Cuando se entra en Barcelona procedente del sur del área metropolitana, en el momento en que la autopista B-23 sobrevuela sobre el municipio de Esplugues de Llobregat se divisa el perfil de un edificio con fachada de cristal, de color bronce, que destaca brillantemente sobre su entorno. Hace justo 50 años que está allí y posteriormente le salió un hermano pequeño de tonos más azulados. Todo aquel complejo es la sede central de la multinacional suiza Nestlé para todo el estado español.
El edificio principal, del cual hablaremos más adelante, fue inaugurado en 1976, pero no significó la llegada de Nestlé al país, porque este hecho se había producido mucho antes. Los suizos aterrizaron en Catalunya en 1920, cuando abrió sus puertas una sociedad subsidiaria que se instaló en el número 41 de la Vía Laietana de Barcelona. En realidad, los productos de Nestlé —sobre todo la harina láctea— ya se podían encontrar en el estante de nuestros comercios en la década de los setenta del siglo XIX.
En 1934, Nestlé se mudó a un edificio corporativo que encargaron al arquitecto Eusebi Bona Puig. Esta nueva sede estaba ubicada en la calle de Aragón 244-248, entre Rambla de Catalunya y Balmes. La multinacional lo tuvo como sede durante más de cuatro décadas y cuando se fueron lo ocupó una patronal empresarial. Hoy en día hay varias dependencias tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Generalitat.
El origen de la empresa helvética lo encontramos en 1867, cuando el farmacéutico suizo Henri Nestlé empezó a comercializar alimentos para lactantes que por alguna razón no podían tomar leche materna. Su gran hallazgo fue lo que bautizó como harina láctea, que era una combinación de leche deshidratada con harina de trigo. Antes de acabar el siglo, la empresa fundada por Nestlé incorporó la leche condensada y el chocolate a su catálogo de productos. Más tarde entraron en el mercado de las sopas preparadas gracias a la compra de Maggi, una firma también originaria de Suiza. Por cierto, el logotipo histórico de la compañía, que todo el mundo habrá visto alguna vez, es un nido con un pájaro alimentando a sus crías. Esto tiene un doble sentido: por un lado, hace referencia al origen del negocio, que era la alimentación infantil, pero por otro es un juego de palabras con el apellido del fundador, Nestlé, dado que tanto en alemán como en inglés, nido se dice nest.
La Nestlé actual es un gigante mundial que se apoya en cuatro áreas de negocio, que son el café, la nutrición, la alimentación para mascotas y los snacks dulces. Son los titulares de más de 2.000 marcas diferentes, entre las que destacan Buitoni (pasta), Cat Chow y Dog Chow (mascotas), Corn Flakes (cereales), Friskies (mascotas), Häagen-Dazs (helados), Kit Kat (snacks), La Lechera (leche condensada), Maggi (sopas y purés), Maxibon (helados), Milkybar (chocolate), Nescafé (café soluble), Nespresso (café en cápsulas), Nesquick (cacao en polvo), Nestea (refresco de té), Perrier (agua mineral), Purina (mascotas), Sanpellegrino (agua mineral) o Vittel (también agua mineral).
Sus productos se pueden encontrar en 185 países de todo el mundo y en 75 de ellos tienen plantas de producción. En total, 271.000 personas trabajan para la multinacional, que continúa teniendo, desde el primer día, la sede global en la ciudad suiza de Vevey (cantón de Vaud). Curiosamente, la dirección de las oficinas es Avenida Nestlé número 55.
En total, 271.000 personas trabajan para la multinacional, que continúa teniendo, desde el primer día, la sede global en la ciudad suiza de Vevey
En cuanto a las ventas, Nestlé alcanza unas cifras al alcance de muy pocas compañías de todo el mundo y que ascienden hasta los 97.000 millones de euros, con unos beneficios de 9.700 millones. La compañía cotiza en bolsa y no tiene accionistas de referencia. Se estima que un 40% de ellos son minoristas y el 60% restante son institucionales (entidades financieras y fondos de inversión). En la cúpula de la empresa se encuentra el abogado del Estado Pablo Isla Álvarez de Tejera, que antes pasó por el Banco Popular, Altadis (tabaquera) e Inditex, con un período también como director general de Patrimonio Nacional. El primer ejecutivo es Philipp Navratil, un financiero suizo que entró en la compañía hace un cuarto de siglo.
Si ponemos la lupa en la división española, encontramos que, aparte de la sede central de Esplugues, la multinacional tiene varias plantas productivas en Catalunya, que son las de Girona (café soluble y bebidas en cápsula), Viladrau (agua mineral), Castellbisbal (alimentación para mascotas y sede de la firma Nestlé Purina PetCare España) y Reus (café tostado). Es el territorio del Estado con más centros de producción de la multinacional. Respecto a las cifras, en 2025 la división española facturó 2.894 millones de euros, con un 44% comercializado en países terceros. El director general es Jordi Llach Fernández, economista por la UAB que empezó a trabajar en la empresa en el año 1989.
En 2025, la división española de Nestlé facturó 2.894 millones de euros, con un 44% comercializado en países terceros
Y ya que hemos vuelto al país, recuperemos el relato que antes habíamos dejado a medias sobre el edificio de la sede central de Esplugues. Como hemos comentado en diversas ocasiones, su dirección a menudo ha resultado problemática para las empresas de la zona, y es que con la llegada de la democracia, la avenida modificó el nombre de Generalísimo Franco por Països Catalans, una etiqueta incómoda para quien tiene sus clientes en España. En todo caso, el edificio de Nestlé fue concebido por el arquitecto suizo Ullrich Pfeiffer, y se levantó entre 1973 y 1976. En el proyecto inicial se incluía una guardería, cocina, comedores, archivo, laboratorios, vestuarios e, incluso, una lavandería. El segundo edificio fue diseñado por el prestigioso despacho de arquitectos MCM, formado por Oriol Bohigas, David Mackay y Josep Maria Martorell. Se levantó entre 1982 y 1987.
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