• Empresa
  • Qilimanjaro, la empresa de moda en tecnologías de frontera

Qilimanjaro, la empresa de moda en tecnologías de frontera

Barcelona es considerada como la capital de la computación cuántica del sur de Europa

Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech | Mireia Comas
Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech | Mireia Comas
Roger Vinton
Escritor
06 de Noviembre de 2026 - 04:55

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00

Hace pocas semanas se supo que la empresa tecnológica Indra invertiría, a través de un préstamo convertible, la cifra de diez millones de euros en la firma catalana Qilimanjaro Quantum Tech con el fin de impulsar las aplicaciones cuánticas en terrenos como la inteligencia artificial y la robótica. Esta inversión suponía algo más del 50% de la ronda de financiación que la empresa tenía abierta. La ronda la ha completado la entidad pública Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que ha aportado 9,6 millones. Últimamente, el nombre de Qilimanjaro aparece con cierta recurrencia en los medios de comunicación, así como el de su responsable, Marta Pascual Estarellas, pero el concepto cuántico sigue resultando bastante esotérico para la mayoría de la población. Corporativamente, Qilimanjaro se define como empresa especializada en computación cuántica y, por lo tanto, conviene detenerse un momento en explicar qué es todo esto.

 

Desde el punto de vista histórico, esta compañía es una empresa derivada surgida del Barcelona Supercomputing Center (BSC) en el año 2019 y actualmente tiene entidad propia con sede formal en el distrito 22@. Antes hemos mencionado de pasada a su máxima responsable, Marta Pascual Estarellas, que es química y doctora en física, y también la persona más de moda en el ecosistema catalán de la tecnología de frontera. El propósito de Qilimanjaro es fabricar ordenadores cuánticos analógicos, ingenios de los que hablaremos más adelante. Una característica básica de los procesos de la empresa es que su producción es full stack, una expresión que significa que son los artífices de todas y cada una de las fases de producción. El adjetivo analógico también tiene su relevancia, porque en los últimos años los grandes actores se han focalizado en los computadores digitales, de modo que elegir el camino de los analógicos implicaba avanzar por un camino con menos tráfico y que, a la vez, podía ofrecer prestaciones alternativas.

Alguien puede sorprenderse el hecho que quien está comandando esta empresa tan prometedora del mundo de la física sea una persona, Estarellas, que proviene del mundo de la química, pero en realidad es muy razonable. Cuando entramos en el universo de las moléculas destinadas a ser fármacos, es una gran ventaja poder simularlas con toda la complejidad necesaria un ingente número de veces antes de proceder a su producción material. Por lo tanto, no solo la inteligencia artificial y la ciberseguridad pueden ser ámbitos de trabajo de las computadoras cuánticas, sino que ámbitos más palpables como la medicina también se pueden beneficiar.

 

No solo la inteligencia artificial y la ciberseguridad pueden ser ámbitos de trabajo de las computadoras cuánticas

Dicho esto, ya es momento de explicar en qué consiste la computación cuántica, que si acabara de consolidarse, supondría un cambio de paradigma en el terreno tecnológico. La física cuántica -a la que antes se la llamaba más frecuentemente mecánica cuántica- es la ciencia que estudia todo aquello que sucede dentro del átomo en lo que se refiere a la materia y a la energía. El mundo subatómico está regido por leyes que no son aplicables al macrocosmos estudiado por la física convencional. La primera pieza en la construcción de este castillo de Escher que es la mecánica cuántica la puso sobre la mesa el alemán Max Planck en 1900, con la creación del concepto teórico de cuanto, que son los paquetes en los que se agrupa la energía. Cinco años más tarde, Albert Einstein constató la materialidad de esta hipótesis en lo que se refiere a los fotones, las entidades que son energía y partícula y que forman la luz. A partir de aquí, se fueron sumando aportaciones de científicos diversos, como es el caso de Niels Bohr, hasta que en la década de los años veinte, Werner Heisenberg y Erwin Schrödinger remacharon el clavo de este campo de la ciencia tan disruptivo.

Lo más relevante del mundo subatómico es que no solo tiene sus propias leyes físicas diferentes de las del mundo convencional, sino que estas leyes resultan del todo contraintuitivas para los humanos. Una vez conocidas las propiedades de las partículas subatómicas se dio el paso de intentar aprovechar estos efectos tan singulares en nuestro mundo, y así nació la computación cuántica, que se apoya en una de las propiedades de la física de partículas como es la llamada superposición cuántica, en virtud de la cual una partícula puede mantenerse cierto tiempo -mientras no colapse y se defina hacia un estado- en dos estados diferentes.

Si recordamos que los ordenadores convencionales funcionan con una base binaria, donde los bits se sitúan en posición cero o, alternativamente, en posición uno, comprenderemos la utilidad de disponer de bits que pueden estar en las dos posiciones al mismo tiempo. A este tipo de bits se les llama bits cuánticos o qbits y pueden calcular en poco tiempo operaciones que un ordenador convencional tardaría en hacer miles de años. Ahora bien, el gran talón de Aquiles es su fragilidad, dado que los qbits solo mantienen estas capacidades casi mágicas mientras operen en el mundo subatómico; si entran en contacto con el macrocosmos, colapsan y pasan a tener las mismas propiedades que cualquier sustancia de nuestro mundo.

Los bits cuánticos, o qbits, pueden calcular en poco tiempo operaciones que un ordenador convencional tardaría en hacer miles de años

Volviendo a Qilimanjaro y, en general, al sector cuántico catalán, cabe decir que Barcelona es considerada como la capital de la computación cuántica del sur de Europa. Aunque en estos momentos todo el ecosistema cuántico catalán, formado por unas cincuenta empresas, se encuentra en fase de inversión más que de comercialización de productos y servicios, lo cierto es que las empresas implicadas ya generan ingresos de cerca de cien millones de euros.

Otro caso destacado es el de Luxquanta, que también nació en Barcelona, pero en este caso no a partir del BSC, sino de otra gran instalación que trabaja con física de partículas, el Sincrotró Alba (quien tenga interés en el hub catalán de ciencia de frontera, puede leer esta pieza que publicamos en 2022, donde hablábamos de las tres principales entidades del país). Esta otra firma, Luxquanta, está enfocada a los sistemas de ciberseguridad, que en el futuro serán tema central de la computación cuántica (las posibilidades de esta nueva computación transformarán en vulnerables los sistemas tradicionales de ciberseguridad). El trabajo que hay por delante es la lucha por conseguir los capitales necesarios para seguir progresando en este ámbito e intentar que Europa pueda hacerse un hueco en el concierto mundial de este terreno de la investigación.

Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita  

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad  

 
Activar ahora