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Los 9 momentos clave para Catalunya de los 20 años del MWC en Barcelona

La "capital mundial del móvil" testimonia con el congreso la evolución continuada de una industria tecnológica que no da signos de desaceleración

Asistentes en el MWC 2025 | Jordi Borràs (ACN)
Asistentes en el MWC 2025 | Jordi Borràs (ACN)
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
02 de Marzo de 2026 - 04:55

El día ya ha llegado: este mismo lunes marca el inicio de la vigésima edición del MWC en Barcelona. Con más de 100.000 visitantes esperados, provenientes de 200 países, y 2.900 expositores preparados para mostrar sus soluciones al mundo, Catalunya vuelve a convertirse, durante cuatro días, en el epicentro de la innovación tecnológica. Lejos quedan los rumores sobre un futuro cambio de ubicación del congreso, con contrato hasta 2030 y la voluntad de que sea “para siempre”, expresada por el mismo CEO de la GSMA, John Hoffman.

 

Con cierta seguridad de que el vigésimo no será el último aniversario redondo del MWC en Barcelona, la efeméride es lo suficientemente significativa para repasar qué ha supuesto el congreso para la ciudad y para Catalunya durante estas dos décadas. Los datos económicos ya los conocemos: en este período, se han creado 100.000 puestos de trabajo temporales y, sumando los 585 millones previstos para la feria de este año, se acumulará un impacto económico de 7.500 millones de euros. Lo analizaba la semana pasada el catedrático en economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Oriol Amat, en un artículo en VIA Empresa, en el que recogía una cifra significativa: de acuerdo con un estudio de 2023 de Barcelona Oberta, el impacto anual del MWC en Catalunya equivale al 0,1% de su PIB.

Pero más allá del estudio macroeconómico, la historia del MWC en Barcelona ha estado marcada por una serie de momentos clave que han consolidado la relación entre congreso y ciudad y han reafirmado la exposición internacional de Catalunya al mundo. Acompañadnos en este pequeño viaje en el tiempo en el que ponemos la lupa.

 

De Canes a Barcelona

En 2006, el año en que se celebró la primera edición del actual MWC en la capital catalana, el evento era muy diferente de lo que se podrá visitar esta semana. Bajo el nombre de 3GSM World Congress, la feria hacía diez años que se celebraba en la ciudad provenzal de Canes, donde se estableció después de más de una década de celebraciones en diversas capitales europeas (a Madrid llegó en 1995, un año antes del aterrizaje en Francia). Dedicado principalmente a las redes de telecomunicaciones, el evento había crecido hasta unas dimensiones que dificultaban su continuación en la Costa Azul.

El contrato con Canes terminaba en 2005, y era vox populi que el evento buscaba una nueva ciudad donde trasladarse para continuar creciendo. Milán, París o Múnich fueron algunas de las grandes urbes que se propusieron, pero también Barcelona, que se había adelantado a todas ellas y ya inició conversaciones en marzo de 2003. La historia nos la explica en detalle en VIA Empresa Pere Camprubí Nieto, actual director adjunto a la dirección general de Fira de Barcelona y, en aquellos momentos, director comercial de la entidad, uno de los principales encargados de traer el congreso a Barcelona.

Anunciado el cambio de ubicación en 2005, el primer contrato preveía que el 3GSM World Congress se celebrara en Barcelona hasta 2010, y la primera edición de 2006, organizada en Fira Montjuïc, no defraudó: los visitantes pasaron de 34.000 a 50.000. La feria fue testigo de los primeros dispositivos móviles con funcionalidades de internet y con conectividad 3G, modelos como los N-Series de Nokia o los teléfonos Walkman de Sony Ericsson y la aparición de las pantallas VGA de 640x480 píxeles. Una generación previa al iPhone y a los que más adelante conoceríamos como “teléfonos inteligentes”, que no se harían esperar mucho tiempo.

