A las puertas de soplar las velas por los 60 años del salón Expoquimia -y los 40 de Equiplast-, la industria química catalana es consciente de su esencialidad y puede presumir de aquello que a menudo oímos decir: "La química está en todas partes". Pero detrás de este optimismo también hay preocupación, y el sector tampoco puede dar la espalda al momento "delicado" que atraviesa, de acuerdo con las palabras del consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper. Por eso, el auditorio de Foment del Treball, "cuna del empresariado" -tal como lo llama su presidente, Josep Sánchez Llibre-, se ha engalanado este martes para acoger una jornada reflexiva sobre el futuro de un ecosistema que reclama "reindustrialización" y "velocidad": "Sin química no hay autonomía estratégica ni transición verde posible" es la frase madre que ha vertebrado buena parte del debate.
En este contexto, Sàmper ha querido recordar que el peso del sector -2.000 empresas, 61.000 puestos de trabajo y 21.500 millones de euros de facturación- será determinante para el despliegue del Pacto Nacional para la Industria 2026-2030, y ha defendido la "necesidad de acelerar proyectos como la captura y el almacenamiento de CO₂", un ámbito en el que Catalunya concentrará más del 50% de los recursos del PERTE de descarbonización. Por su parte, el director general de Fira de Barcelona, Constantí Serrallonga, ha sido más narrativo y ha hecho enmienda del papel histórico de las ferias industriales. Con la mirada puesta en el mes de junio, ha recordado que Expoquimia nació en un momento "de evolución de las ferias de muestra hacia las ferias especializadas" y ha defendido que estos salones “están hechos con el sector y por el sector”. “El mundo va de ser relevante; si no eres relevante, no pintas nada”, ha sentenciado, y ha situado la química como un "sector transversal y geopolíticamente crítico".
"Sin química no hay autonomía estratégica ni transición verde posible" es la frase madre que ha vertebrado buena parte del debate
La mesa redonda central de la jornada ha evidenciado que el sector vive una etapa de fuerte tensión competitiva. El presidente de Expoquimia, Carles Navarro, ha puesto sobre la mesa algunas cifras de contexto: la industria química española factura 85.000 millones de euros anuales y exporta el 74% de su producción. Joan Roget, presidente de la Federació Empresarial Catalana del Sector Químic (FedeQuim) ha complementado esta información señalando que la química española ha crecido un 13% desde 2020 y es el primer sector exportador del Estado, pero con "una química básica que decrece" y una situación "desigual" según los diferentes subsectores.
Con todo, Navarro ha definido la química como “una infraestructura invisible del país”, pero el director general de la petroquímica tarraconense Iqoxe, José Manuel Segura, ha contradicho inmediatamente este relato y ha apuntado que la química no es invisible: "Se nos ve mucho, pero solo por lo malo”, ha lamentado. Asimismo, ha defendido que el futuro del sector también dependerá de su capacidad para reconectar con la sociedad y hacer entender "aquello que es necesario". “Cuando cierra una escuela, todo el mundo sale a la calle; cuando cierra una planta química, nadie sale”, ha remachado.
Un muro energético y regulador

Todo ello ha abierto la puerta a otro elemento clave: la competitividad. El codirector general de Basf y director del centro de la Zona Franca, Francesc Simó, ha alertado que la industria europea compite en clara desventaja respecto a los Estados Unidos y China, especialmente en materia energética. “Queremos energía sostenible, limpia y estable, pero también competitiva. Y estas tres variables no siempre encajan”, ha subrayado. Según Simó, los elevados costes energéticos y la caída de la demanda han desembocado en cierres industriales y externalizaciones en todo el continente. “Es una señal de alarma”, ha avisado.
Una visión compartida también por César Lacueva, máximo responsable de la distribuidora Quimidroga, que ha señalado que China ya se ha convertido en el principal origen de las importaciones de producto químico en Europa. “Es imposible predecir el futuro, pero sí que sabemos que hay que tomar medidas urgentes para preservar la soberanía industrial europea”, ha afirmado. Lacueva también ha apuntado a las contradicciones reguladoras con las que conviven las empresas. Por un lado, ha defendido la necesidad de "mantener estándares ambientales exigentes"; por el otro, ha alertado de que muchas normativas acaban generando desventajas competitivas ante otros mercados menos regulados.
