Ingeniero y escritor

Aena: ¿ahora es la hora segadores?

20 de Enero de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

Mi desencanto con la clase política catalana viene de lejos. Han sido muchos los pequeños desencantos. Pero yo diría que el más importante, el de mayor volumen, fue comprobar que en el nuevo estatuto de 2006 no se había incluido la gestión de los aeropuertos. Entonces me convencí de que cualquier planteamiento de cierta envergadura que hiciera nuestra clase política estaría abocado al fracaso.

 

No hace falta recordar con demasiado énfasis que en todo el mundo —el civilizado, claro está— los aeropuertos están gestionados por entidades locales. Depende del volumen de la infraestructura. Se hacen cargo desde las cámaras de comercio hasta organismos diseñados ad hoc, como es el caso de Aéroports de Paris (AdP), u Aeroporti di Roma (AdR), u organismos mixtos formados por ayuntamientos, autoridades regionales, cámaras de comercio, etc.

En ningún caso existe este sucedáneo tardofranquista llamado Aena y que no es nada más que la extensión, por vía aérea, de entidades estatales como Correos o Renfe. Me cuesta entender por qué nuestros políticos nunca recurren al derecho comparado internacional cuando se habla del tema. Una vez más se demuestra que son gente poco viajada, que nunca ha tenido que hacer negocios y, menos aún, más allá de los Pirineos.

 

"Teniendo en cuenta que el sector turístico está claramente subvencionado y que los aviones transitan por aquí con la panza vacía, sugiero un estudio que determine qué le cuesta a cada catalán que Aena gestione los aeropuertos"

Tradicionalmente, se ha enfocado el problema aduciendo las ventajas que supondría que los aeropuertos catalanes fueran gestionados por nosotros. Ya no digo que se traspase a la Generalitat, que ha demostrado una incompetencia a la altura de la hispanidad más recalcitrante. Hablo de entidades locales en cooperación con el empresariado privado. Planteo el problema al revés. ¿Qué le cuesta a Catalunya que sus aeropuertos -principalmente el de Barcelona, rebautizado por el progresismo hispano como “Pepe” Tarradellas- sean gestionados por Aena.

Teniendo en cuenta que el sector turístico está claramente subvencionado -la porquería de salarios que paga (cuando son en blanco) no cubre los servicios sociales que los trabajadores del sector consumen-, y teniendo en cuenta que los aviones transitan por aquí con la tripa vacía y que los empresarios tienen que usar otros aeropuertos para exportar e importar (hablo por experiencia), sugiero un estudio que determine qué le cuesta a cada catalán que Aena gestione los aeropuertos.

Ahora leo que el gobierno vasco reclama la gestión de estas infraestructuras. Ignoro si el tema saldrá adelante. Pero si alguna vez los catalanes tenemos una pequeña posibilidad de desempastifarnos de Aena de una maldita vez, esa posibilidad está en los vascos. Ya sé que son muy suyos y tienden a no asociarse con los catalanes -hacen bien, en casa siempre me decían que no me juntara con según quién-, pero como estrategia, quizás convendría hablarlo seriamente.

"Si alguna vez los catalanes tenemos una pequeña posibilidad de desempastifarnos de Aena de una maldita vez, esta está en los vascos"

Muchas son las visitas de políticos catalanes al País Vasco. La prensa informa de ellas. Supongo que los catalanes les dirán que el bacalao al pil-pil y las kokotxas son buenísimas -ante los vascos no deben tener agallas de elogiar a Adrià-. Lo digo porque, más allá de la visita, nunca he visto resultados palpables. Nuestra asociación con otros es complicada -y estos otros lo saben-. Somos unos "emmerdeurs" y nadie quiere estar a nuestro lado, sobre todo cuando contemplan que los primeros que no queremos estarlo somos nosotros mismos.

En resumen, ¿alguien se ha planteado, seriamente, que el gobierno de Madrid puede caer si no nos traspasan los aeropuertos? ¿Otros traspasos? No los necesitamos. Un aeropuerto low-cost que alimenta sectores low-cost es una máquina de destruir naciones. Créanme.