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El espacio, la salud y Canadá: tres regalos para el primer lustro del Barcelona Deep Tech Summit

El congreso organizado por Barcelona Activa se consolida como plataforma de conexión internacional de un sector que ya supera las 400 empresas y los 3.000 profesionales

El Barcelona Deep Tech Summit comparte recinto con el Smart City Expo o el Barcelona Cybersecurity Congress | Cedida
El Barcelona Deep Tech Summit comparte recinto con el Smart City Expo o el Barcelona Cybersecurity Congress | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
04 de Noviembre de 2026 - 04:55
Act. 04 de Noviembre de 2026 - 8:10

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Los pabellones 2 y 3 del recinto Gran Via de Fira de Barcelona habrán vivido, entre el 3 y el 5 de noviembre, una de las mayores acumulaciones de congresos por metro cuadrado de su corta historia. Con un Smart City Expo World Congress que se lleva la mayoría de titulares, y un Barcelona Cybersecurity Congress que reclama su importancia creciente, la feria también ha hecho sitio para el Tomorrow.Mobility World Congress, el Tomorrow.Blue Economy World Congress o el Housing World Summit. A todos ellos hay que sumarle, del 2 al 4 de noviembre, el Gastronomic Forum Barcelona, que si bien hacía vida propia en el pabellón 1, los olores que llegaban hacían rugir el estómago de los congresistas. Pero dentro de toda esta amalgama de propuestas, hay todavía una más, en uno de los rincones del pabellón 3, que apuesta por las luces más largas del recinto: un Barcelona Deep Tech Summit que, con su quinta edición, se consolida como un punto de encuentro para el ecosistema innovador catalán.

 

“Esta es la edición de comprobar que el Deep Tech Summit puede servir para conectar el ecosistema de Barcelona internacionalmente”, asevera a VIA Empresa el director de servicios a las empresas de Barcelona Activa, Juan Baselga. Y es que para el responsable, más que un evento, el Barcelona Deep Tech Summit es “una plataforma de conexiones que se deben fomentar” entre startups e inversores y entre startups y corporaciones. La organización ha apostado por ello a través tres vías: una plataforma de IA que conecta ambas bandas a partir de la información provista y les programa reuniones de quince minutos; presentaciones más cuidadas para los “entre cinco y diez inversores internacionales muy potentes”; y con la iniciativa de networking de la Generalitat Startups to Funding (S2F).

Toda una infraestructura que apoya un ecosistema, el de las tecnologías profundas o deep tech, que continúa creciendo año tras año. De acuerdo con el nuevo informe sectorial de Acció, publicado este mismo martes -y que se presentará en el salón este miércoles-, ya son 402 las startups catalanas especializadas en tecnologías profundas, un 7,5% más que el año pasado, que facturan conjuntamente 188 millones de euros (+12,6%) y ocupan 3.087 profesionales (+7,1%). 

 

¿Y dónde brilla más este ecosistema? El informe de Acció le pone cifras: la biotecnología es la especialización líder, con más de un tercio (34,1%) de las compañías emergentes, seguida por la inteligencia artificial (28,9%) y, a más distancia, de los materiales sostenibles y de frontera (10,7%). Por sectores económicos, la salud aglomera cerca de la mitad (43,5%) de las empresas, mientras que la energía verde y el software y los servicios profesionales son las siguientes actividades, con el 12,4% y el 10%, respectivamente. 

Catalunya concentra 402 startups dedicadas a las tecnologías profundas, que facturan 188 millones y emplean a 3.087 personas

Baselga coincide con el análisis de Acció y apunta que “el ecosistema más maduro tiene que ver con las ciencias de la vida” y, más concretamente, con la biotecnología, un sector en el que “podríamos decir que estamos al nivel de los países del norte de Europa”. El director de servicios a las empresas de Barcelona Activa no se olvida tampoco de la cuántica, donde identifica Qilimanjaro como el gran ejemplo, o de la computación de altas prestaciones, con “todo lo que sale del Barcelona Supercomputing Center (BSC)”. Las dos menciones finales son para la neurotecnología, un ámbito en el que “Inbrain Neuroelectronics es la mejor representación”, y las tecnologías espaciales, que “ahora ya son una realidad con empresas como Sateliot o Open Cosmos”.

El espacio como laboratorio…

Esta última especialización, la de las tecnologías espaciales, ha tenido un papel protagonista en la edición de este año del Barcelona Deep Tech Summit como tema central de una de las mesas redondas del encuentro. Y no lo ha hecho, como estamos acostumbrados, con un enfoque en los satélites, los lanzadores o las telecomunicaciones, sino con las posibilidades que la microgravedad abre a la ciencia.