Ha puesto como ejemplo las exigencias europeas vinculadas a la deforestación cero o el impuesto sobre el plástico, que obligan a las empresas a demostrar con sistemas de trazabilidad -incluyendo imágenes satelitales- el origen sostenible de ciertas materias primas. “Nadie quiere fomentar la deforestación, pero muchos proveedores simplemente optan por vender a otros mercados donde no se les exige esto”.
El directivo de Iqoxe ha aprovechado para cargar especialmente contra la lentitud administrativa, que considera "uno de los principales frenos a la inversión industrial". Ha relatado que, en conversaciones con inversores chinos interesados en impulsar una nueva planta hightech en Catalunya, estos se mostraban sorprendidos cuando les explicaba que “en un año aquí todavía no tendríamos ni los permisos”. “Si faltan técnicos en la administración, pongámoslos. Necesitamos agilidad”, ha reclamado.
La logística, el quebradero de cabeza que frena la competitividad
Más allá del coste de la energía o de la presión reguladora, la logística se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la competitividad industrial. Lacueva ha alertado de la “falta de fiabilidad ferroviaria” y del impacto directo que esta situación tiene sobre los costes y la eficiencia de las empresas. La compañía gestiona cada año más de un millón de toneladas de producto químico líquido a granel. Actualmente, cerca del 40% de las mercancías se transportan por vía marítima, mientras que el transporte terrestre sigue siendo esencial para la actividad, y concentra el 60%.
En este ámbito, sin embargo, el ferrocarril solo representa entre un 17% y un 18% del total. Según Lacueva, potenciar el tren es clave para reducir la dependencia de la carretera y afrontar retos crecientes como "la falta de chóferes o las dificultades del transporte intracomunitario". Como ejemplo de las limitaciones actuales, Lacueva ha expuesto las complicaciones para operar trenes de mercancías entre Rotterdam y Barcelona. “El túnel de Rubí nos obliga a bajar cisternas y eso multiplica los costes”, ha lamentado. En este sentido, ha advertido que sin inversiones decididas en el Corredor Mediterrani y en la red ferroviaria, “la industria no podrá ganar competitividad”.
Lacueva (Quimidroga): "Sin inversiones decididas en el Corredor Mediterráneo y en la red ferroviaria, “la industria no podrá ganar competitividad”"
En la misma línea, Simó ha defendido que las infraestructuras son un "elemento determinante" para el futuro industrial del Principado. “No hablamos solo de innovar; hablamos de que las cosas funcionen como tienen que funcionar”, ha remarcado. Infraestructuras aparte, el sector sigue apostando por proyectos estratégicos vinculados a la descarbonización y la transformación industrial. Entre estas iniciativas destacan proyectos de electrificación, el impulso de ecoplantas y laboratorios de verticalización orientados a la cosmética y al desarrollo de productos más sostenibles y de origen biológico.
Un diagnóstico que "no rescata sectores"
A pesar de las dificultades, el sector se resiste a quedar atrapado en un relato defensivo. Buena parte de los ponentes han insistido en que la química no es una industria “afectada” por la transición verde, sino una de las condiciones necesarias para que esta sea posible. La descarbonización, la digitalización, la economía circular y la fabricación de moléculas verdes han aparecido como los cuatro grandes vectores de futuro. Pero también se ha advertido que Europa corre el riesgo de perder soberanía industrial si delega partes estratégicas de la cadena de valor a terceros países.
“¿Queremos producir o depender?”, ha sido una de las preguntas que ha sobrevolado la jornada. En este sentido, los participantes han coincidido en que los diagnósticos ya están hechos. Ahora, aseguran, "hay que pasar a la acción". “Los informes no rescatan sectores”, ha concluido Navarro. “Lo que los rescata son las alianzas, el apoyo administrativo y el talento”, ha añadido a modo de conclusión, recogiendo los mensajes de los empresarios presentes. Reclamos que con toda seguridad serán muy presentes en la Expoquimia 2026.