Director gerente de Quiriam

No hemos aprendido nada

22 de Octubre de 2026
Ramon Oliver | LinkedIn

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El titular

El gobierno español financiará con 10.000 millones la compra de la primera vivienda.

 

La noticia

Por poco que sigáis la prensa -económica o generalista, en papel y/o a través de las pantallas-, habréis leído que el Gobierno prevé destinar 10.000 millones de euros a la vivienda.

Préstamos de hasta un máximo de 50.000 euros a interés cero. Ahora que la vivienda no solo es el principal problema de la ciudadanía, sino que pasa a ser el detonante de unas elecciones generales, nada mejor que lanzar propuestas contundentes.

 

El libro

Este verano he leído el libro Pensar en sistemas, de la científica Donella Meadows, todo un clásico y un manual de referencia en la materia. Si me obligaran a resumirlo en una frase, diría que es un ensayo que demuestra, de manera bien fundamentada, que intervenir en un sistema altera inevitablemente el complejo entramado de elementos, actores y parámetros que lo definen. No hace falta decir que os recomiendo encarecidamente su lectura. (Ya veis que mis lecturas son bastante eclécticas: hace unas semanas os hablaba de Jules Renard y hoy me decanto por este ensayo que combina matemáticas y sociología).

El precedente

Han pasado ya seis años desde la covid. Todos tenemos muy presente lo que supuso la pandemia a nivel social: miedo, incertidumbre, confinamiento, restricciones, mascarillas y la eclosión definitiva de las plataformas de videoconferencia. Pero hagamos memoria también del hecho más relevante de este episodio sanitario a nivel económico: la impresión desmesurada de dinero por parte de los gobiernos. En aquel momento, todos dimos por buena la medida, ya que nos permitió paliar la situación.

Ahora bien, como se argumenta en el libro mencionado, alterar un sistema (el económico) modificando considerablemente su dinámica (mediante la inyección de cantidades ingentes de dinero) debe comportar un reajuste de sus parámetros. En aquel caso, el reajuste lo tenemos todos muy presente: una inflación que se disparó de manera descontrolada (por si lo habíais olvidado, os recordaré que llegamos a valores del IPC de dos dígitos, con un pico del 10,8 % en julio de 2022).

"Si tenemos diez pasteles y 300 euros disponibles para comprarlos, cada pastel vale 30 euros; si, de repente, los compradores pasan a tener 400 euros, pero los pasteles siguen siendo diez, cada pastel valdrá 40"

La explicación sencilla -no vamos a convertir este artículo en un "paper" (pronunciadlo en inglés), básicamente porque no soy la persona adecuada- es que, una vez restablecida cierta normalidad, al haber los mismos bienes y servicios en circulación, pero mucho más dinero disponible, todo subió de precio. Si tenemos diez pasteles y 300 euros disponibles para comprarlos, cada pastel vale 30 euros; si, de repente, los compradores pasan a tener 400 euros, pero los pasteles siguen siendo diez, cada pastel valdrá 40 euros.

Lo que pasará

¿Qué supondrá la inyección de 10.000 millones de euros en el sistema de la vivienda? Recordemos antes de responder cuáles son los aspectos más evidentes que describen el sistema: oferta global insuficiente (no hay pisos, ni de alquiler ni de compra), panorama cada vez más preocupante (el crecimiento de la oferta mediante nuevas construcciones es inferior al crecimiento de la población), precios al alza (la elevada demanda empuja los precios cada vez más arriba), tipos de interés también al alza (y, por consiguiente, las hipotecas), reducción acelerada de la oferta de alquiler (la normativa constante ahuyenta a los propietarios, pequeños y grandes)...

Ahora que hemos hecho la foto y recordando el precedente de la covid, la respuesta a qué pasará con los 10.000 millones destinados a fomentar la compra de vivienda es fácil de adivinar:

  • Subida de precios: mientras la oferta no aumente significativamente, los 10.000 millones solo servirán para que suba el precio de los pisos existentes y estos absorban dicha partida (recordad qué pasó con el IPC después de la covid al haber más dinero en circulación).
  • Reducción (aún mayor) de los pisos de alquiler: la incertidumbre constante del marco normativo y la expectativa de un precio de venta más atractivo harán que los propietarios de pisos de alquiler que todavía no habían dado el paso se decidan a hacer caja.
  • ¿Y las hipotecas? Como decía, la subida de los tipos está aumentando el coste de las hipotecas. Así pues, no todos los 10.000 millones de euros se los llevarán los propietarios que vendan. La banca también sacará partido de todo esto.
  • Dicho de otro modo, propietarios y bancos serán los grandes beneficiados de esta descomunal partida. Si ya eran dos colectivos en el punto de mira, con esta previsión que hago ya pueden ir preparándose. No hay suficientes campañas de social washing para contrarrestar lo que les viene encima.
  • El colectivo de personas vulnerables será el más perjudicado. Hay gente que no tiene recursos suficientes para comprar un piso y, desgraciadamente, tampoco para acceder a las ayudas. La reducción de los pisos de alquiler les hará todavía más difícil encontrar un techo.

En resumen, como dice el título del artículo, no hemos aprendido nada.

La conclusión

A pesar de las buenas intenciones que se desprenden del titular, la medida no tendrá los efectos deseados. Más bien al contrario: enquistará el problema y agravará el malestar social. Si el gobierno quiere invertir 10.000 millones, que los destine a medidas que mejoren la oferta de vivienda. Por ejemplo, reduciendo drásticamente los plazos de los trámites administrativos.

Si el gobierno quiere invertir 10.000 millones, que los destine a medidas que mejoren la oferta de vivienda

Por ejemplo, poniendo en marcha iniciativas público-privadas (es evidente que hace falta capital privado, los recursos públicos son limitados). Por ejemplo, revirtiendo políticas que desincentivan el alquiler (¿qué propietario estará dispuesto a alquilar un piso ante la amenaza de un alquiler indefinido?). Por ejemplo, mejorando el transporte público para descongestionar las grandes urbes.

La opinión

Hasta ahora he intentado hacer una exposición objetiva del tema. He procurado ser transparente y exponer con rigor todo lo que entiendo que pasará. Acepto, no podría ser de otra manera, que alguno de vosotros pueda rebatirme —total o parcialmente— lo escrito. Estaré encantado de mantener una conversación serena para analizar la situación con quien me lo pida (no os costará demasiado encontrarme si tenéis ganas).

Ahora, la opinión. Cansan ya tantos titulares de cara a la galería. Y quien dice de cara a la galería, dice de cara al electorado. Si echamos la vista atrás, todos recordamos un cúmulo de mensajes destinados a mejorar la situación (50.000 pisos en una legislatura, alquileres topados, imposibilidad de comprar con fines especulativos, subidas del ITP a los grandes tenedores, etc.), pero la realidad es tozuda: el problema de la vivienda es cada vez más grave.

No puede ser que, con tantos asesores y tantas mentes pensantes alrededor de quienes nos gobiernan (sean del color que sean, aquí o allá), no puedan prever las consecuencias de lo que dicen y de lo que hacen. Llegas a la conclusión de que quizá ya les viene bien tener un problema que resolver. En este aspecto, tampoco hemos aprendido nada.

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