Puede parecer futurista, pero de eso trata precisamente este congreso: así como algunas voces ya plantean la posibilidad de instalar centros de datos en el espacio, el mundo científico ha empezado a buscar fuera de las fronteras terrestres para llevar a cabo experimentos en condiciones diferentes.

La bávara Spark Microgravity lo deja clarísimo en el primer texto que vemos en su página web: "Cure cancer from space" ("Curar el cáncer desde el espacio"). Su cofundadora y CEO, Allison Bajet, lo ha explicado con más detalle en el Deep Tech Summit: "Creemos que si podemos estudiar el cáncer desde el espacio, tendremos una imagen más clara que hoy no podemos ver por una variable, la gravedad". Con la voluntad de llevarlo a cabo, la compañía ha desarrollado un laboratorio que despegarán el próximo año y que permanecerá en la Estación Espacial Internacional (EEI) durante 30 días. Con el cáncer de mama como primer objeto de estudio, el equipo aspira a determinar cómo las células cancerígenas reaccionan a diversos tratamientos y cómo evolucionan en unas condiciones en las que la fuerza de la gravedad es una variable aislada.

Bajet: "Si podemos estudiar el cáncer desde el espacio, tendremos una imagen más clara que hoy no podemos ver por una variable, la gravedad"

Y si Spark Microgravity investiga en el espacio cómo hacer durar más la vida de las personas de la Tierra, Interstellar Lab gira la perspectiva: el objetivo de esta empresa parisina es el de diseñar un sistema fiable y reproducible para hacer crecer plantas en el espacio. "La presencia humana en el espacio necesitará las plantas", ha dejado claro el director de producto (CPO) de la firma, Jim Rhoné.

La manera como buscan conseguir esta meta es con unos sistemas bioesféricos cerrados en los que controlan de manera muy detallada indicadores como la irrigación, la luz y los diferentes climas, al mismo tiempo que lo automatizan con una plataforma de inteligencia artificial. Pero más allá del espacio, Interstellar Lab, también se dedica al crecimiento automatizado de plantas en la Tierra para sectores como el cosmético o el farmacéutico. El punto fuerte es que las tecnologías son complementarias: los sistemas que funcionan en tierra firme (y que ya han podido reproducir climas tropicales, templados y alpinos) servirán como base para los que, en el futuro, despeguen al espacio.

Asistentes en una de las charlas del Barcelona Deep Tech Summit | Cedida
Asistentes en una de las charlas del Barcelona Deep Tech Summit | Cedida

Pero para que soluciones como estas puedan ser una realidad, es necesario que primero lleguen al espacio, y esta no es una tarea fácil. Ha insistido mucho en ello el cofundador y jefe de operaciones de Yuri, Christian Bruderrek: “Es más fácil decirlo que hacerlo”. Y es que, según Bruderrek, hacer experimentos en microgravedad comporta un montón de condicionantes en los que “un científico de la Tierra no pensaría”. Un ejemplo es la posición en que se colocan las cargas en el momento del despegue: “Si la envías con SpaceX, primero está en horizontal y después en vertical; esto ya cambia el vector de gravedad en 90°, y encima hay que añadirle la vibración”.

Por cuestiones como estas, Bruderrek montó hace más de ocho años Yuri, una empresa que se encarga de todas las cuestiones técnicas, logísticas y legales para que los científicos puedan hacer experimentos en el espacio sin preocuparse por nada que no sea su propia ciencia. “Te cogemos y te guiamos para que estés preparado, nos encargamos de todos los permisos y te traemos el experimento de vuelta a casa”, ha resumido Bruderrek. Con más de 150 lanzamientos ya efectuados, el nombre de uno de sus productos, Science Taxi, ya deja claro con qué tipo de servicios buscan crear analogías.

… y al servicio de la observación terrestre

Pero más allá de la investigación efectuada en el espacio, el uso de satélites sigue teniendo éxito como una herramienta potente para monitorizar todo tipo de indicadores de nuestro planeta. En la incubadora de la Agencia Espacial Europea de Castelldefels, la ESA BIC, encontramos el caso de Principia Techne, una empresa de investigación y desarrollo de tecnología espacial que se ha centrado en la detección de plásticos en mares, ríos y costas. Su consejero delegado y director de tecnología, William Pedersoli, explica a VIA Empresa que hacen un uso combinado de satélites de la ESA del programa Copernicus con boyas autónomas para “detectar, caracterizar y estimar la trayectoria de la contaminación de plásticos en cualquier cuerpo acuático”.

