Otra vez atravesamos un 8M donde el mundo está hecho un desastre, pero estamos desconcentradas, discutiendo todavía como si el principal problema de las mujeres fuera solo la paga desigual. Estimadas, hay muchas cosas que nos urgen mucho más, si bien en nuestra parte del mundo ya podemos entrar en procesos judiciales si sabemos que cobramos menos que nuestros compañeros hombres. Ahora que la carrera ya está avanzada, no podemos seguir conformándonos con los éxitos de hace veinte años.
Y un año más, estoy cansada de los “estados de los feminismos” donde las mujeres tienen que ser como un espray de limpieza: ideal para todas las superficies. Yo no quiero ser una superheroína, de la misma manera que no quiero ser ama de casa. Yo quiero un trabajo que me permita realizarme, pero marcharme antes sin dar explicaciones a nadie si mi hijo está enfermo o si tengo que ir a buscar a mi madre al aeropuerto.
Quiero un “estado de los feminismos” donde nadie cuestione por qué es mi pareja y no yo quien pide jornada reducida después de la baja de maternidad; quiero un “estado de los feminismos” donde no tenga que explicar a nadie que el día del orgullo es necesario porque ser queer es ilegal en muchos países y no tener que mirar con ojos llorosos a las niñas que conozco porque pienso que, si hubieran nacido un poco más lejos, no podrían leer.
"Estoy cansada de los 'estados de los feminismos' donde las mujeres tienen que ser como un espray de limpieza: ideal para todas las superficies"
Estoy cansada de las mujeres jóvenes que afirman que no son feministas, pero que se benefician de las causas que costaron la vida a muchas mujeres en todo el mundo para que ellas puedan decir disparates delante de la cámara de su Instagram. Estoy cansada de ver compañeras y mujeres en todas partes cansadas, completamente sobrecargadas por las tareas de cuidados que tienen que asumir porque ningún hombre lo hará por ellas, tirando sus sueños por la ventana solo porque no hay nadie que haya pensado que quizás no es que ella necesitara ayuda, sino que solo tenía que hacer la mitad del trabajo para empezar.
Estoy harta de ver madres que parecen solteras a pesar de estar casadas con señores que no saben ni qué productos se compran en su casa, o de ver cómo, en los aeropuertos, las madres se encargan de las criaturas llorando mientras los padres ponen cara de enfadados porque están “montando un espectáculo”. Estoy harta de vivir en un país que presume de feminista, pero donde decir flikker a tus amigos “como broma” sigue siendo un hecho normalizado para muchas personas.
Estoy harta de ver cómo, aquí, se normaliza el discurso de que los inmigrantes han venido a robarnos el trabajo y violar a nuestras mujeres, mientras tenemos listas eternas de hombres blancos y poderosos que se han dedicado a hacer barbaridades con menores de edad de manera ni siquiera tan encubierta. Estoy harta de visitar un país que se autoproclama como el país de la libertad, pero donde, en muchos de sus estados, las mujeres no pueden abortar de manera digna y cubierta por la seguridad social.
Cada año, alrededor del 8M, me enfado muchísimo. Me enfado porque veo los mensajes absurdos de muchas personas que todo el mundo sabe que son parte de los problemas contra los cuales luchamos, compartiendo que aman a la mujer más importante de su vida: su madre, o la madre de sus hijos. Me enfada ver que las mismas instituciones que nos ignoran durante todo el año se cubren de lila, que las empresas hacen especiales del día de la mujer en forma de un bonus de descuento o un tratamiento especial para las mujeres.
"Me enfada ver que las mismas instituciones que nos ignoran durante todo el año se cubren de lila, o que las empresas hacen especiales del día de la mujer en forma de un bonus de descuento"
Me enrabia ver cómo muchos hombres han usado la excusa de ser feministas para encubrir sus crímenes. Pero, por encima de todo, en cada manifestación del 8M miro a una niña pequeña, que ha sido traída por su madre al encuentro, y veo cómo sonríe. En ese momento, toda la rabia se va, la miro tiernamente, y le prometo por dentro que haré todo lo que sea necesario para que pueda estudiar, pueda elegir, pueda no tener que hacerlo todo, y pueda vivir en la libertad que tantas mujeres llevamos años preparando para que ella pueda continuar el camino.