• Memorias, monstruos y recuerdos en el homenaje a Xavier Batalla
Presidente de Intermedia

Memorias, monstruos y recuerdos en el homenaje a Xavier Batalla

21 de Marzo de 2026
Toni Rodríguez

Jueves 12 de marzo, el salón de actos del Col·legi de Periodistes de Catalunya se llenó hasta los topes para celebrar el Memorial Xavier Batalla de este año con una conversación entre el consejero de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat, Jaume Duch, y los especialistas en información internacional Marc Marginedas, Xesco Reverter y Teresa Turiera, que moderó el diálogo.

 

El Col·legi es una baldosa imprescindible de la ciudad y, Xavier Batalla i Garcia, fue un gran analista de política internacional.

Nacido en Barcelona en el año 1948 y muerto prematuramente en el año 2012, se dedicó intensamente a intentar entender el mundo y tratar de explicarlo a sus múltiples lectores. Primero en el Correo Catalán, donde ingresó en el año 1972, tres años antes de la muerte del dictador Franco.

 

Después, el año 1982, en el Diario de Barcelona, antes de participar en el lanzamiento de la edición catalana de El País con su gran amigo Antonio Franco. Y a partir de 1986 en La Vanguardia donde fue corresponsal en Londres y corresponsal diplomático de la única cabecera superviviente de todas las que acabo de mencionar, y donde acabó de estallar todo su talento y magisterio.

Finalmente, en su libro El mundo es una idea.

Un mito serio y madrugador que escuchaba la BBC

Xavi iniciaba su jornada laboral muy temprano, muy temprano, probablemente en pijama, escuchando por radio las noticias de la BBC de Londres. De hecho, cuando llegaba a la vieja redacción de la calle Consell de Cent y se ponía a hojear la prensa del día, parecía que ya lo tenía todo claro y mentalmente maquetado y preparado para ser enviado a planchas. Es decir, al taller.

Se había licenciado en Periodismo y Filosofía, había estudiado inglés en el CIC y era un gran amante de los viajes, la música de jazz y el cine.

Lo conocí y me hice amigo de él recién llegado al paraíso, el año 1973. Un paraíso que para mí era aquella "planta diáfana llena de humo de tabaco y aromas de cubata de media tarde, cenitalmente iluminada con tubos fluorescentes y poblada por algunos mitos del periodismo" que tantas veces he descrito con estas mismas palabras.

"Eran una sección potente, de referencia y prácticamente autogestionada que había que leer para saber qué y por qué pasaban las cosas que pasaban"

Él era justamente uno de aquellos mitos. Un mito serio y madrugador que compartía sección con Jordi Daroca, jefe oficial de la sección de internacional; Albert Garrido, que el jueves citaba Gramsci en el tríptico de presentación del Memorial, y más tarde con otro gran periodista, Miguel Ángel Bastenier, también desafortunadamente desaparecido.

Eran una sección potente, de referencia y prácticamente autogestionada que había que leer para saber qué y por qué pasaban las cosas que pasaban, en unos años en que si querías saber un poco más también había que escuchar Radio Pirenaica, de la misma manera que si querías ver cine comprometido (y no tan comprometido) tenías que subir de vez en cuando a Perpiñán.

"Garrido citaba a Gramsci: ”El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos”"

El 14 de junio de 2003, Batalla escribía en La Vanguardia un artículo a doble página con una muy buena infografía, que tituló Imperio, hegemonía o policía, con un destacado que decía “para muchos de los aliados de Estados Unidos, el ataque preventivo es como un regreso al imperialismo del siglo XIX”.

Por su parte, su amigo y compañero Albert Garrido, también presente en la sala y miembro de la comisión del Memorial, citaba a Antonio Gramsci en el folleto del acto reproduciendo estas palabras: ”El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer y en este claroscuro surgen los monstruos”.

Dónde está el monstruo?

¿Monstruos? ¿Cómo es que hemos acabado hablando de monstruos? ¿Había algún monstruo en la sala? En la sala quizás no. Pero en el escenario que Duch, Reverter, Marginedes y Turiera, introducidos por el decano del Col·legi, Joan M. Morros, intentaban describir, sí que había uno. Y bien grande.

Un monstruo que, del brazo de Putin, quiere debilitar Europa y la OTAN tanto como puedan, que desata guerras para favorecer la industria armamentística (norteamericana, of course), que ve Europa como un escenario decadente podrido por la inmigración, que utiliza el comercio como si fuera un arma, que da apoyo a los partidos de extrema derecha europeos, que la amenaza de invadir Groenlandia y que se salta día sí día también sus propias reglas.

Lo único positivo de todo esto, dicen y concuerdan los ponentes, es que obliga a Europa a tener cuidado y ponerse las pilas.

¿Sí? ¿Ponerse las pilas? Ojalá. Esto, salvo Sánchez, todavía no lo hemos visto hacer a nadie. Y no hay nadie que sepa a ciencia cierta si alguien lo seguirá o no lo seguirá.

Bien, quizás Xavi sí lo sabe, pero desde aquí abajo, nosotros, pobres mortales, no le podemos oír.

Te recordaremos siempre, Xavier Batalla. Un abrazo a tu memoria.