Vinculados también a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la empresa se constituyó el mes de julio y trabajan desde el Parc Mediterrani de la Tecnologia. En la actualidad, Principia Techne se encuentra en una fase de pruebas de campo y de validación de la tecnología, pero en los próximos meses llevará a cabo pruebas piloto en regiones tan alejadas como el Caribe o Albania. Y si bien inicialmente pensaban que los gobiernos y ONG serían sus principales clientes, Pedersoli ha identificado un gran interés tanto por parte de compañías del sector turístico que quieren conocer y reducir su impacto ambiental; como de empresas que usan estos plásticos como materia prima de productos reciclados.

Incubada en el ESA BIC, Principia Techne combina satélites europeos con boyas autónomas para detectar plásticos en entornos acuáticos

Otra compañía que se dedica a un ámbito similar es la tolosana Murmuration, que este 2026 ha abierto una filial en el Estado español con sede en Barcelona. Su responsable de país, Nicolas Renia, explica que su propuesta combina los datos satelitales con datos de campo para “crear indicadores medioambientales de destinos turísticos, ciudades y territorios para ayudarles a gestionarlo mejor”. Esta fusión entre datos de diferentes fuentes les permite “tener una visión completa sobre el territorio y su salud medioambiental” que incluye, entre otros, indicadores de la calidad del aire y el agua, el estado de la vegetación y proyecciones y simulaciones climáticas.

Entre sus principales clientes se encuentran los gobiernos, tanto a escala nacional como municipal, pero también clientes privados, entre los que destacan destinos turísticos, cadenas hoteleras o compañías de infraestructuras. Preguntado por la apuesta de Barcelona, Renia argumenta que “Catalunya apuesta bastante por el sector espacial”, una afirmación que defiende con la existencia de la Digital Catalonia Alliance (DCA), de la que forman parte, o, a escala estatal, con la reciente creación de la Agencia Espacial Española (AEE). Esto, sumado a la importancia del turismo para la economía del Estado, convierten a Catalunya “en un buen territorio donde invertir”.

Canadá como punta de lanza de la internacionalización catalana

El Barcelona Deep Tech Summit se celebra del 3 al 5 de noviembre en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona | Cedida
El Barcelona Deep Tech Summit se celebra del 3 al 5 de noviembre en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona | Cedida

El caso de Murmuration deja clara la importancia que juegan los actores internacionales en un sector puntero como son las tecnologías profundas. Año tras año, el Barcelona Deep Tech Summit ha apostado no solo por conectar las startups con agentes locales, sino también internacionales, y esta estrategia ha derivado en el hecho de que, por primera vez, el congreso tiene un país invitado de manera oficial. El honor recae en Canadá, un estado que en los últimos meses ya ha fortalecido los lazos con Europa y que ha aprovechado la invitación para promover una misión comercial con diversas empresas tecnológicas en Barcelona.

“Canadá lleva años colaborando con la Unión Europea y es un país que comparte los valores europeos”, asegura Baselga a VIA Empresa. Su elección como país invitado se empezó a gestar en la edición del año pasado, cuando se invitó a la presidenta de la organización Deep Tech Canada, Janice Warkentin, para moderar una mesa redonda y hacer un tour por infraestructuras catalanas como el BSC o el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO). “Entre ella y la cónsul canadiense, consiguieron convencer al gobierno canadiense para levantar un pequeño fondo y pagar la misión”, desvela el director de servicios a las empresas de Barcelona Activa.

Para Baselga, el país norteamericano tiene un “apoyo público al ecosistema deep tech que es muy, muy intenso”, y que, entre otras cosas, cubre también “parte del riesgo” de la inversión privada en unos desarrollos que requieren mucho tiempo. Otro punto fuerte que destaca el experto es el hecho de que “las grandes corporaciones están muy metidas en las universidades canadienses”, una tendencia que ve de forma más general en todo el continente norteamericano. Y visto desde el otro prisma, Baselga cree que Barcelona puede actuar como “la puerta de entrada a Europa” de las empresas canadienses, ya que “somos un ecosistema bastante bien comunicado” y que también ofrece la capacidad “de atraer el talento que hay aquí”.

Baselga (Barcelona Activa) defiende que Barcelona puede actuar como "la puerta de entrada a Europa" de las empresas canadienses

La misma Warkentin ha ejercido como moderadora de otra de las mesas del evento, en este caso dedicada a mostrar los puntos fuertes del ecosistema canadiense de tecnologías profundas a los visitantes catalanes. Lo ha hecho exponiendo el caso de dos empresas: el de BioAro, una plataforma de inteligencia artificial aplicada al mundo de la salud para ofrecer datos genéticos y epigenéticos de manera compartimentada; y el de SuperQ Quantum, una compañía dedicada a hacer más accesible la computación cuántica y la supercomputación clásica para profesionales no especializados.

