Ingeniera experta en innovación empresarial

La IA, el nuevo árbitro del conocimiento y la ventaja competitiva

19 de Febrero de 2026
Mireia Garcia Roca | VIA Empresa

¿Qué pasaría si mañana se jubilaran tus cinco personas más críticas?

 

No las sustituyes con un anuncio en LinkedIn. Esas personas llevan en su cerebro decisiones que nunca se documentaron, excepciones que solo ellas conocen, patrones que detectan por instinto tras veinte años de práctica. Cuando se van, tu empresa pierde capacidad operativa real. Y este modelo de dependencia del "conocimiento en cerebros alquilados" ya no es sostenible.

La mayoría de las organizaciones trata la inteligencia artificial como una herramienta de productividad. Compramos licencias para el equipo, formamos en prompting y con todo ello esperamos ganar un 20% de eficiencia. Pero algunas compañías están mirando el dedo mientras alguien señala la luna. La IA no es una herramienta, es un cambio de sistema.

 

Pensemos en cómo funcionan las empresas desde siempre. El valor se crea cuando alguien sabe hacer algo: diagnosticar, diseñar, negociar, resolver. Ese conocimiento vive en personas concretas, tarda años en adquirirse, es escaso y, por tanto, caro. La velocidad de las empresas está limitada por cuántas de esas personas tienes y cuánto tardan en aprender.

Este monopolio del conocimiento humano ha sido la constante de la economía durante siglos. Hasta ahora.

La inteligencia artificial no automatiza tareas; digitaliza conocimiento experto. Convierte años de experiencia en sistemas accesibles instantáneamente. Lo que antes requería contratar a diez expertos y esperar seis meses de onboarding, ahora puede estar operativo en una semana. El conocimiento deja de ser escaso, exclusivo y dependiente de cuerpos humanos.

Cuando algo que siempre fue escaso se vuelve abundante, todo cambia. Y en esta era es más importante que nunca tener mapeado el conocimiento. No me refiero a los procesos documentados en tu intranet. Hablo del conocimiento real:

  • ¿Qué sabe tu director comercial que hace que cierre el 40% de ventas más que su equipo?
  • ¿Por qué tu jefa de producción detecta problemas que otros ven tres semanas después?
  • ¿Qué experiencia acumulada permite a tu CFO anticipar riesgos financieros?

Si no puedes responder esto, estás construyendo tu estrategia de IA sobre arena. Porque la IA funciona con conocimiento, y si no sabes qué conocimiento tienes, tampoco sabrás qué hacer con la IA.

"Cuando algo que siempre fue escaso se vuelve abundante, todo cambia. Y en esta era es más importante que nunca tener mapeado el conocimiento"

Aquí hay una distinción crítica que muchos pasan por alto: la IA digitaliza conocimiento, no experiencia humana. Un profesional senior de 55 años no es valioso solo por lo que sabe. Es valioso por su capacidad de detectar patrones en contextos ambiguos, su intuición o su red de relaciones y la credibilidad ganada.

De todo eso, la IA solo puede digitalizar una parte, el conocimiento explícito. Puede aprender que "en el sector farmacéutico, los ciclos de venta  B2B duran 18 meses" o que "cuando el cliente menciona presupuesto en la primera reunión, generalmente hay urgencia real". Eso es conocimiento codificable.

Pero no puede digitalizar (todavía) el momento en que ese director comercial con 30 años de experiencia mira a su interlocutor y sabe, sin poder explicar exactamente por qué, que esa negociación no se cerrará. Esa intuición sigue siendo humana, sigue siendo escasa, y por tanto sigue siendo valiosa.

El error estratégico es pensar que toda la experiencia senior es sustituible porque "la IA lo hará". El acierto estratégico es entender que:

  • Lo digitalizable (conocimiento explícito) deja de ser ventaja competitiva
  • Lo no digitalizable (criterio, intuición, contexto) se vuelve MÁS valioso
  • La combinación de ambos (profesional senior + IA) es la verdadera ventaja

Por eso las empresas están preguntándose: ¿Cómo liberamos a nuestros profesionales más experimentados del conocimiento rutinario para que apliquen su criterio donde realmente importa?

En los próximos años (no me atrevo a decir cuántos), el conocimiento acumulado dejará de ser ventaja competitiva sostenible. No porque el conocimiento deje de importar, sino porque deja de ser escaso. Cuando todos tienen acceso a conocimiento experto digitalizado, la ventaja se desplaza hacia otra parte.

"Cuando todos tienen acceso a conocimiento experto digitalizado, la ventaja se desplaza hacia otra parte"

Imagina dos empresas competidoras. Ambas facturan 50 millones de euros, ambas tienen equipos brillantes, ambas invierten en IA.

Empresa A forma a su gente en herramientas, compra licencias, espera mejoras de productividad del 15%. Sigue haciendo lo mismo, solo que un poco mejor. 

Empresa B, en cambio, mapea su conocimiento crítico, identifica dónde está el verdadero valor, rediseña procesos completos asumiendo que el conocimiento experto es abundante, y se pregunta: "¿Qué negocio construiríamos si empezáramos hoy desde cero?"

En 24 meses, estas empresas ya no competirán en el mismo mercado.

"Las empresas que ganen no serán las que mejor usen la IA, sino las que primero comprendan que el conocimiento ha dejado de ser el activo escaso"

No estamos ante una mejora incremental de productividad. Estamos ante un cambio de paradigma económico similar a la Revolución Industrial o la llegada de Internet. La diferencia es que está ocurriendo en meses, no en décadas.

Las empresas que ganen no serán las que mejor usen la IA, sino las que primero comprendan que el conocimiento ha dejado de ser el activo escaso. Y cuando entiendes eso, todo lo demás debe cambiar: cómo contratas, cómo estructuras equipos, qué vendes, a quién se lo vendes y por qué deberían comprártelo a ti.

La pregunta no es si tu empresa adoptará la IA. La pregunta es: ¿reconocerás el cambio de juego antes de que tus competidores lo hagan?

La mayor amenaza no es la tecnología, es seguir jugando a un juego que ya no existe.