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El renacimiento de los quioscos catalanes, ¿o la era de las tiendas temporales?

Las propuestas efímeras ganan terreno en el espacio público y reorientan un sector instalado en la nostalgia de la prensa en papel

Un quiosco de Madrid transformado por Go-PopUp en una tienda efímera de Herbal Essences | Cedida
Un quiosco de Madrid transformado por Go-PopUp en una tienda efímera de Herbal Essences | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
07 de Agosto de 2026 - 04:55

En más de una esquina todavía se encuentra alguno. Pequeño, de estructura metálica, rodeado de diarios, revistas, cromos, y el habitual bullicio de la ciudad. Durante décadas, los quioscos fueron una parada casi obligatoria para comprar la prensa del día o hojear la última revista antes de coger el metro. Con el paso de los años, sin embargo, este espacio se ha visto abocado a vivir un cambio de piel para adaptarse a unos consumidores que ya no se informan ni compran como antes, y a un paisaje urbano que reclama nuevos usos. La última referencia disponible del Ayuntamiento de Barcelona -que data de octubre de 2024- revela que la capital catalana cuenta con 288 quioscos instalados, 50 menos que en 2018. De entre estos, 254 tienen adjudicación vigente, 25 se encuentran vacantes y nueve más forman parte del proyecto liderado por la cooperativa creada por el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad (IMPD).

 

La aprobación del nuevo pliego municipal -vigente hasta 2030- rebaja del 80% al 51% el espacio destinado a exponer publicaciones periódicas. También mantiene la limitación de un 20% a la exposición de productos como souvenirs y análogos, que debe formar parte del 49% no dedicado a prensa o publicaciones. Al mismo tiempo, el organismo autorizó la venta de café y productos alimenticios envasados y formalizó la posibilidad de realizar otras actividades, como la instalación de cajeros automáticos, buzones de última milla para la entrega de mercancía o paneles informativos. 

Barcelona mantiene 288 quioscos -50 menos que en 2018-, mientras que el resto del territorio registra ocho en Tarragona, dos en Girona y solo tres en toda la demarcación de Lleida

Más allá del meollo del Principado, la fotografía del resto de provincias tampoco desprende demasiado optimismo. En el año 2018, el Ayuntamiento de Tarragona anunciaba el desmantelamiento de cuatro quioscos que se encontraban en desuso y en un avanzado estado de degradación en la ciudad, en concreto los de la calle del Cronista Sessé, la avenida de Marquès de Montoliu y los números 105 y 115 de la Rambla Nova, con una inversión en la demolición de 12.000 euros. Aquella intervención redujo el parque total de la ciudad de diecisiete a trece quioscos. De esta cifra, actualmente solo quedan ocho operativos.

 

La situación es igualmente escasa en Girona. Según fuentes municipales, en la ciudad solo quedan dos quioscos de prensa activos o catalogados en espacios públicos. En concreto, en la rambla de la Llibertat y la plaza de la Independència. En las calles de Ponent, la desaparición de la estructura tradicional en la vía pública es prácticamente absoluta. De acuerdo con un reportaje publicado por 3Cat en octubre de 2025, los quioscos de venta de prensa están a punto de extinguirse, donde solo resisten tres en toda la demarcación: uno en Lleida, un segundo en Les Borges Blanques que se acaba de traspasar, y un último en La Seu d'Urgell que “tiene los días contados”.

Go-PopUp: reimaginar segundas oportunidades

Una clienta recoge su matcha de color azul en el quiosco de Go-PopUp diseñado para Herbal Essences | Cedida
Una clienta recoge su matcha de color azul en el quiosco de Go-PopUp diseñado para Herbal Essences | Cedida

Precisamente el reto de reimaginar y materializar el nuevo rol de estos puntos de venta forma parte de la agenda de prioridades de firmas como Go-PopUp, una plataforma con raíces alemanas, pero de alma barcelonesa por su fusión en 2017 con la catalana PopPlaces y la posterior refundación en 2024 por parte de Carolina Argenté y Michelle Felip. La compañía se especializa en el alquiler de espacios para eventos y conecta marcas con tiendas temporales -incluyendo quioscos- para testar el mercado, generar comunidad o ganar visibilidad. “El modelo de quiosco de toda la vida ya no funciona y se ha perdido, lo vemos cada día en la calle”, señala a VIA Empresa Argenté, cofundadora y consejera delegada de Go-PopUp. “Nosotros no pretendemos borrar la historia del quiosco, la queremos rescatar a través de una innovación funcional”, añade.

La plataforma opera en trece países, "principalmente europeos, pero también con presencia en EE. UU. y el Reino Unido" y gestiona más de 3.000 espacios. Asimismo, trabaja con marcas de la talla de Herbal Essence, Dior, Scalpers, Adidas, Puma o Pop Mart, que han encontrado un formato flexible y capaz de generar comunidad. Su valor diferencial radica en la producción: localización, asesoramiento, montaje y estrategia. “Una marca no puede esperar que un pop-up haga magia. Necesita comunidad, narrativa y una propuesta que conecte”, explica Argenté. Por eso, la empresa acompaña las activaciones con campañas de marketing inmediato, influenciadores y acciones que generan urgencia y presencia física.