Por parte de SuperQ Quantum, el consejero delegado Muhammad A. Khan ha destacado que Canadá es “un líder mundial en cuántica”, tanto en lo que se refiere a la computación como a las comunicaciones y la sensoría; pero que el resto del mundo no es del todo consciente porque, ha argumentado, muchas empresas acaban siendo atraídas a Estados Unidos por parte de los inversores. Con una propuesta no tan centrada en construir ordenadores cuánticos más grandes y más potentes, sino en acercar sus aplicaciones a un público general, SuperQ Quantic ha conseguido hacerse un hueco dentro del sector gracias a su especialización. Khan cree que su país puede aprender de Europa en el ámbito regulatorio, donde el continente “siempre lidera”, y que desde Canadá “deberíamos trabajar con ellos e implicarnos más, sobre todo en IA”. En cambio, también considera que en el estado norteamericano las empresas lo tienen “un poco más fácil” para encontrar inversión privada.

Por su parte, el vicepresidente y director de ciencia de BioAro, Raja B. Singh, ha apuntado que Canadá ha tenido tradicionalmente un buen rendimiento tanto en el sector médico como en la inteligencia artificial, y que ahora “estamos en la fase en que podemos combinarlas y traducirlo en tecnologías de salud”. En esto se especializa su compañía, que ve en las grandes regiones farmacéuticas europeas, como “Suiza o Barcelona”, un gran potencial de clientes y socios. En el ejercicio anterior, Singh ha alabado la capacidad europea para “validar, comercializar y escalar tecnologías”, que considera que desde Canadá han sufrido más para salir adelante; y ha puesto en valor “la excelente investigación, sobre todo en el ámbito clínico”, que ha liderado su país.

La fuerza de las universidades catalanas

Sea como fuere, una de las realidades que permite constatar el Barcelona Deep Tech Summit es que, sin el ecosistema de conocimiento catalán, nada de todo esto sería posible. El informe de Acció ya avanza que el 40% de las startups de tecnologías profundas de Catalunya son empresas derivadas de universidades, centros de investigación e instituciones científicas locales. Y un paseo por los estands del congreso confirma esta realidad.

Entre ellos encontramos el de Muvity, una spin-off de la UPC y de la Associació de Persones amb Discapacitat Física d'Osona (ADFO) que se presenta como una manera más estimulante para promover la rehabilitación física entre pacientes. "Utilizamos el videojuego como herramienta motivadora para que ellos mismos tengan ganas de hacer las sesiones de fisioterapia", señala el consejero delegado y cofundador de la empresa, Marc Marot. La apuesta surge de una necesidad: "Las personas con fragilidad, sea por envejecimiento o por patologías crónicas, están superbamente atendidas por la sanidad pública, pero una vez estabilizadas, quedan desamparadas en casa sin hacer nada". Desde la ADSO habían identificado esta problemática, y la necesidad de encontrar una manera económica de incrementar el número de sesiones de fisioterapia.

El CEO de Muvity, Marc Marot, demuestra el funcionamiento de la herramienta | Cedida
El CEO de Muvity, Marc Marot, demuestra el funcionamiento de la herramienta | Cedida

Así, la herramienta que han desarrollado busca que los propios pacientes hagan los ejercicios de manera autónoma, guiados "por una aplicación de telemedicina" y motivados por los elementos intrínsecos del videojuego. El funcionamiento es muy sencillo: a través de una pantalla de televisión, ordenador o tableta, el equipo instala una cámara de profundidad que permite captar el movimiento de la persona que hace los ejercicios, que se traslada al videojuego en forma de un avatar. A partir de aquí, y después de haber sido asesorados por profesionales clínicos, ofrecen toda una serie de ejercicios que replican los movimientos que deberían hacer los pacientes, pero con una capa digital que incrementa la motivación.

Además, al tratarse de un software digital, la herramienta también tiene un uso para el profesional sanitario: puede programar un calendario de actividades que se adapten a las necesidades del paciente y monitorizar el resultado de las sesiones. “Sin haber estado presente, puede saber los datos objetivos de cómo evoluciona una persona a lo largo del tiempo”, apunta Marot. Después de un año de la constitución de la compañía y de haber validado el producto clínicamente, Muvity se encuentra en fase de certificación como dispositivo de telemedicina para poder empezar a operar en hospitales y residencias. Pero mientras tanto, la herramienta se comercializa bajo un formato de software como servicio (SaS) en asociaciones y centros sociales.

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