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No todo son malas noticias

09 de Marzo de 2026
Gina Tost | VIA Empresa

Si miramos el catalán en la calle, las noticias no son especialmente buenas. Si lo miramos en internet, en cambio, el futuro es sorprendentemente optimista.

 

Vivimos un país extraño, donde reclamar que alguien te hable en tu lengua, en tu casa se convierte en militancia y política. En las escuelas, el modelo lingüístico está siendo constantemente cuestionado. En los hospitales, cada vez más pacientes reclaman el derecho a ser atendidos, parir, o morir en catalán en Catalunya. En el comercio, y en el sector servicios, el catalán a menudo desaparece del primer contacto con el cliente, y según noticias recientes, solo aproximadamente una de cada cuatro ofertas de trabajo en Catalunya exige o pide el conocimiento del catalán, precisamente en un sector donde la lengua debería ser un elemento básico de atención. No lo sé… si no tenemos que hablar catalán en Catalunya ya me diréis dónde lo tenemos que hablar.

El mensaje implícito es preocupante: el catalán se percibe cada vez menos como una infraestructura profesional y social, y más como una imposición estructural y arcaica.

 

Pero tenemos buenas noticias: hay un ámbito donde la tendencia es justo la contraria.

Hace unas semanas asistí a la celebración de Accent Obert (la iniciativa de la antigua Fundació .cat orientada a reforzar la lengua en el entorno digital). El maestro de ceremonias, el cómico y presentador Òscar Dalmau, explicaba que internet no es un lugar, pero es un espacio. Y es de los pocos donde tenemos buenas noticias.

El balance era claramente positivo: crecen los creadores de contenido en catalán, aumenta la presencia de la lengua en las plataformas y, cada vez más, aparecen proyectos tecnológicos que la incorporan desde el inicio de manera natural. Una cosa que quizás hacía unos años hubiera sido excepcional, parece que la tendencia digital con el catalán es la normalización de lo que ya hace años que debería ser la norma.

Todo esto no es fruto de la suerte. Los catalanes somos un grupo de tecno-motivados y llevamos una larga tradición de activismo tecnológico. La Viquipèdia en catalán es una de las ediciones más activas del mundo en relación con el número de hablantes. Softcatalà hace décadas que localiza software y recursos digitales con una combinación poco habitual de rigor profesional y voluntariado experto. Y iniciativas más recientes, como el Projecte Ce Trencada, trabajan para adaptar videojuegos y contenidos interactivos con criterios culturales y lingüísticos de calidad.

"Los catalanes somos un grupo de tecno-motivados y llevamos una larga tradición de activismo tecnológico (...) cuando el mercado no llega, la comunidad construye"

Son cuatro iniciativas complementarias y totalmente indispensables para entender dónde estamos ahora. Pero hay más, por suerte.

Ya os lo digo yo: en el mejor de los sentidos, somos una pandilla de tecno-motivados y cuando el mercado no llega, la comunidad construye.

En este contexto se entiende mejor una de las noticias de esta semana en el sector del videojuego: Carlos Coronado ha doblado al catalán su nuevo título, Together: Moon Escape.

No es el primer videojuego en catalán (el primero fue Guillem de Berguedà, creado por Joan Argemí hace cuarenta años) y tampoco estamos hablando de un gran AAA. Together: Moon Escape es una experiencia narrativa íntima, centrada en la relación con L.U.N.A., humanizada con el doblaje profesional en catalán de Patricia Arcos. El juego no depende del espectáculo, sino del tono, del ritmo y de la proximidad emocional. Y aquí la localización es vital: hay humor escatológico y referencias locales. Un diseño narrativo coherente con el público espabilado y sensible de los videojuegos.

"La barrera técnica para incorporar lenguas minorizadas ya no es una excusa para nadie"

Debo decir, a favor de Carlos Coronado, que siempre ha trabajado en la vanguardia tecnológica: desde los primeros experimentos en realidad virtual hasta proyectos híbridos entre tecnología y cultura. Y en un momento en que las herramientas de IA reducen drásticamente los costes de traducción, síntesis de voz e iteración. La barrera técnica para incorporar lenguas minorizadas ya no es una excusa para nadie.

La tecnología facilita el proceso, pero la última milla sigue siendo humana: el matiz, el ritmo, la broma que funciona, la decisión cultural. Toda la gente de la Viquipèdia, Accent Obert, Softcatalà, Projecte Ce Trencada… y hasta las personas que tienen configurados sus móviles y ordenadores en catalán, son los militares de una lucha compartida.

El contraste es relevante. Mientras el catalán pierde terreno en espacios físicos, el mundo digital lo está incorporando con naturalidad y ambición. Quizás porque internet no entiende de complejos sociolingüísticos: entiende de comunidades de contenido y de valor.

"La lengua no debería ser una batalla ideológica ni un gesto de militancia. Es un derecho y un deber colectivo"

La lengua es cultura e infraestructura. Es cultura porque construye imaginario en los principales productos del siglo XXI: videojuegos, plataformas, vídeos de TikTok, o asistentes digitales. Pero es también infraestructura porque determina quién puede acceder, participar y competir en la economía digital en igualdad de condiciones.

La lengua no debería ser una batalla ideológica ni un gesto de militancia. Es un derecho y un deber colectivo.

Si en 1985 ya se podían hacer videojuegos en catalán con recursos limitadísimos, y hoy disponemos de herramientas tecnológicas infinitamente más potentes, quizás la pregunta no es si se puede hacer.

Ahora bien, antes de terminar quiero dejar una pregunta sobre la mesa: si el catalán está encontrando su futuro en el mundo digital, ¿qué está fallando fuera de él?