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Nuevo terremoto en el sector del petróleo: la boda de Moeve y Galp

Si todo sale como está previsto, la fusión se llevará a cabo a través de la creación de una sociedad de carácter industrial y otra de distribución minorista

Dos estaciones de servicio de Galp i Moeve | Europa Press / Creatividad: VIA Empresa)
Dos estaciones de servicio de Galp i Moeve | Europa Press / Creatividad: VIA Empresa)
Roger Vinton
Escritor
16 de Enero de 2026 - 04:55

La semana pasada saltó una noticia de esas capaces de trastocar todo un sector. El hecho en cuestión es que dos de las grandes petroleras que operan en territorio español han anunciado que se fusionan: se trata de Moeve, heredera de la histórica Cepsa, y de Galp, la compañía portuguesa. Esta noticia ha llegado justo en unos días en que el sector del oro negro está bastante agitado con motivo de la operación estadounidense para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, una acción que tiene unas consecuencias muy relevantes en el sector.

 

En este sentido, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ya se ha reunido con las principales petroleras, tanto de su país como internacionales, para planificar el acceso al crudo venezolano. La nómina del encuentro del pasado 9 de enero es impresionante: Chevron, Exxon Mobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Halliburton, HKN Inc, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas, Repsol, Eni, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa Energy e Hilcorp.

Hay que aclarar que no todo eran compañías petroleras en sentido estricto, sino que también había firmas de trading de commodities (Trafigura, Vitol) y refinerías (Valero), por poner unos ejemplos. También llama la atención la presencia de las compañías de bandera española e italiana (Repsol y Eni) y la ausencia del gigante francés Total. Lo que pide Trump a las compañías que quieran operar en Venezuela son inversiones por valor de 100.000 millones de dólares para modernizar la industria de extracción y refinamiento local, que ha quedado obsoleta.

 

Volviendo al tema que nos ocupa, la fusión Moeve-Galp, lo que de momento han hecho público las dos firmas es que la unión se hará en dos ámbitos, el de la distribución (gasolineras) y el de refinamiento y otras actividades petroquímicas. Es lo que se conoce como downstream, es decir, excluyendo la parte de la prospección y producción de petróleo, que sería el upstream.

Si todo sale como está previsto, la fusión se llevará a cabo a partir de la creación de dos sociedades, o plataformas, como dicen en el comunicado que han hecho público. La primera, de carácter industrial, incluirá refino, trading, química y energía verde (biocombustibles e hidrógeno). Los clientes de esta rama no serán los consumidores finales, sino otras empresas.

La segunda pata será la plataforma de distribución minorista, también llamada “movilidad”, a partir de la agregación de las dos redes de gasolineras que actualmente tienen Moeve y Galp. Esto último también incluye una eventual red de carga eléctrica. En este caso, el cliente será el usuario final, es decir, será del ámbito del retail. Se calcula que el número de puntos de venta que la nueva compañía tendrá a su disposición será de unos 3.500 y abarcará toda la península ibérica.

Una operación gigantesca

Si analizamos por separado las dos compañías, veremos que la firma resultante -si se confirma la fusión- será un verdadero gigante. La actual Moeve, y hasta hace poco Cepsa, tuvo unos ingresos de 24.900 millones de euros en 2024 y dispone de una red de 1.700 gasolineras.

Los accionistas de referencia son el fondo Mubdala (fondo soberano de Abu Dabi), que tiene un 60% del capital, y Carlyle (fondo americano, también accionista importante de Codorniu), que posee un 37%. El manresano Pere Miró Roig rigió los destinos de la compañía entre 2013 y 2019, momento en que se jubiló tras cuarenta años de servicios en la empresa. Después vino Philippe Boisseau, que solo ocupó el cargo durante tres años, y en la actualidad el primer ejecutivo es el neerlandés Maarten Wetselaar.

Que en Cepsa o Moeve haya catalanes mandando no es ninguna novedad, porque desde el mismo momento de la creación de la compañía, en 1929, los ha habido

El presidente de la compañía es Luca Molinari, un economista italiano que el 30 de junio del año pasado sustituyó en el cargo a Ahmed Yahia Al Idrissi. Los nombres más conocidos del consejo de administración son los de Ángel Corcóstegui Guraya (ex-BBVA y Santander) y Soraya Sáenz de Santamaría Antón (exvicepresidenta del gobierno español). Que en Cepsa o Moeve haya catalanes al mando, como es el caso del mencionado Miró, no es ninguna novedad, porque desde el mismo momento de la creación de la compañía, en 1929, los ha habido. Los hermanos Eduard y Francesc Recasens Mercader, Josep Maluquer Nicolau o el ingeniero de Teruel instalado en Catalunya Demetrio Carceller Segura, son algunos ejemplos destacados.

En cuanto a la portuguesa Galp, su facturación total en 2024 fue de unos 24.000 millones de euros. Antes de la fusión planeada, Galp dividía sus negocios en cuatro ramas, que son la producción (upstream), industrial (midstream), comercial (downstream) y energías renovables. En este caso, los accionistas no son fondos de inversión lejanos, sino que la propiedad hay que buscarla en una de las familias más ricas del mismo Portugal, los Amorim, que poseen un 37% de la empresa. La presidenta de la compañía es, precisamente, Paula Amorim. Un 55% del capital cotiza libremente en bolsa.

Corticeria Amorim, de la familia Amorim, no es una firma nada extraña en Catalunya, porque en sus manos es donde ha acabado la potente industria catalana del corcho

Los Amorim son una familia muy conocida en el ámbito de los negocios, y no solo por las energías, porque también son los propietarios de la principal empresa de corcho del planeta, Corticeria Amorim. No es una firma nada extraña en Catalunya, porque en sus manos es donde ha acabado la potente industria catalana del corcho, que reinó mundialmente durante muchas décadas.

Por cierto, la noticia de la fusión entre Moeve y Galp llega meses después de que otra posible operación corporativa de gran importancia ocupara titulares en los medios económicos, como fue el caso de la posible fusión entre las británicas Shell (antigua Royal Dutch Shell) y BP (antigua British Petroleum y Anglo-Persian Oil Company), un proyecto de unión que de tanto en tanto se pone de actualidad sin que, de momento, nunca se haya llegado a materializar.