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Novo Nordisk, la montaña rusa de la obesidad

A finales de noviembre del año pasado, las acciones de la farmacéutica danesa tocaron fondo y desde entonces han iniciado una recuperación muy prometedora

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Roger Vinton
Escritor
Barcelona
09 de Enero de 2026 - 04:55

Hace solo cuatro años, los laboratorios daneses Novo Nordisk no eran nada conocidos para el gran público, a pesar de tener detrás una historia centenaria. Su principal especialidad era la producción de insulina, la sustancia con la que comenzaron su trayectoria en el lejano 1923 y bajo la denominación de Nordisk Insulinlaboratorium. No hace falta decir que el descubrimiento de la insulina fue la pieza clave para el tratamiento de la diabetes y este fue su gran foco de trabajo. Dos años más tarde, dos trabajadores de la empresa decidieron crear su propio negocio, al que llamaron Novo Terapeutisk Laboratorium. Tras siete décadas compitiendo entre ellos, en 1989, los dos laboratorios se fusionaron para crear el Novo Nordisk que conocemos hoy en día y que acabaría colocándose como el primer productor mundial de insulina. La empresa no solo ha sido cantera de grandes científicos, sino que en 1998, uno de sus principales directivos cambió de trabajo para pasar a ser director de Lego en diferentes países, entre ellos España.

 

Pero el salto a la fama de Novo Nordisk aún tardaría unos años, porque no fue hasta finales de 2022 cuando se hizo público que un medicamento de la casa, el Ozempic, autorizado en España unos meses antes para tratar la diabetes-B, resultaba un remedio casi milagroso para luchar contra la obesidad, calificada a menudo como la gran epidemia del siglo XXI. Incluso, personajes como Elon Musk elogiaron las capacidades del Ozempic en las redes sociales. Mientras este fármaco triunfaba entre los no diabéticos, Novo Nordisk ya tenía listo para comercializar su segunda bala contra la obesidad, un fármaco llamado Wegovy y ya diseñado para este propósito de perder peso. La sustitución funcionó perfectamente y toda la demanda espuria del Ozempic se canalizó hacia el nuevo Wegovy.

Estos éxitos fulgurantes convirtieron a Novo Nordisk en una de las empresas más valiosas de Europa porque sus acciones subieron como la espuma. Si en noviembre de 2022 los títulos de la empresa danesa cotizaban ligeramente por encima de los 50 dólares en la bolsa de Nueva York, a mediados de 2024 se habían encaramado por encima de los 140, casi el triple. Pero la alegría duró poco. En el tiempo que ha pasado desde aquellos momentos de gloria, las acciones de Novo Nordisk han hecho el recorrido inverso, hasta situarse en el punto de partida de esta carrera enloquecida, es decir, otra vez en la raya de los 50 dólares.

 

En el tiempo que ha transcurrido desde aquellos momentos de gloria, las acciones de Novo Nordisk han hecho el recorrido inverso, hasta situarse en el punto de partida de esta carrera enloquecida, es decir, de nuevo en la raya de los 50 dólares

Las causas hay que buscarlas en el contraataque de las compañías rivales, que llevan tiempo anunciando productos más efectivos para perder peso que el Wegovy. Muy curioso resulta el hecho de que uno de los puntos clave de esta competencia se produjera justamente el día 9 de febrero del año pasado, que es el día que se disputó la 59ª edición de la Superbowl, donde los laboratorios Hims & Hers Health proyectaron un anuncio para hacer gala de las virtudes de su producto contra la obesidad, que además, tiene un precio inferior al de sus competidores daneses. La aparición del anuncio contribuyó a acelerar la caída de Novo Nordisk en las bolsas donde cotiza. Esta caída, junto con la percepción global de que la empresa había perdido la ventaja de golpear primero, le costaron el cargo al primer ejecutivo, Lars Fruergaard Jørgensen, que en agosto del año pasado y después de ocho años en el cargo, fue sustituido por el austoiranián Maziar Mike Doustdar, que desde 1992 viene de pasar por todos los departamentos imaginables de la farmacéutica danesa.

A finales de noviembre del año pasado, las acciones de la farmacéutica danesa tocaron fondo y desde entonces han iniciado una recuperación muy prometedora. No solo han escalado en poco tiempo desde los 45 dólares hasta los 56 actuales, sino que los analistas lo consideran una buena opción para invertir. Habrá que ver si la recuperación es capaz de llevar el valor hasta los máximos históricos, o bien si se detiene a medio camino.

Las acciones de la empresa están divididas en dos series, en función de los derechos políticos. De esta manera, mientras la Fundación Novo Nordisk solo tiene un 28% del capital, retiene un 77% de los derechos de voto, lo que le da una inmensa capacidad de decisión. Además de Novo Nordisk, la fundación controla también dos sociedades hermanas más, Novo Holdings y Novo Nesis. Desde abril del año pasado, el presidente de la fundación es Lars Rebien Sørensen, mientras que el vicepresidente es Lars Munch. El primero de ellos cuenta con un máster en silvicultura y es un antiguo trabajador de la empresa (entró en ella en 1982) que entre 2000 y 2016 fue su primer ejecutivo. En 2024 los ingresos de Novo Nordisk fueron de unos 39.000 millones de euros, con unos beneficios netos de más de 13.000 millones.