Justo ahora hace dos años, en este artículo, comentamos tangencialmente la situación de la cadena de supermercados Dia, que después de años de sufrimiento empezaba a ver la luz al final del túnel. La cantidad de ingredientes y de vericuetos de la historia merece que hablemos más detenidamente. En el año 2015, la cadena de supermercados Dia era una de las marcas consolidadas dentro del ámbito de la distribución de alimentación después de décadas de presencia en el Estado. Su nacimiento vino de la mano de la compañía francesa Promodès, propietarios de la extinta cadena de hipermercados Continente, que a finales de los setenta emplearon esta marca (Dia, Distribución Internacional de Alimentación) para introducir el modelo de supermercado hard discount en el estado español.
Desde una primera tienda en Madrid en el año 1979, el negocio empezó a crecer tanto en el ámbito peninsular como internacional, en buena medida a partir de las adquisiciones de otras cadenas, como Plus, Schleker (España y Portugal) o El Árbol. También llegaron a un acuerdo para incorporar algunas marcas de la firma vasca Eroski. En paralelo a todo esto, se produjo un cambio trascendente en el accionista, porque en 1999 Promodès se fusionó con Carrefour, quedando esta última como marca de la nueva sociedad. En 2011, Carrefour decidió desprenderse de Dia a través de una salida a bolsa total de la empresa.
Y así llegamos al año 2015 en que todo se empezó a torcer. La mala gestión y los resultados poco satisfactorios no gustaron nada al mercado, que penalizó a Dia con una caída del valor de las acciones de un 90% en tres años y medio. En 2019, el valor de las acciones tocó fondo, situándose en cinco céntimos de euro cuando solo cuatro años antes era de tres euros. La incapacidad para hacer frente a la deuda acumulada dejó a la empresa en una situación de coma, y solo un milagro la podía salvar. Después de negociaciones muy duras y de un tira y afloja entre los diferentes stakeholders de la compañía, se llegó al acuerdo mediante el cual el que ya era máximo accionista, el ruso nacido en Lvov (Ucrania) Mikhail Fridman, suscribiera una ampliación de capital, que acabó cifrándose en mil millones de euros. Era clave para salvar a Dia.
El salvador Fridman era la cara visible de un fondo de inversión llamado LetterOne donde había un buen puñado de oligarcas rusos. Este fondo de inversión nació como spin-off de determinados activos empresariales del Alpha Group, un consorcio nacido en 1989 de la mano de Friedman, de donde surgiría el Alfa Bank (1991), el principal banco privado de Rusia. Cuando, en 2013, los propietarios del Alfa Group vendieron su participación del 50% en la petrolera TNK por la astronómica cifra de 28.000 millones de dólares, volcaron los recursos para la creación del fondo LetterOne, también conocido como L1. En puridad, la petrolera era una joint venture formada en 2003 por BP (la antigua British Petroleum) y el consorcio AAR, integrado a su vez por Alfa Group, la firma de inversiones americana Access y la compañía rusa de commodities y telecomunicaciones Renova. El nombre oficial del holding era TNK-BP (Tyumenskaya Neftyanaya Kompaniya). Su recorrido finalizó en 2013, cuando la petrolera rusa Rosneft adquirió la totalidad del capital a los socios fundadores.
En el proceso de creación del Alpha Group, Fridman estuvo acompañado por Anatoly Potik, y más tarde por German Khan (directivo en una empresa anterior de su amigo Fridman), Alexei Kuzmichov (compañero de estudios de Fridman y Khan) y Alexander Kushev (también compañero de estudios de los anteriores). El magnate de Lviv (por cierto, la misma ciudad donde desarrolla su talento otro ucraniano relevante, como es Slava Pomidor) empezó a construir su fortuna a partir de la firma Alfa-Photo, creada en 1988 y dedicada a importar productos químicos para el mundo de la fotografía. Una diversificación posterior le hizo entrar en el mundo de las commodities y del petróleo.
En cuanto a Dia, en el último cierre (2025) consiguieron un beneficio neto de 129 millones de euros, gracias a una facturación que se encaramó hasta los 7.075 millones
Volviendo a la situación de los supermercados Dia después de la entrada de LetterOne, cabe decir que, cuando parecía que todo se enderezaba, surgió un imprevisto que modificaría los planes. El imprevisto fue la invasión de Ucrania por parte de Rusia y las sanciones subsiguientes, que afectaron directamente a Fridman y sus socios. Aunque todos ellos habían nacido en Ucrania, su nacionalidad era rusa (y también israelí), con lo que las sanciones les afectaron de lleno. La respuesta fue dar un paso al lado y ceder el control de LetterOne, pero también llevar la cuestión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que parcialmente les dio la razón. No obstante, ni Fridman ni sus compañeros recuperaron formalmente sus cargos en LetterOne.
Con los cambios en la dirección del fondo, quien fue nombrado presidente (2023) fue Lord Mervyn Davies, antiguo ministro del Reino Unido dentro del gobierno laborista de Gordon Brown. A su lado está el primer ejecutivo de la compañía, Jonathan Muir, miembro del consejo de administración del Bank of Georgia y exdirectivo de la mencionada TNK-BP. Hoy en día, LetterOne gestiona inversiones por valor de 21.500 millones de dólares, a través de cuatro ramas principales, que son energía, salud, tecnología y retail, esta última es donde se encuentra encuadrada la inversión en Dia. Adicionalmente, también tienen gestión de la tesorería propia y lo que llaman inversiones de impacto.
En cuanto a Dia, en el último cierre (2025) consiguieron un beneficio neto de 129 millones de euros, gracias a una facturación que se encaramó hasta los 7.075 millones. Eso sí, todo el beneficio procedió del negocio español, que generó un resultado neto de 166 millones de euros, con unas ventas de 5.565 millones (con un incremento del 8,6% respecto al año anterior), mientras que la rama argentina -lo único que queda del negocio internacional- cayó en facturación un 15%, hasta quedarse en 1.510 millones de euros, y generó unas pérdidas de 37 millones. Quien dirige el grupo es Martín Tolcachir, procedente precisamente de la filial argentina. Es un licenciado en Administración de Empresas que previamente había pasado por Carrefour y Electrolux.
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