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Santiveri, casi siglo y medio de remedios naturales

En los últimos años, la empresa centenaria catalana ha visto reducida su facturación, lo cual ha estrechado el margen de negocio

Santiveri quien somos Teresa 02 scaled
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Roger Vinton
Escritor
09 de Octubre de 2026 - 04:55

Santiveri, la empresa de dietética y alimentación saludable, está estas semanas de actualidad. Y no nos referimos a la noticia que han publicado algunos medios relativa a problemas con partidas de tostadas de trigo sarraceno que contenían trazas de gluten, sino que hablamos de cuestiones de mayor relevancia empresarial. Después de casi siglo y medio de existencia, la firma catalana ha estado transitando un camino peligroso porque le ha faltado poco para caer en el concurso de acreedores.

 

La causa de todo ello ha sido una acumulación de deuda difícil de digerir con los márgenes operativos que genera un negocio que actualmente se mueve en unos ingresos anuales alrededor de los 40 millones de euros. La pelota de deuda que se había formado tenía un volumen de 11 millones que, para los niveles de beneficio operativo que es capaz de conseguir la empresa, significaba un verdadero problema (el ebitda de la compañía se sitúa alrededor de los 2,5 millones). La situación se ha podido reconducir gracias a un acuerdo con parte de los acreedores, pero deja el embrión de futuros problemas porque hay que pensar que quienes no han suscrito el acuerdo (aproximadamente el 40% del importe) no han quedado muy satisfechos. De momento, no se han producido quitas sobre la cifra de deuda, sino que se ha diseñado un calendario de pagos a cinco años que Santiveri cree que puede asumir.

Si echamos un vistazo a las cuentas de la empresa, comprobaremos que tiene problemas para crecer porque, de hecho, en los últimos años ha visto cómo se reducía su facturación, con lo que el margen de negocio se ha ido estrechando. Como decíamos, la facturación actual es cercana a los 40 millones, pero si vamos mirando hacia atrás en el tiempo, comprobaremos que en ejercicios previos había conseguido ingresos bastante superiores.

 

El grupo está organizado a través de una sociedad matriz, Casa Santiveri SL, que es la compañía operativa y que tiene como accionistas a las diferentes ramas de la familia propietaria. Por debajo, hay una filial al 100% que se llama Tiendas Santiveri y que se dedica a la comercialización de los productos propios. Todos los accionistas pertenecen a la familia fundadora, pero con el paso de las generaciones han ido apareciendo ramas, no siempre bien avenidas.

En los últimos años, según la información pública, las ramas que han controlado el negocio han sido los Santiveri Arroita, los Santiveri Hernández, los Torres Mon y los Torres Wiehink. A finales de 2023, saltó la noticia de que estos últimos habían decidido vender su paquete, que era del 40% del capital. Aunque no hay noticias en los medios respecto a que la venta se acabara realizando, lo cierto es que en la junta general de socios del 15 de diciembre de aquel año se acordó que los cuatro paquetes del 10% propiedad de cada uno de los cuatro hermanos Torres Wiehink se amortizaran a cambio de un extorno mínimo de 5,7 millones de euros.

Por otro lado, desde hace pocos años, quien ocupa el cargo de primera ejecutiva en la empresa es Ana Torres Castelo, miembro de la quinta generación de la familia Santiveri. Toma el relevo de su tío, Jorge Torres Mon, a su vez bisnieto del fundador. Antes de trabajar en la empresa familiar estuvo dos años en la consultora McKinsey y precisamente este 2026 ha sido incluida en la lista Forbes como una de las 50 mujeres más influyentes de Catalunya.

La primera ejecutiva de la empresa, Ana Torres Castelo, ha sido incluida en la lista 'Forbes' como una de las 50 mujeres más influyentes de Catalunya

Hoy en día la empresa —que, por cierto, recientemente ha modificado su histórico logotipo— tiene el negocio dividido en tres ramas: alimentación, complementos alimenticios y cosmética natural. En el primer segmento hay un catálogo de productos muy amplio, que va desde el pan y las tostadas a mermeladas e infusiones, pasando por las galletas y las bebidas, entre otros. Todo esto se comercializa bajo tres marcas diferentes, que son Santiveri, Santiveri Bio y Noglut, que es la división de productos sin gluten. Dentro del apartado de complementos alimenticios, ofrecen una larga lista de componentes, como colágeno, jalea real, melatonina o magnesio. Y dentro de la cosmética natural tienen tres categorías, que son corporal, solar y facial. Uno de los aspectos diferenciales de Santiveri respecto a otras marcas que puedan ofrecer productos de un ámbito similar es que disponen de una red muy amplia de tiendas bajo la marca corporativa, entre las propias y las franquiciadas.

Más de 140 años de vida han dado para mucho. Es una historia muy larga que empieza cuando Jaume Santiveri Piniés, un catalán de la Franja, empezó a tener problemas respiratorios por culpa de la tuberculosis, una enfermedad muy frecuente en aquel 1885. Ante la ineficacia de los tratamientos de la época, buscó posibles remedios fuera de los circuitos habituales hasta que tropezó con el balneario del abad Sebastian Kneipp, en Baviera, donde se aplicaban terapias con buenos resultados basadas en hidroterapia, buena alimentación, ejercicio físico, fitoterapia y, como Kneipp era un religioso, también ciertas prácticas espirituales. Hoy en día, Kneipp es una marca comercial de productos naturales, sobre todo del ámbito de las plantas medicinales. Después de medio año de seguir de manera estricta los preceptos del abad, Santiveri vio cómo la enfermedad iba reculando hasta desaparecer del todo.

Después de superar una tuberculosis gracias a las prácticas del abad Kneipp, Jaume Santiveri abrió una tienda de ropa en el centro de Barcelona en 1893

Con la patología ya olvidada, en 1893 Santiveri abrió una tienda de ropa en el centro de Barcelona, La Moda, y destinó un apartado a comercializar los productos Kneipp, de los que se convirtió en distribuidor. El éxito inmediato le llevó a abrir más establecimientos, pero ya solo destinados a la salud. Estas nuevas tiendas en general las abría colaborando con inversores que vieron que el negocio tenía futuro y, de paso, empezaron a aplicar lo que en futuro sería el modelo de franquicias, que Santiveri utiliza hoy de manera intensiva.

Más tarde, un problema grave se convertiría en oportunidad, porque con el estallido de la Primera Guerra Mundial y la imposibilidad de recibir productos desde Alemania, Santiveri decidió lanzarse a la piscina y empezar a fabricar los remedios en Barcelona. Esta decisión significó poner las bases de la empresa que existe en nuestros tiempos. Hay que pensar que en aquella época todavía existían carencias nutricionales importantes en buena parte de la población, de manera que los productos que el mercado recibió con más ansia fueron los concentrados de caldo, así como un sucedáneo del café a base de malta (el café todavía tenía un perfil aspiracional muy fuerte porque su precio no estaba al alcance de todo el mundo). El fundador del negocio murió en plena Guerra Civil y el relevo lo cogió su hijo, Santiago Santiveri Margarit, que se encargó de hacer crecer todavía más el sueño de su padre.

 

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