Consenso, consenso y más consenso fueron las “tres” exigencias más reiteradamente reclamadas por los ponentes del primer acto público celebrado por la Fundación Economía y Empresa, ante una sala abarrotada de talento, cierto clima de impaciencia y muchas ganas de salir adelante sin tanta comedia ni tanta visión utilitarista a corto plazo como hay por el mundo.
El acto, titulado La Catalunya que queremos tuvo lugar el lunes 20 de abril por la mañana en la magnífica sala de actos del Col·legi d'Economistes de Catalunya, un gran panot barcelonés ubicado en una esquina de la plaza Gal·la Placídia donde todavía no hace muchos años estaba la pista de coches de choque Caspolino, de insigne memoria donde, como mínimo, un par o tres de generaciones de padres y madres se esforzaban en enseñar a la descendencia a esquivar todo tipo de atropellos, golpes y peligros.
La Fundació Economia i Empresa tiene dos liderazgos de lujo: Salvador Alemany, presidente de honor, y Oriol Amat, presidente ejecutivo. En la presentación, Alemany subrayó que el objetivo de la Fundació es hacer de Catalunya un país mejor, dentro de un ambiente general cada vez más tendente a expresarse, justamente, a base de golpes. Amat, por su parte, blasfemó contra el ruido y la incertidumbre y a favor de la capacidad de alcanzar acuerdos sólidos. Y, mientras tanto, un servidor se preguntaba en silencio si somos un país capaz de construir consensos o somos el país belicista que nadie querría ser. O casi nadie.
Tres respuestas personales
“Más vale que sí” fue mi respuesta muda a la primera pregunta. “Más vale que no”, ser la respuesta a la segunda. ¿Esto quiere decir entonces que “hay que olvidar ideales e ilusiones personales y colectivas, no fuera que fueran incompatibles?” fue la pregunta final. “No” fue la respuesta. Se trata simplemente de no confundir la gimnasia con la magnesia, ir a por faena y superar tantas miserias y miopías variadas a las cuales estamos sometidos cada día en contra de los intereses comunes del país y de las personas humanas que formamos parte de él.
El caso es que esta vocación de mantener una mirada larga y no ocupar todo el horario disponible con discusiones más retóricas que prácticas empieza a hacerse visible, aún tímidamente, en diferentes foros del país y la ciudad.
"Esta vocación de mantener una mirada larga y no ocupar todo el horario disponible con discusiones más retóricas que prácticas empieza a hacerse visible, aún tímidamente, en diferentes foros del país y la ciudad"
Como por ejemplo en el grupo de opinión Pro Barcelona, redactor de un trabajo titulado La Barcelona que queremos (atención a la similitud del título con el del acto del día 20), también impulsada por Alemany, en colaboración con participantes tan destacados como Carles Cabrera (Institut Cerdà), Isabel Vidal (Adetca y Fundació Romea), Fèlix Riera (Rethink Barcelona), Joan Ramon Rovira (a título personal), Miquel Martí (Tech Barcelona), Enric Canet (cuarto sector), Gabriel Jené (Barcelona Oberta), Manuel Casal (sucesor de Eduard Torres en Turisme de Barcelona) y alguien más como yo mismo sin ir más lejos. Muchos de ellos, presentes en el acto.
Volviendo pues a la plaza Gal·la Placídia, la actual consellera de Economía y Finanzas, Alicia Romero, inició la jornada sentenciando la evidencia de que, "si ponemos el foco en aquello que nos une, abandonando el cortoplacismo, avanzaríamos mucho más deprisa" y enumerando las 10 prioridades que piden consenso con más urgencia: productividad e innovación, cohesión social, capital humano, tejido empresarial, financiación, reforma de la administración, vivienda, infraestructuras, colaboración publicoprivada y digitalización sostenible.
Cabe subrayar también el hecho de que las dos mesas redondas que se desarrollaron a continuación estaban integradas equitativamente por dos representantes del PSC, dos del espacio neoconvergente y dos de Esquerra Republicana: una escenificación perfecta que interpelaba claramente a los destinatarios de la propuesta de consenso promovida por la Fundación.
Menos quejas y más liderazgo
La primera de las mesas, integrada por los exconsellers de Economía y Hacienda Antoni Castells, Natàlia Mas, y Jaume Giró, y moderada por la asesora Aurora Catà, tuvo como común denominador la necesidad de aprovechar las fortalezas del país en sectores como la biomedicina, apostar por la especialización, la formación dual y la transferencia de conocimientos universidad y empresa.
En cuanto a recursos, los tres exconsellers coincidieron en la necesidad de avanzar en la negociación para que Catalunya recaude todos los impuestos y la ordinalidad y reclamaron "menos quejas y más liderazgo" (traducción libre del portugués, “menos samba e mais trabalhar”), aunque lamentaron el bajo nivel de ejecución de las obras aprobadas, y también pidieron priorizar las inversiones en infraestructuras con impacto económico y social transformador, como las energías renovables, Rodalies y el Corredor Mediterrani.
Por cierto, fue al día siguiente, martes, en un acto organizado por Intermèdia, cuando el conseller de Acción Exterior Jaume Duch, partidario de una política europea propia de seguridad y defensa, dijo que el corredor podría obtener dinero de la UE debido a su importancia como infraestructura ligada a una defensa europea común. “Pas mal”, que dirían los franceses.
El gran pacto nacional por la vivienda
La segunda mesa, integrada por la exconsellera de Justicia, Lourdes Ciuró, el exconseller de Derechos Sociales, Carles Campuzano, y el presidente del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya, Ciriaco Hidalgo, moderada por el CEO de Aigües de Barcelona, Felipe Campos, centró sus intervenciones en la necesidad de reforzar el estado del bienestar, la cohesión social y la integración. Tres grandes objetivos probablemente alcanzables mediante la formalización de un Pacto Nacional por la Vivienda, que considere también la rehabilitación como herramienta útil y un plan de becas e inversiones en materia de enseñanza y sanidad que evite el abandono escolar y favorezca la prevención en materia sanitaria.
"En cuanto a recursos, los tres exconsellers coincidieron en la necesidad de avanzar en la negociación para que Catalunya recaude todos los impuestos"
Finalmente, Àngels Fitó, vicedecana de la UOC, vicedecana del Col·legi d'Economistes de Catalunya y patrona de la Fundació Economia i Empresa, aseguró que todas las cuestiones planteadas durante la Jornada deberían generar una agenda de país con temas capaces de construir grandes acuerdos.
En definitiva, un plan de choque que la generación de los niños del Caspolino, habituados a estar alerta y avanzar por una pista llena de sustos y golpes, firmarían encantados ahora mismo.