Estos días se ha producido el desenlace de una operación corporativa que, a pesar de afectar a una empresa de larga tradición en el país, no ha tenido un protagonismo central en los medios de comunicación. Se trata de la finalización de la oferta pública de adquisición (OPA) que una empresa portuguesa ha realizado sobre Ercros, firma catalana del sector químico con una larga historia. Aunque en los últimos tiempos de su dilatada trayectoria no se encontraba en los momentos más brillantes (como explicamos el pasado diciembre), lo cierto es que Ercros es una empresa emblemática que tiene sus orígenes en la Anónima Cros, fundada en 1904 por Amadeu Cros Nubiola, descendiente de occitanos provenzales que habían emigrado a Catalunya a comienzos del siglo XIX.
El mérito de Amadeu Cros fue transformar una pequeña planta química de carácter familiar en una gran empresa que encontró en los fertilizantes un gran campo de desarrollo. Después de su muerte, por la presidencia de la compañía pasaron grandes personajes de la sociedad catalana, como Eduard Maristany Gibert (procedente de los negocios ferroviarios), Josep Valls Taberner (cuya familia estaba íntimamente ligada al Banco Popular), Josep Maria Bultó Marquès (con fortuna procedente del textil y hermano del fundador de Montesa y Bultaco) o Francesc Godia Sales (con intereses en el sector de las autopistas). A uno de ellos, a Bultó, lo asesinó el grupo terrorista Epoca durante su mandato, el 9 de mayo de 1977. Nueve meses más tarde, el mismo grupo atentó contra el exalcalde de Barcelona Joaquim Viola Sauret, que también resultó muerto.
En cuanto a los accionistas de la compañía, en 1969 el grupo italo-griego Di Mora-Livanos, vinculado a un conocidísimo armador griego, adquirió cerca de un tercio del capital, pero solo permaneció tres años porque en 1972 traspasaron la participación al Banco Santander en medio de muchos problemas con los accionistas locales. Una década más tarde, quien entró como inversor fue KIO, en el marco de compras masivas en la industria por parte de este fondo estatal de Kuwait. Ya con una participación de control, en 1989, KIO propició la fusión de Anónima Cros con una empresa española muy importante del sector químico, Explosivos Río Tinto (ERT), y la compañía resultante pasó a llamarse Ercros, que es la denominación actual.
No mucho tiempo después, el verano de 1992, la nueva empresa anunció la suspensión de pagos, la más grande de la historia del estado español, con una deuda de 86.000 millones de pesetas (unos 517 millones de euros). En aquellos momentos, el consejero delegado de la compañía era el economista Josep Piqué Camps, que años más tarde sería ministro bajo el gobierno de José María Aznar.
Superada la suspensión de pagos, Ercros vivió la década de los noventa como un período de desinversiones y reestructuraciones internas para intentar dejar atrás las pérdidas y no volver a caer en una situación que la había acercado a la quiebra. El resultado fue una compañía más pequeña, pero que logró generar beneficios. Con el cambio de siglo, se llevaron a cabo dos adquisiciones importantes, como fueron la de la división química de Uralita (Aragonesas, Industrias y Energías, Delsa y Polialco) en 2005 y la de Derivados Forestales en 2006.
Ercros vivió la década de los noventa como un período de desinversiones y reestructuraciones internas para tratar de dejar atrás las pérdidas
Más tarde, logró permanecer casi una década en zona de números negros (2015-2023), una situación impensable años atrás. Esta década de resultados positivos sirvió para recuperar la valoración de la empresa en torno a los 300 millones de euros, cuando después de la crisis financiera había visto reducirse su capitalización de los más de 500 millones de euros en 2006, hasta los 41 millones de 2012. El cambio de manos llega justo cuando el presidente de la química catalana, Antoni Zabalza Martí, cumplía treinta años en el cargo, después de haber sustituido en el cargo al mencionado Josep Piqué, que en 1992 pasó de consejero delegado a presidente.
En los dos últimos ejercicios, Ercros ha vuelto a las pérdidas, y especialmente malo ha sido el de 2025, donde se ha reducido la facturación, el ebitda ha caído casi un 80% y donde las pérdidas se han multiplicado por 4,6. Es en este contexto que se ha consumado la OPA de los portugueses de Bondalti, después de más de dos años de proceso (la oferta fue presentada el 5 de marzo de 2024). Por el camino, hubo otra OPA presentada y más tarde retirada por parte de los italianos de Esseco. Durante la recta final, el pasado 19 de febrero, el consejo de administración de Ercros emitió una opinión desfavorable a la oferta de Bondalti.
Poco después, el 16 de marzo, fueron los portugueses quienes se manifestaron, comunicando a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ya habían superado el 50% del capital de Ercros y, finalmente, el día 19 de marzo cerraron la vigencia de la oferta con una aceptación superior al 77% del capital, con un coste total de 247,5 millones de euros. El siguiente paso será la presentación por parte de los nuevos propietarios de una OPA de exclusión, un movimiento destinado a sacar las acciones de Ercros de los mercados de valores, eso sí, a un precio inferior a la oferta que justo ahora ha finalizado.
El 100% del capital de Bondalti pertenece a la sociedad José de Mello Capital, S.A, un holding de carácter familiar con raíces en 1898 que factura hasta unos 1.500 millones de euros
En cuanto a los portugueses, el 100% del capital de Bondalti pertenece a la sociedad José de Mello Capital, S.A, un holding de carácter familiar con raíces en 1898, cuando se fusionó Aliança Fabril con União Fabril para crear la Companhia União Fabril (CUF). Hoy en día, la facturación agregada del holding asciende hasta los 1.500 millones de euros, con activos bajo gestión por valor de 2.600 millones y con más de 18.000 trabajadores en nómina. El presidente del grupo es el portugués Vasco Maria Guimarães José de Mello. En cuanto a la filial Bondalti Capital, la que nos ocupa, estructura su actividad a través de dos verticales, que son el sector químico y lo que llaman Water Solutions. La primera de las ramas, la que afecta a Ercros, se dedica a los procesos de electrólisis para la obtención de cloro y otros derivados, así como a las anilinas. Tiene una facturación por encima de los 500 millones de euros anuales.
De ninguna manera puede ser considerado una buena noticia el hecho de que una empresa catalana deje de estar en manos locales, pierda el centro de decisión y esté en riesgo de ver cómo su marca desaparece después de tantos años. Y llueve sobre mojado, porque esta misma semana hemos sabido que la empresa de belleza Puig tiene muchos números de integrarse en el gigante americano Estée Lauder y perder así su autonomía. Que Catalunya pierda una empresa de 5.000 millones de facturación, se mire como se mire, es una noticia nefasta.