La conversión en el Mobile World Congress

Si algo ha demostrado el MWC, nacido a finales de la década de los ochenta, es que no tiene ningún tipo de complejo para cambiar de marca y adaptarse a lo que la tecnología del momento demanda. La conferencia inaugural que se identifica como génesis del congreso, celebrada en 1987, se titulaba Pan Europe Digital Cellular Radio; en 1990, la feria adoptó el nombre de GSM World Congress, y a partir de 2003, le añadieron un tres delante para alinearse con la nueva generación de las telecomunicaciones.

Siguiendo esta misma tendencia, las dos primeras ediciones en Barcelona demostraban que el gran protagonista ya no eran las redes en sí, sino los terminales: el lanzamiento del iPhone en 2007 supuso un punto de inflexión para el mercado, y había que recogerlo debidamente. Es así que en 2008 se confirmó el cambio de nombre del congreso: ya no era el 3GSM World Congress, sino el Mobile World Congress. Y las empresas quisieron dejarlo claro en la feria: Sony Ericsson presentó allí el Xperia X1, un móvil que ya apostaba claramente por las pantallas táctiles.

En 2008, el congreso abraza el nombre de Mobile World Congress para destacar la importancia creciente de los terminales móviles

Sin embargo, antes de su celebración, vale la pena mencionar dos hechos vinculados al 2007. El primero de ellos es la llegada de John Hoffman al frente de la GSMA Ltd., la subsidiaria de la GSMA encargada de la organización de congresos. Desde aquel momento, y todavía ahora, Hoffman ha ejercido como principal cara visible de la empresa organizadora del MWC. El otro, es el acuerdo que la Generalitat firmó con una serie de fabricantes y operadoras de telefonía para la incorporación progresiva de la lengua catalana a redes y terminales. Entre los primeros, destacaba Nokia, pero también se encontraban Motorola, Alcatel y Grunding. De las segundas, las que entonces eran las cuatro grandes operadoras del Estado: Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo.

Barcelona, capital mundial del móvil

Con el paso de los años y las ediciones, el sector de la telefonía cada vez se acercaba más al adjetivo “inteligente”, y con él, Barcelona se consolidaba como referente de la industria. En 2009, Samsung presentaba Omnia HD, el primer teléfono que podía grabar vídeo a 720p; y en 2010, era el turno de Microsoft y su serie Windows Phone 7, y de HTC con los modelos Desire y Legend. Android iba consolidándose como alternativa real a iOS y a otros sistemas operativos y el mismo presidente y CEO de Google del momento, Eric Schmidt, asistió al congreso de 2010 y pronunció una conferencia.

El contrato inicial de la GSMA con Barcelona preveía la celebración del congreso en la ciudad hasta 2010, un período que se extendió hasta 2012. Pero a medida que se acercaba la fecha de finalización de esta prórroga, otras ciudades europeas comenzaron a preparar estrategias para llevarse el Mobile. París, Milán y Múnich, otra vez competidoras de Barcelona. La decisión final se hizo pública en 2011, en que la organización optó por continuar en la capital catalana con un nuevo contrato hasta 2018 y le dio el título del que la ciudad ha presumido desde entonces: Barcelona, capital mundial del móvil.

Con la renovación hasta 2018, la GSMA otorgó a Barcelona en 2011 el título extraoficial de "capital mundial del móvil"

La edición de 2011 había dado suficientes argumentos a la GSMA para mantener el trato. Samsung presentó allí el Galaxy II, uno de los móviles Android que más han marcado el sector, mientras que Google, después de la ponencia de Schmidt el año anterior, se sumó como expositora aquella edición. Paralelamente a los móviles, las tabletas digitales empezaban a coger impulso después de que Apple (siempre ausente en el congreso) lanzara su iPad. Y las conferencias de aquel año no se quedaron atrás: nombres importantes de la industria, como el presidente de Microsoft Steve Balmer, el presidente de Nokia Stephen Elop o el CEO del entonces Twitter (ahora X) Dick Costolo fueron los cabezas de cartel.

