrado absorbido.
"Que el producto sea sencillo, no lo hace malo", defiende Genova. La decisión de huir de la digitalización responde a una triple estrategia: contener el coste en los 1,5 euros por unidad, agilizar la implementación en flujos clínicos saturados y garantizar su uso en regiones rurales sin infraestructura tecnológica. Con una patente europea ya solicitada, la startup prevé diversificar la aplicación del dispositivo hacia ámbitos o casuísticas como las menstruaciones fuertes, la endometriosis, la veterinaria, la medicina de guerra o, incluso, el uso industrial, en el que el mecanismo podría servir para cuantificar con precisión la pérdida de fluidos como el aceite de una máquina.
Esta versatilidad se alinea con los vectores de impacto del proyecto. En el ámbito clínico, Nataly prevé reducir las complicaciones y la mortalidad; en el económico, el diagnóstico precoz rebajaría hasta un 50% los costes hospitalarios por caso; y en el ambiental, se prevé optimizar el volumen de residuos generados durante las primeras 24 horas del posparto.
Una guardiana analógica con empuje académico

La semilla de Nataly germinó en 2021 en el marco de una asignatura de dispositivos médicos en la Universitat Pompeu Fabra (UPF). Bajo el impulso de un profesor que “incentivaba la innovación”, surgió la idea de bautizar el proyecto como Nataly: un nombre sonoro, inspirado en el concepto de natalidad y en la línea de las marcas comerciales femeninas del sector. Así, el proyecto encadenó un Trabajo de Fin de Grado (TFG), un Trabajo de Fin de Máster (TFM) en la Universitat de Barcelona (UB) y la posterior incubación en StartUB!
Además, una alianza clave con el Hospital Clínic de Barcelona -con las matronas Margarita Manresa y Elena Basteiro al frente- validó la necesidad y la viabilidad del producto. El equipo asistencial ha trabajado para definir los requisitos clínicos del dispositivo -como la capacidad de absorción y el diseño, con las respectivas cuestiones de comodidad, aberturas laterales, etc.- y asegurar que se integra perfectamente en el flujo de trabajo de los profesionales. Actualmente, ultiman las bases para un futuro estudio clínico con 500 pacientes que se llevará a cabo una vez esté terminado el desarrollo tecnológico.
Nataly prevé diversificar la aplicación del dispositivo hacia ámbitos o casuísticas como las menstruaciones fuertes, la endometriosis, la veterinaria o la medicina de guerra
En este barco, ya hace tiempo que Genova no navega sola. De hecho, el proyecto siempre se conjuga en plural. La estructura dio un salto de escala con la incorporación de Beneria como cofundador, la matrona y responsable de estrategia clínica Catalina Díaz y dos personas más que completan el equipo. A su alrededor se ha tejido una constelación de asesores que cuenta con el apoyo de instituciones como Acció o Barcelona Activa. "Hemos tenido muy buena acogida y nos sentimos muy bien acogidos por estas entidades", aseguran. A pesar de que la necesidad es tan evidente que forma parte de la agenda de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Genova remarca que "históricamente, no se han destinado suficientes fondos a la innovación en salud femenina".
Una “montaña rusa mental” con vocación de supervivencia

Nataly ya acumula reconocimientos en certámenes como Innovatia 8.3, del Instituto de las Mujeres o el X Premio Joven Relevante del Círculo Ecuestre, entre otros. "En Madrid, el 70% de los finalistas de nuestra categoría éramos de Catalunya", destacan los cofundadores. Ahora, la startup se prepara para abrir su primera ronda de financiación, con la que esperan completar el desarrollo con pruebas empíricas, dar forma al estudio en el Clínic y entrar en la fase de producción.
El horizonte de Nataly implica introducir el producto en los hospitales catalanes y estatales en una primera fase, para después dar el salto a un modelo de licencia de su tecnología con fabricantes globales. "Cuantos menos recursos tiene una región, más útil es Nataly y más impacto tiene. Por eso queremos que la solución pueda llegar a regiones como África y a todo el mundo a través de las vías de fabricación y distribución de los gigantes que ya operan en cada territorio", remarca Genova.
Genova: "Queremos que la solución pueda llegar a regiones como África y a todo el mundo a través de las vías de los gigantes que ya operan en cada territorio"
La trayectoria de una startup como Nataly es, en palabras de sus fundadores, una “montaña rusa mental” de supervivencia y alerta. Para surfear los días en que todo desprende cierta negatividad, los fundadores han aprendido a fijar los reconocimientos y los impactos positivos como combustible. "Oli toca de pies en el suelo y yo soy más emocional y hago la foto temblando cuando ganamos un premio", comparte entre risas Beneria. Y es que el empuje del equipo también bebe del momento vital en que se encuentran: "Yo soy yo y mi circunstancia, y ahora somos jóvenes, hemos invertido fondos propios y podemos hacerlo". Más allá del sacrificio personal, lo que realmente les mueve es el propósito transformador de Nataly. "Cuando sabes que tu tecnología tiene el potencial de salvar vidas, dar marcha atrás deja de ser una opción", concluyen.
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