El colectivo Economistes pel Benestar ha presentado recientemente un informe sobre la inmigración en Catalunya y la necesidad de definir unas políticas para adecuarla a las necesidades del país, de manera que contribuyan a la creación de riqueza y bienestar para todos los ciudadanos. La falta de una política clara de inmigración en España perjudica el bienestar y la cohesión social y hace que periódicamente se tengan que aprobar regularizaciones para adaptarse a la realidad social.
Una política migratoria se tiene que definir a partir de las realidades y objetivos del país. La demográfica es un aspecto clave. Catalunya, con unos 1,1 hijos por mujer, tiene la mitad de la natalidad que necesitaría para mantener el nivel de población, la esperanza de vida se alarga, y la población envejece. Si Catalunya no quiere desaparecer, necesita la inmigración, es una necesidad vital para el país. Pero es necesario que la inmigración se gestione y se lleve a cabo de forma ordenada.
Con el elevado ritmo de inmigración, 1.800.000 personas en veinte años, ha venido mucha gente nacida en el extranjero, lo que ha contribuido a que actualmente supera el 25% de los habitantes del país. La falta de políticas y recursos adecuados han creado fuertes tensiones en los servicios públicos y en la vivienda y no han permitido integrar dignamente en las costumbres y en la cultura y lengua del país. La disminución en el uso habitual del catalán en la sociedad no se debe a la pérdida absoluta de catalanohablantes, sino a la falta de políticas y recursos para la integración.
La otra realidad a tener en cuenta es que el modelo económico sobre el cual se basa el crecimiento de España y de Catalunya se fundamenta en sectores intensivos en ocupación, de baja productividad, bajos salarios y mínimas exigencias formativas. Los avances hechos en sectores de alto valor añadido, a pesar de ser importantes, son insuficientes para contrarrestar el peso de los sectores de baja productividad, lo que empeora la renta media de todos los ciudadanos.
La persistencia de altas tasas de riesgo de pobreza y exclusión social es también a causa de la afluencia de inmigración por trabajos poco remunerados y a la profunda segregación que separa a las personas por su origen. Muchos inmigrantes tienen unos ingresos muy precarios. Según la Agencia Tributaria, el 81% de los asalariados de nacionalidad extranjera que declaran ingresos ganan igual o menos a 1,5 veces el salario mínimo interprofesional, por un 56% los de nacionalidad española.
Ante esta situación, el colectivo Economistes pel Benestar propone una política migratoria propia para Catalunya, teniendo presente que las competencias corresponden a la Unión Europea (UE) y al gobierno español. Se parte del hecho de que más allá del derecho de asilo por razones humanitarias, no pueden migrar a España y Catalunya todos los que lo deseen, el país económicamente y socialmente no lo podría soportar. Por lo tanto, habrá que dimensionar la inmigración y las características de los inmigrantes en función de las necesidades económicas y sociales del país y su impacto económico, social y fiscal.
"Habrá que dimensionar la inmigración y las características de los inmigrantes en función de las necesidades económicas y sociales del país y su impacto económico, social y fiscal"
Con este objetivo los Economistas por el Bienestar proponen la necesidad de una política selectiva y diversificada que debería incorporar criterios como la edad laboral, el nivel formativo, la experiencia profesional, el conocimiento lingüístico o la capacidad de inserción laboral. Una atención especial se debería dar para facilitar la atracción de personas altamente cualificadas necesarias para cubrir las necesidades del país.
No hace falta decir que los inmigrantes deben tener la igualdad de derechos y deberes como los locales, y que a igual trabajo debe haber igual salario. También se deberán destinar recursos para favorecer la cohesión social e identidad compartida: la integración lingüística, cívica y cultural y cursos obligatorios de lengua catalana, formación cívica e institucional.
Para Catalunya es esencial mejorar la productividad en todos los sectores, y debe avanzar hacia un modelo productivo que genere más valor, el cual exigirá también personal más formado y especializado. El dimensionamiento de la inmigración debe adaptarse a la evolución del modelo productivo.
"El dimensionamiento de la inmigración debe adaptarse a la evolución del modelo productivo"
El informe concluye afirmando que “como en otros momentos de la historia de Catalunya, la inmigración puede ser una gran oportunidad, pero solo si se gobierna con realismo, exigencia y visión de país. Una política migratoria propia debe formar parte de un proyecto nacional moderno: orientado al progreso económico, a la cohesión social y a la construcción de una identidad compartida basada en derechos, deberes y pertenencia”.