La llegada de China y el traslado a Gran Via

Con la seguridad de que el congreso continuaría durante las próximas cinco ediciones en Barcelona, el Mobile World Congress de 2012 fue testigo de una de las tendencias geopolíticas más importantes del sector tecnológico de la década pasada: la entrada de China al terreno de juego. Hasta aquel momento, las telecomunicaciones y los dispositivos móviles eran unos mercados dominados principalmente por compañías estadounidenses, europeas, surcoreanas y japonesas. Pero en el Mobile de aquel año, dos grandes corporaciones chinas debutaron como expositoras, Huawei y ZTE. El impacto ha sido evidente: ya hace años que Huawei es la compañía con el estand más grande del congreso, y este 2026 repite con una superficie de 10.000 metros cuadrados. A modo de comparación, el segundo estand más grande es el de Ericsson, con 3.500 metros cuadrados.

La fuerza de los fabricantes asiáticos continuó aumentando en la edición de 2013, un año marcado por el traslado del Mobile de Montjuïc al recinto Gran Via de Fira de Barcelona, espacio en el cual todavía se celebra. Aquel año, las portadas las protagonizaron Samsung, con su Galaxy Note 8.0, y Mozilla, que presentó allí su flamante Firefox OS, un nuevo sistema operativo codesarrollado con Telefónica que despertó gran interés… pero que no consiguió prosperar, y en 2016 se anunció el fin de su desarrollo. En cambio, una tendencia que sí que empezó a mostrarse en esta edición y que se confirmó en el futuro es el auge de los teléfonos inteligentes de gama baja.

El 5G, la visita de Zuckerberg y el debut del 4YFN

El 2014 fue un año en que los cabezas de cartel volvieron a lucir. La CEO de IBM, Virginia Rometty; el cofundador de WhatsApp, Jan Koum; el CEO de BlackBerry, John Chen; el CEO de Nokia, Stephen Elon; el CEO de Sony, Kaz Hirai y, especialmente, el cofundador de Facebook y presidente y CEO de la actual Meta, Mark Zuckerberg, que también repetiría los dos años siguientes. Catalogada por algunos como la edición de los wearables, es en esta edición cuando el 5G empieza a asomar tímidamente en varios expositores. Todavía tendrían que pasar unos cuantos años para consolidarse y llegar a la ciudadanía, pero las primeras demostraciones ya empezaron a verse aquí.

Sin embargo, uno de los hitos más importantes del Mobile de 2014 es la creación de su primer "hermano pequeño": el 4 Years From Now (4YFN). Tal como el título desvela, la concepción de este congreso paralelo era la de dar protagonismo a aquellas compañías tecnológicas emergentes que trabajaban en la tecnología que, cuatro (o los que fueran) años más adelante, formarían parte de nuestro presente. El foco en empresas emergentes y el liderazgo de la fundación Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) permitió que se convirtiera en un espacio mucho más accesible para las compañías catalanas, que desde entonces han convertido el 4YFN en campo propio. Organizado primero en Montjuïc, e integrado más adelante en el complejo de Gran Via, el hermano pequeño del MWC llega este año a las once ediciones con una participación de más de 1.000 startups.

Un MWC cada vez menos ‘mobile’

A partir de la edición de 2015, cuando se volvió a renovar el contrato con Barcelona hasta 2023, el Mobile World Congress empieza a demostrar que la cosa iba mucho más allá de los teléfonos y las redes de telecomunicaciones. Los wearables, las ciudades inteligentes, la realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA), la internet de las cosas (IoT), la automoción y los coches conectados, la inteligencia artificial… Todas ellas, tecnologías que fueron ganando presencia con el paso de los congresos: algunas, con demostraciones vagas y promesas aún por cumplir; otras, con un avance imparable que ha quedado más que patente.

