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“Hemos tenido un buen año: hemos crecido un 3%”
Con la inflación cerca del 5%, esto quiere decir que la empresa se ha hecho pequeña. Has ganado menos que el año pasado. Solo que con cifras más grandes.
Ningún inversor lo aceptaría. Si un fondo te diera un 3% con la inflación al 5%, sacarías el dinero al día siguiente. Y con razón: un fondo indexado a la bolsa mundial ha dado alrededor de un 9% anual los últimos 30 años, sin que tengas que llamar a nadie, ni sufrir por las noches por un cliente que va a la baja o un trabajador clave que se marcha.
Pero tu empresa también es una inversión. Seguramente la más grande que tienes. Y la estás juzgando con unos criterios que no aceptarías en ningún otro lugar.
Pasa algo parecido cuando ganas un 25% vendiendo solo en el Vallès Occidental, y decides sacar el dinero para comprar pisos que, en el mejor de los casos, rinden un 5% anual de alquileres. Cuando podrías salir de la comarca (¡ya no digo del país!) y doblar tu empresa y las ganancias que extraes para tu familia. Eres el único inversor que saca dinero de su mejor activo para ponerlo en uno peor.
Dicen que el empresario solo hace dinero de verdad cuando vende la empresa. No es exactamente así (los dividendos y el sueldo también cuentan), pero hay una verdad de fondo: si la empresa es una inversión, hacerla crecer es una obligación. Si no, es solo un puesto de trabajo, más o menos sofisticado, para los socios y sus familias.
Lo hablé con un cliente industrial que estaba justo en este segundo caso. El cambio que necesitaba era sencillo de decir y difícil de hacer: dejar de medir la empresa por el sueldo que le pagaba y empezar a medirla por el efecto que tenía en el patrimonio familiar. Diversificar, sí. Pero no a costa de detener el mejor activo que tenía.
"La regla es clara: si el empresario hace bien su trabajo, la empresa debe valer más que el año anterior"
Aquel mismo año hicimos la primera valoración de la empresa, con un criterio acordado. Y la hemos repetido cada año, hasta hoy. La regla es clara: si el empresario hace bien su trabajo, la empresa debe valer más que el año anterior.
Al final, la empresa es una inversión que debe dar un retorno digno del capital, del tiempo y del riesgo que tienes puesto en ella. Si lo da, reinviertes y la haces crecer. Y si no, la transformas, la vendes o la cierras. Pero no la dejas años rindiendo por debajo de lo que valdría en cualquier otro lugar, ni la frenas cuando mejor funciona.
Dejas de aguantar la empresa. Empiezas a exigirle.
Piénsalo la próxima vez que digas “hemos tenido un buen año”. Que sea porque la empresa vale más, y no porque ha aguantado.
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