Una guía urbana de Barcelona, un teléfono de disco, un walkman o un despertador. Todos ellos forman parte de la docena de objetos que dan la bienvenida a la nueva exposición del Palau Robert, Tecnología [in]visible, y tienen un objetivo común: demostrar el cambio que ha vivido la tecnología en los veinte años en que el MWC se ha celebrado en Barcelona. Así, bajo la organización de la Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) y la Generalitat, la muestra acompaña al visitante por el pasado y el presente de la conectividad global y abre los interrogantes sobre qué tipo de futuro queremos construir juntos. “Es una transformación que damos por hecha, pero que ha cambiado profundamente la manera como vivimos”, ha declarado la nueva directora general de la MWCapital en su primer acto oficial en el cargo, Laia Corbella.
Bajo el sol abrumador del jardín del Palau Robert, Corbella ha vinculado Tecnología [in]visible a las dos décadas que hace que el MWC se celebra en la capital catalana: “Hace veinte años veíamos la tecnología, hoy vivimos dentro de ella. Un cambio de paradigma que, desde Barcelona, Catalunya y España, hemos explicado desde el Mobile”. La exposición, que es la tercera que organiza la MWCapital en el Palau Robert, forma parte del objetivo que inició el nacimiento de la fundación: que el legado del MWC vaya más allá de los cuatro días de congreso. “Hace veinte años soñamos con este proyecto, y veinte años después podemos decir que se ha consolidado”, ha celebrado la consejera de Economia i Finances del Govern, Alícia Romero.
Corbella: “Hace veinte años veíamos la tecnología, hoy vivimos dentro de ella. Un cambio de paradigma que, desde Barcelona, Catalunya y España, hemos explicado desde el Mobile”
Quien tampoco se ha perdido la fiesta ha sido el presidente de la GSMA Ltd, John Hoffman, que a principios de mayo dio un paso al lado como consejero delegado después de más de dos décadas en el cargo. “Hace veinte años, cuando el MWC Barcelona comenzó, el 3G era la tecnología del momento y el iPhone todavía no se había inventado. Hemos recorrido un largo camino, y hoy conectamos a más de 6.000 millones de personas en el mundo”, ha rememorado. “Y todo empieza aquí”, en Barcelona, una ciudad que Hoffman considera “nuestra casa” y que, como “ciudadanos responsables” de su hogar, se sienten con la responsabilidad de implicarse en ella.
Una responsabilidad que, en la exposición de este año, toma forma rompiendo con la tendencia de años anteriores: si hace dos años la muestra era una traslación del estand de la MWCapital al Palau Robert, y el año pasado, una reimaginación que incorporaba trabajos artísticos, este 2026 se ha optado por una concepción desde cero, con el experto digital y presidente de Accent Obert, Genís Roca, como comisario de la muestra. “Estamos celebrando los veinte años del MWC en Barcelona, pero queríamos hablar de los retos que tenemos para los próximos veinte”, ha señalado el responsable de Tecnología [in]visible.
![El presidente de la GSMA Ltd, John Hoffman, y la directora general de la MWCapital, Laia Corbella, con el comisario de 'Tecnología [in]visible', Genís Roca | Cedida El presidente de la GSMA Ltd, John Hoffman, y la directora general de la MWCapital, Laia Corbella, con el comisario de 'Tecnología [in]visible', Genís Roca | Cedida](/uploads/s1/27/56/50/67/tecnologia-invisible-hoffman-i-corbella_52_1216x684.jpeg)
El pasado, presente y futuro de la conectividad
Para ello, la exposición se estructura en tres fases bien diferenciadas, una para cada momento temporal. La primera estancia del pasado ya la hemos avanzado: una sala oscura, con una docena de pilares sobre los cuales descansan diversos aparatos que, veinte años antes de la llegada del MWC en la ciudad condal —alrededor de los años 80—, objetivaban el concepto de tecnología: teléfonos fijos, mapas, calculadoras, radios, periódicos de papel… “La tecnología se entendía como algo presente en los objetos que daba una funcionalidad”, explica el responsable de innovación de la MWCapital, Tomeu Sabater.
Desde esta sala, un pasillo con múltiples pantallas y sonidos nos hace avanzar hacia el presente: cada paso representa una nueva generación de conectividad. “Con la primera generación, pudimos comunicarnos por llamada; con el 2G, escribir mensajes; con el 3G, llegaron las aplicaciones y los smartphones…”, lista Sabater. Así, hasta el 5G. “Y ahora estamos en un momento en que no tenemos un aparato o tecnología, sino una infraestructura que mueve el mundo”, recoge el testimonio Roca.
