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SpaceX, una salida a bolsa conceptual

La compañía espacial es imposible de recomendar: quien crea en Elon Musk la comprará, y quien espere a poder valorar la empresa, ciertamente deberá hacerlo durante mucho tiempo

Sede de SpaceX en Hawthorne, California | iStock
Sede de SpaceX en Hawthorne, California | iStock
Jaume Puig | VIA Empresa
Director general de GVC Gaesco
06 de Junio de 2026 - 04:55

La conocida SpaceX, formalmente Space Exploration Technologies Corp, quiere salir a bolsa con una valoración orientativa de unos 1,75 trillones americanos (billones europeos) de dólares, aunque, evidentemente dependerá finalmente de cuál sea la cotización del primer día.

 

Hace más de un año, hacia marzo de 2025, en una reunión entre inversores institucionales hecha en Tokio, uno de los fondos accionistas de SpaceX, que nos explicó algunos de los proyectos de SpaceX, nos decía que su salida podría ser de hasta tres trillones de dólares. Sea como sea, si finalmente sale a la valoración estimada actual, se trata de una empresa que valdría más que empresas como
Tesla y Meta, una tercera parte de lo que vale Nvidia, el 40% de lo que valen empresas como Apple o Alphabet, la mitad de lo que vale Microsoft, unos dos tercios de lo que vale Amazon, y un importe muy parecido al de la petrolera saudí Aramco.

Quieren levantar unos 75 billones americanos de dólares, en lo que sería el mayor importe conseguido jamás en una salida a bolsa, a pesar de ser un porcentaje muy pequeño de las acciones totales de la empresa. La salida a bolsa que había levantado más dinero hasta ahora había sido precisamente la de Aramco, con unos 29 billones americanos de dólares. La petición se puede hacer a partir del día 4 de junio en Estados Unidos, y del sábado 6 de junio en algunos países europeos. El precio de la salida se fijará el 11 de junio, y saldrá a cotizar al día siguiente, 12 de junio. Debutará en el Nasdaq con el símbolo SPCX. Curiosamente, empezará a formar parte del índice, y por lo tanto también de los ETF referenciados al mismo, de una manera muy rápida, en lo que ha sido un procedimiento de aceptación exprés, nada habitual.

 

Para muchos inversores, la inversión en SpaceX será una de concepto, muy relacionada con Elon Musk, el visionario, impulsor y accionista de Tesla y de SpaceX. Habrá quien, comprando SpaceX lo que estará adquiriendo es la visión de futuro de Elon Musk. Se trata de una empresa muy difícil de valorar e imposible, por lo tanto, de recomendar. Quien crea en Elon Musk la comprará, mientras que quien se espere a poder valorar la empresa, ciertamente deberá hacerlo durante mucho tiempo.

Es de suponer que algunos —o muchos— de los actuales accionistas de SpaceX vendan parte de las acciones que tienen tan pronto como cotice y se agoten sus respectivos lock-up periods, o períodos mínimos de mantenimiento de las acciones a las cuales se comprometen a la hora de la salida a bolsa. Ciertamente, es una inversión no exenta de mucho riesgo.

"Es de suponer que algunos —o muchos— de los actuales accionistas de SpaceX vendan parte de las acciones que tienen tan pronto como cotice"

SpaceX tiene muchos proyectos en curso. Tal vez el más importante, y más avanzado, sea Starlink, el motor del negocio actual, que es una enorme constelación de satélites en órbita baja, que proporciona internet de alta velocidad a escala mundial. Hoy habría alrededor de 10.000 satélites operativos, unos dos tercios de todos los satélites que hay actualmente en el espacio. Quiere llegar a tener unos 35.000 a largo plazo, en lo que sería alcanzar una cobertura mundial.

A finales del año 2024, disponía de un total de 4,6 millones de suscriptores del servicio; a finales del 2025, de unos 9 millones, y a finales de este año tiene el objetivo de llegar a unos 25 millones de suscriptores, si bien se podría quedar en una cifra finalmente inferior. Un suscriptor, además de pagar una cuota mensual, debe adquirir también el Kit Starlink, con una antena, un rúter y accesorios. Se trata de una parte de la empresa ya muy rentable hoy, a pesar de que muy lejos de justificar las valoraciones de salida estimadas. Supuso unas ventas de 11,4 billones de dólares en 2025, el 61% de todas las ventas de SpaceX, con un beneficio de unos 8,0 billones de dólares.

En esta reunión de Tokio, lo que se dijo, literalmente, es que teniendo esta cobertura no harían falta los cableados marinos actuales que aseguran la red mundial de internet. Dentro de la audiencia, sin embargo, hubo muchas dudas al respecto, ya que si bien se entiende que la empresa SpaceX quiera tener el control total de los datos que circulan por todo el mundo, es muy difícil que los usuarios le quieran otorgar esta exclusividad.

Por otro lado, SpaceX ofrece también un casi monopolio en el campo de los cohetes reutilizables, con numerosos contratos tanto gubernamentales como militares, y una posibilidad de negocios futuros relacionados con la IA, telecomunicaciones e infraestructura del espacio. Uno de sus negocios más ambiciosos es el de Starship, las naves reutilizables, que podrían reducir significativamente el coste de acceso al espacio. También los cohetes Falcon, empleados para lanzamientos comerciales de todo tipo. Tienen otros programas como el Dragon, una nave tripulada que, por ejemplo lleva astronautas a la Estación Espacial Internacional, y otros programas a la Luna y a Marte.

Comentar, solo, uno de los muchos proyectos que tienen, que, cuando se nos explicó en la citada reunión de Tokio, provocó un cierto revuelo –y escepticismo– entre la audiencia. Se trata del proyecto Earth to Earth (Tierra a Tierra), que estaría dentro del programa Starship, ya mencionado. Se trata de hacer viajes suborbitales entre ciudades de la tierra donde el cohete, con unas 350 personas a bordo, se elevaría, saldría temporalmente de la atmósfera, recorrería gran parte de la distancia por una trayectoria balística, y volvería a entrar en la atmósfera cerca del destino. Se planteaba hacer el trayecto Londres-Nueva York en unos 30 minutos, y llevar a alguien a cualquier lugar de la tierra en el plazo máximo de una hora.

El nivel de incertidumbre del accionista es máximo: los actuales negocios rentables de la empresa están muy lejos de poder justificar las valoraciones que se estiman hoy

El nivel de incertidumbre del accionista es máximo, dado que, por una parte, los actuales negocios rentables de la empresa están muy lejos de poder justificar las valoraciones que se estiman hoy, y porque, por la otra, todos los negocios futuros tienen unos riesgos muy grandes ya no solo de rendimiento empresarial y de valoración financiera, sino también, incluso, de ejecución.