Argenté: “El modelo de quiosco de toda la vida ya no funciona y se ha perdido, lo vemos cada día en la calle”

“Los eventos de marca duran entre uno y dos días, las activaciones se extienden hasta dos semanas y las aperturas de mercado, es decir, marcas que quieren posicionarse en una ciudad nueva, pueden durar de dos semanas a tres meses”, enumera Argenté. En caso de querer llevar a cabo una expansión comercial, la cofundadora destaca que los formatos efímeros pueden subir hasta un año, aunque este no es su segmento principal. En paralelo, la empresa trabaja con acuerdos con grandes firmas del sector inmobiliario, como CBRE, que les permiten acceder a espacios de larga duración y alquilarlos por periodos cortos.

Esta fórmula se ha convertido en un flotador para la misma red de quioscos que detectan una pérdida de su actividad. “Es muy triste ver locales cerrados, quioscos vacíos, con el cartel de ‘se alquila’ por todas partes”, lamenta Argenté. "Por eso en Go-PopUp ofrecemos a estos propietarios o inquilinos la posibilidad de generar ingresos extra, alquilar córners o acoger nuestras activaciones puntuales". Y la apuesta funciona, aunque la ciudad condal presenta un reto añadido: las licencias. “La naturaleza de las licencias en Barcelona es complicada; Madrid es mucho más fácil, y por eso la demanda vira mucho más hacia esta segunda ciudad”, reconoce Argenté. Sin embargo, la compañía asegura que está "luchando por Barcelona", y que "tiene un potencial enorme". “Cuando una marca ve que otra ha formado cola en un quiosco, quiere lo mismo”, subraya.

Argenté (Go-PopUp): “És molt trist veure locals tancats i quioscos buits per tot arreu” | ACN
Argenté: “Es muy triste ver locales cerrados y quioscos vacíos por todas partes” | ACN

Los ejemplos lo confirman: Herbal Essence transformó semanas atrás un quiosco madrileño en un espacio de café de especialidad con un matcha azul creado para la ocasión; Pop Mart hizo parada en el Triangle de la calle de Pelai de Plaza Catalunya. Hasta entonces, la marca china no había realizado ninguna acción de este tipo en el Estado, por lo que Go-PopUp asumió también la gestión de sus redes sociales. A pesar de ser una firma con un gran reconocimiento internacional, era necesario crear una conexión directa con el público local. La campaña consiguió que usuarios "de todas las partes de España" se desplazaran exclusivamente para asistir a la apertura de la tienda efímera.

Todo ello refleja una tendencia alcista que avalan las mismas cifras del sector retail. Un informe de Capital One Shopping sostiene que en Europa ya supera los 80.000 millones de euros de valor de mercado y mantiene una tasa de crecimiento anual superior al 20%. Con el cierre de casi el 40% de los puntos de prensa tradicionales en la última década, ciudades como Madrid, París o Milán flexibilizan sus licencias para integrar comercio, degustación y servicios digitales en estos enclaves. Además de la rentabilidad, el estudio destaca el impacto sostenible de esta tendencia, que implica reutilizar las estructuras históricas de hierro y vidrio y ahorrar los costes operativos de hasta el 60% en comparación con una tienda tradicional.

Antecedentes de logotipo sonriente

Un quiosc de GoodNews a Barcelona | GoodNews
Un quiosco de GoodNews en Barcelona | GoodNews

Con el ojo puesto otra vez en el ámbito local, cabe decir que Barcelona ya tiene antecedentes de éxito en esta reconversión. El caso más emblemático es el de GoodNews y su inconfundible logotipo sonriente. Nacida en pleno confinamiento de la pandemia ocasionada por la covid-19, cuando cinco amigos compraron el quiosco de su barrio al quiosquero que iba a cerrar, la firma catalana revolucionó el modelo de intercambio de café por buenas noticias.

GoodNews nació en pleno confinamiento, cuando cinco amigos compraron el quiosco de su barrio al quiosquero que iba a cerrar

Tal como explicaba a este diario su CEO y cofundador, Jan Barthe Cuatrecasas, la idea es mantener el elemento cultural añadiéndole un valor experiencial inspirado en el diseño nórdico. Esta visión ha impulsado una red en expansión internacional por ciudades como París, Madrid, Berlín o Copenhague, y ha combinado la venta en la vía pública con suscripciones digitales de café para empresas y particulares.

Junto a GoodNews, Argenté expone otras reorientaciones: desde un quiosco "pionero en el Estado en revistas queer", hasta puntos de venta dedicados a los fanzines, los cuales “demuestran que la preservación de la cultura puede convivir con los nuevos formatos comerciales”. Y aquí se abre el gran interrogante para los próximos años: averiguar cuál debe ser el futuro de la figura del quiosco catalán en el paisaje urbano de cada ciudad.

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