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Es curioso. Hay temas muy fáciles de entender y que, en manos de los políticos que nos gobiernan, se vuelven absolutamente enrevesados e incomprensibles para la población. Este fue el caso del crecimiento del PIB. Tuvo que salir el Informe Fénix para que todo el mundo viera claro que si hay demasiada gente a la hora de repartir una cosa —yo siempre puse el ejemplo del roscón de los domingos—, el trozo que nos toca per cápita es pequeño. A pesar de todo, los medios de comunicación, en general, continúan informando del triunfalismo de los gobernantes, aunque sea una barbaridad.
Con el tema de la vivienda está teniendo lugar un hecho similar. Con el agravante de que estamos ante un asunto sangrante que afecta a demasiada gente que sale perjudicada. Las operaciones de distracción han sido diversas. Una ha consistido en explicar que el encarecimiento de la vivienda es un hecho mundial sin explicar que en España, por ejemplo, este incremento significa el doble del de Francia. Después, se ha girado la mirada contra los propietarios de los pisos que están para alquilar, la mayoría de los cuales no son más que gente que ha ahorrado toda la vida y ha colocado el dinero comprando un piso. Como este tema también parece irracional, se ha estimulado el concepto grandes tenedores. Alguien que tiene varios pisos. Y como el tema tampoco funciona demasiado bien, entonces se hace entrar en escena a los fondos buitre.
A los catalanes, todo este populismo burdo nos va mucho. De siempre. Somos un país donde el último que llega consigue que la gente mire la punta del dedo en lugar de enfocarse sobre el problema que este dedo señala. Es así que ahora entraremos en un período electoral en el que la gran discusión consistirá en ver a quién le endilgan un gran problema que han creado los mismos gobernantes. Populismo y demagogia en estado puro, con un electorado que, ya me perdonarán, tendrá que demostrar que no es tonto.
El tema de la falta de vivienda es sencillo de explicar. Cojamos el caso de Catalunya. En el año 2000 éramos unos 6 millones de habitantes. El coste de la vivienda iba haciendo según el ritmo de siempre. A veces hacia arriba, otras —como sucedió al llegar la Gran Recesión de 2008— bajaban. Etc. Pero, claro, hay un fenómeno que, me atrevo a decir, incluso un niño puede entender fácilmente —a pesar de que haya sufrido las malformaciones del sistema educativo catalán—. ¿Qué le pasa a un país que en el año 2000 tenía 6 millones de habitantes —y disponía de un número determinado de viviendas en proporción a la población— si, a este país, le inyectas más de dos millones de habitantes sin ningún control? Le pasan muchas cosas, casi ninguna buena a causa del descontrol. Pero si nos limitamos a la vivienda, incluso un niño —insisto, víctima del sistema educativo catalán— responderá que hay que construir nuevas casas para alojar a esos más de dos millones de recién llegados. ¿Complicado de entender? No lo creo.
Ha habido muchas razones que han hecho que no se edificaran nuevas viviendas. Pero hay un responsable por encima de todo: los gobiernos y los ayuntamientos que han dirigido este país los últimos 25 años y que lo han hecho como los payasos de un circo. Hasta la llegada de la Gran Recesión el crecimiento constructivo se fundamentó en la destroza del territorio. Ahora se descubre que, haber dado permisos de construcción en el cauce de rieras comporta desgracias; pero da igual, la culpa la tiene el cambio climático. Qué bonito, ¿no? Y del 2008 a esta parte, la tónica ha consistido en simplemente no gobernar.
"¿Qué le pasa a un país que en el año 2000 tenía 6 millones de habitantes si le inyectas más de dos millones de habitantes sin ningún control?"
Por lo tanto, el problema de la vivienda tardará en solucionarse tanto como se tarde en construir los edificios que faltan. Con un agravante: como los recién llegados no lo han hecho para ocupar puestos de trabajo de alta remuneración, a ver cómo se soluciona el tema. Porque, ¿quién quiere edificar viviendas que sus inquilinos no pueden pagar?
Ah, y todo esto siendo optimista. Quiero decir que, antes, se tiene que cortar la entrada de inmigrantes si lo que se pretende es estabilizar el problema.
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