Ingeniero y escritor

Cuando se gobierna con el engaño

27 de Enero de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

Ignoro si hay muchos lugares en el mundo desarrollado donde el desgobierno y el caos en la cosa pública sea tan notorio y ultrajante como en nuestra casa. Esta semana pasada se han puesto en evidencia diversos aspectos que muchos criticamos y que demuestran que si alguien se piensa que no se puede ir a peor, estaba equivocado. Se nos fuerza permanentemente a preocuparnos por el ascenso de los populismos de derechas intentando ocultarnos que estamos permanentemente gobernados por el populismo de izquierdas.

 

El enorme e insultante numerito que significa el simulacro de traspaso de Rodalies ha quedado en evidencia. Podemos decir que se trata del desgobierno de los peores. Unos gestores de infraestructuras (Adif) y un operador de tradición franquista (Renfe) han hecho lo que han querido y han desoído las instrucciones del gobierno. ¿Y saben qué es lo peor de todo? Que, a pesar de haber actuado de manera incorrecta, la acción no ha parecido descabellada. El desgobierno y, por tanto, las instrucciones que emanaban de los políticos gobernantes, eran erráticas y sin control.

No creo que los que mandan cambien de trayectoria ni de ideas. Pero al menos ha quedado patente que este simulacro de empresa de la que Renfe tiene el 51% y que se llama Rodalies será un absoluto fracaso y demuestra que ni el gobierno Sánchez ni los empleados de Renfe tienen las más mínimas ganas de cambiar. Miren, el año 2000 en Francia decidieron que los servicios de cercanías de toda Francia –¡toda ella!– pasarían a ser gestionados por las regiones. Se traspasó el servicio y punto. Sin estatutos de autonomía y otras chorradas con las que nos han embaucado desde hace demasiados años.

 

En 1996, el señor Pujol y el señor Aznar decidieron traspasar a Catalunya algo mil millones de veces más complicado: la policía. Un conocido que estuvo en las negociaciones me explicó que un general de la Guardia Civil le dijo que el traspaso solo tendría lugar sobre su cadáver -el del general-. No hace falta que diga nada más. ¿Eran otros tiempos? Seguro. El populismo no se había todavía apoderado de la política catalana.

"En 1996, el señor Pujol y el señor Aznar decidieron traspasar a Catalunya algo mil millones de veces más complicado que Rodalies: la policía"

El otro hecho que se ha puesto de manifiesto es que lo mejor que nos podría pasar es que Abertis volviera a gestionar las autopistas y que estas volvieran a lo que ha dictado la Unión Europea (UE): ser vías de pago. Hoy la degradación de la infraestructura es evidente: el hecho de tener autopistas gratuitas -las que Europa no se puede permitir, pero nosotros sí- es inaudito y fruto del populismo latinoamericano con que gobierna Sánchez. Un populismo desbocado y alejado de cualquier modernidad. Un populismo que los catalanes aplaudimos como el tonto que aplaude al payaso tonto cuando se cae. Con una diferencia: los que nos caemos somos nosotros.

Por cierto, se demuestra, una vez más, la censura en nuestros medios. Cuando se entrevista a los usuarios que han quedado atrapados en una de las estaciones de tren correspondientes, todos son educados, no sale ningún indignado que, fuera de sí, mencione a la madre de los que gobiernan. Y yo les aseguro que, por pura ley de probabilidades, este individuo existe. Y lo han entrevistado. Pero censuran la entrevista.

En resumen, una semana para enmarcar con un cartel grande muy grande toda Catalunya: “Si eres burro, ¡come paja!”