Lo que cada vez era más evidente es que los móviles, aunque importantes, cada vez eran menos el plato principal del congreso. Y como ya habían hecho en más de una ocasión en el pasado, los organizadores decidieron responder con un cambio de marca: desde 2019, el Mobile World Congress adoptaba sus siglas, MWC, como denominación oficial del congreso: un nombre más corto y aislado de los terminales que buscaba posicionarse como referencia en el ámbito de la conectividad y las tecnologías digitales.

Durante la segunda mitad de la década de los 2010, el auge de diversas tecnologías digitales desplaza el protagonismo de los móviles al MWC

Durante este lustro, evidentemente, también cabe destacar diversos hitos. En 2015, la participación por primera vez del Banco Mundial y de los reguladores de la UE, los primeros conceptos de las eSIM o “SIM universales” o la conferencia del entonces vicepresidente sénior de Google, Sundar Pichai. En 2016, el debut de Xiaomi con una presentación de novedades (como expositora se estableció dos años más tarde), la fiebre de los cascos de realidad virtual o el hito de superar los 100.000 visitantes por primera vez. El año siguiente, sería la IoT la que robaría el protagonismo de los titulares, y entre los cabezas de cartel destacaron el CEO de Netflix, Reed Hastings, o el fundador de Niantic (creadora, entre otros, de Pokémon Go), John Hanke

Llegamos a 2018 con una presencia más destacada de la automoción y de la inteligencia artificial (aunque no hablamos todavía de modelos de lenguaje, evidentemente), así como los primeros teléfonos “5G-ready”. Con todo, las demos de los primeros terminales comerciales con conexiones 5G llegaron el año siguiente, en 2019, donde también destacaron los smartphones flexibles y plegables y, entre los nombres propios, el de Satya Nadella, ejecutivo en jefe de Microsoft.

La pandemia lo para todo

El 2020, por supuesto, lo cambió todo. La declaración, el 30 de enero de aquel año, de la emergencia sanitaria mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por el brote de coronavirus en China, extendido posteriormente al resto del mundo, se dio justo un mes antes de las fechas en que debía celebrarse el MWC. Durante el mes de febrero, una multitud de compañías fue anunciando, una tras otra, que cancelaba su asistencia al congreso. Finalmente, el 13 de febrero, la organización decidió cancelar la edición de 2020 del MWC, uno de los primeros grandes eventos a escala mundial que fueron afectados por la pandemia.

A finales de aquel año, con una pandemia aún persistente, la organización decidió que el MWC sí que se celebraría en 2021, pero aplazaron la fecha: en vez de finales de febrero o principios de marzo, como es habitual, el congreso se celebró del 28 de junio al 1 de julio. Y, ciertamente, acabó celebrándose, pero con una edición mucho más descafeinada: Ericsson, Nokia, Sony, Facebook (ahora Meta), Cisco, Google, Intel, Samsung, Qualcomm o Xiaomi, por mencionar las más relevantes, decidieron no participar, al menos presencialmente. El evento, en un contexto aún marcado por las restricciones sanitarias, acabó firmando 20.000 visitantes presenciales y 10.000 virtuales en el que probablemente ha sido el MWC más local de la historia.

Barcelona, sede hasta 2030

Después de la parada de 2020 y el arranque lento del año siguiente, el 2022 se confirmó como el MWC de la recuperación. Superando las expectativas de la organización, la cita excedió los 60.000 visitantes y estuvo marcada por la tan citada “nueva normalidad” postpandémica, con accesos digitales y mascarillas FFP2 (las únicas permitidas por la organización) a diestro y siniestro. Fue también la edición de debut de José María Álvarez-Pallete, hasta el año pasado presidente ejecutivo de Telefónica, como nuevo presidente de la GSMA.

A escala tecnológica, el MWC de 2022 mostró la consolidación total del 5G y el surgimiento de la carga rápida entre los teléfonos, una presencia destacada de robots gracias a IBM, Boston Dynamics o Xiaomi, y las primeras muestras del metaverso como tecnología hype del momento… de la cual todavía hoy esperamos la materialización. Y aquel mismo año, en junio, la gran noticia: la renovación del MWC hasta 2030. El mismo director general de la GSMA, Mats Granryd, lo dejaba claro: “Veo difícil pensar en Barcelona sin el Mobile World Congress y viceversa".