Roca: “Ahora estamos en un momento en que no tenemos un aparato o tecnología, sino una infraestructura que mueve el mundo”
La tercera sala es la última del repaso histórico, y aquí la protagonista es Barcelona. Con un blanco prístino que contrasta con la oscuridad del inicio, es la que concentra la “parte teórica” de la exposición: multitud de gráficos, cifras destacadas y mapas que explican qué papel ha jugado la capital catalana en los veinte años del MWC. Pero no solamente: la “clase” empieza en 1800, con el origen de la comunicación móvil, y llega hasta nuestros días.
A partir de aquí, la exposición ya sí que da el paso definitivo al presente. En esta segunda fase, la sala se libera de decoraciones que puedan distraer para ceder todo el protagonismo a los ocho paneles que la conforman, cuatro a cada lado. En cada uno se presenta un caso de uso o aplicación tecnológica de hoy que las nuevas generaciones de conectividad han hecho posibles: el uso de gemelos digitales para la medicina personalizada, los robots asistenciales para la gente mayor, la monitorización inteligente de cultivos, la conducción conectada… Los paneles, además, tienen una particularidad: la estructura, en forma vertical, tienen una segunda “pantalla” superpuesta, con unos mangos a los lados. Si el usuario los coge y los mueve hacia abajo, puede pasar a ver de la explicación del caso de uso a los beneficios que este aporta a la sociedad.
![Passadís de l'exposició 'Tecnologia [in]visible', que explica les diferents generacions de connectivitat | Marc Vilajosana Passadís de l'exposició 'Tecnologia [in]visible', que explica les diferents generacions de connectivitat | Marc Vilajosana](/uploads/s1/27/56/50/82/mwcapital-passadis-evolucio-connectivitat.jpeg)
Finalmente, Tecnología [in]visible inicia la tercera y última fase con una mirada al futuro en la que los organizadores ceden la voz y el discurso. La primera de las dos salas que la conforman es la llamada “ágora digital”, un espacio redondo, con asientos para sentarse y unas pantallas encima en las que se proyectan las dudas y opiniones tanto de expertos como de ciudadanos anónimos que plantean sobre el mundo que vendrá. “Hay gente preocupada por su seguridad, por la confidencialidad de la información, por la veracidad de la información… pero también gente preocupada por el control y la concentración de poder que se está dando en algunos lugares”, enumera Roca. Un conjunto de conversaciones fragmentadas en las que las posiciones son múltiples y los organizadores no se casan con nadie: “Esta exposición no ha querido ser ni tecnoadicta ni tecnofóbica; pero hay un debate y lo tenemos que tener”.
Roca: “Esta exposición no ha querido ser ni tecnoadicta ni tecnofóbica; pero hay un debate y lo tenemos que tener”
¿Y quién mejor para plantear el debate que la misma ciudadanía? Así es como concluye Tecnología [in]visible: cediendo el micrófono (o, más bien, la pantalla táctil) a los visitantes para hacer público cómo ven los próximos veinte años de la tecnología. ¿Qué esperan? ¿Qué les provoca temor, esperanza, ilusión, alerta? Estos mensajes van apareciendo en la multitud de pantallitas que, colgando del techo con hilos metálicos, externalizan los sentimientos de todos los que han pasado por la exposición y lo han querido hacer público. “Me preocupa perder privacidad”, “los robots harán todos los trabajos pesados”, “me gustaría poder hablar todas las lenguas sin estudiar”, “me conformo con que no lo empeore”. Todos ellos, con una frase invariable en la pared que despide la muestra: “El futuro no se espera, se construye”.
Porque este es, según Roca, el principal objetivo de Tecnología [in]visible: “La última sala es una llamada a la responsabilidad: el futuro no está escrito, se construye, y nos tocará a todos y cada uno de nosotros participar de este futuro”. Porque si en los últimos veinte años hemos desplegado “una infraestructura que hoy es indispensable para el mundo”, el reto para los próximos veinte es “discutir la gobernanza de esta infraestructura”. Un “debate serio” que, para Roca, guarda similitudes con “la lucha de los sindicalistas del siglo XIX por los derechos del trabajo”, y que alerta que es una conversación de derechos “donde todos tenemos la oportunidad, o el deber, de participar”.