La GSMA Open Gateway, el Ministerial Programme o el Sports Tomorrow Congress destacaron como principales novedades de 2023

El año siguiente, el 2023, continuaba la recuperación: el congreso superó los 88.500 visitantes y ya operaba a pleno rendimiento. El gran protagonista de aquella edición fue la GSMA Open Gateway, una alianza de 21 de las principales operadoras de telecomunicaciones del mundo para crear un estándar de programación de aplicaciones (API) con acceso universal a todas las redes de los participantes. La voluntad del proyecto no es otra que estandarizar metodologías, acelerar la adopción del 5G por desarrolladores y proveedores de nube y, en definitiva, crear un ecosistema más cohesionado e interconectado. A estas alturas, los resultados de esta iniciativa son todavía tímidos, y habrá que ver las novedades que se presenten en la edición de 2026.

Sea como fuere, en 2023 las telecos también protagonizaron un cierto choque de argumentos con grandes tecnológicas, dada su constante demanda de que las segundas asuman parte del coste de mantenimiento de las redes en las que operan. Greg Peters, coCEO de Netflix, aprovechó su intervención en el congreso para mostrarse frontalmente en contra y reabrió un debate que todavía ahora permanece por resolver. Aquel año también se celebró el primer Ministerial Programme, un encuentro en el que participan los ministros vinculados al mundo tecnológico de diversos países de todo el mundo para debatir las políticas globales del sector. Otros puntos destacados fueron la celebración del Sports Tomorrow Congress en colaboración con el FC Barcelona o la presencia de medios de transporte futuristas en la feria, como el taxi volador de SK Telekom o el prototipo del tren Hyperloop de Elon Musk.

La explosión de la IA y el estreno del Talent Arena

Llegados a 2024, el MWC hizo patentes tres hechos. El primero, la recuperación total del evento, con una asistencia que volvió a superar los 100.000 visitantes y se quedó en los 101.000. El segundo, que la inteligencia artificial generativa que había popularizado a finales de 2022 OpenAI con ChatGPT había llegado para quedarse, y el MWC era uno de sus grandes exponentes, con una integración masiva en teléfonos y tabletas. Y el tercero, la materialización del potencial prometido durante años del 5G, con la demostración que Telefónica hizo de una operación quirúrgica a distancia y en tiempo real en el Hospital Germans Trias i Pujol, con el uso de un robot da Vinci.

Y todo esto nos conduce hasta la última edición del congreso, la de 2025. Una nueva edición de récord, que iguala los 109.000 visitantes de 2019, en la cual la inteligencia artificial continuó siendo el gran protagonismo del congreso: asistentes integrados en los dispositivos, chips diseñados específicamente para computación de IA, soluciones para el cliente final de todo tipo… El congreso también continuó mostrando propuestas de teléfonos plegables y enrollables, unos veteranos en el MWC que todavía se resisten a llegar con firmeza al mercado, y con un 5G ya más que consolidado, las tecnológicas comenzaron ya a experimentar con el 6G.

La IA generativa y las primeras pruebas del 6G, las grandes innovaciones de un 2025 marcado por el debut del Talent Arena

Pero más allá de toda la vorágine tecnológica, la gran novedad de la edición del año pasado fue el nacimiento del tercer congreso, que con el MWC y el 4YFN completa la tríada de opciones de los visitantes. Hablamos del Talent Arena, la feria impulsada por la MWCapital en el recinto Montjuïc de Fira de Barcelona dedicada a los profesionales de la industria tecnológica. Con un enfoque muy dirigido a las nuevas generaciones de estudiantes, el evento firmó una primera edición en la que superó los 20.000 asistentes y trajo a Barcelona personalidades destacadas mundialmente como el cofundador de Apple, Steve Wozniak, o el excampeón mundial de ajedrez, Garry Kasparov.