Consejero de familias empresarias

Vacaciones: ¿empresa o familia?

02 de Septiembre de 2026
Jordi Tarragona | VIA Empresa

En una encuesta informal he preguntado: ¿deben aprovecharse las vacaciones para hablar de la empresa familiar? El 38% ha respondido que “sí”, el 31% que “no” y otro 31% que “depende de cómo”.

 

Los resultados reflejan bastante bien la realidad: probablemente no hay una respuesta válida para todas las familias empresarias. Las vacaciones tienen como principal objetivo desconectar del día a día y fortalecer los vínculos familiares. Y eso debería respetarse. Pero quienes estamos al frente de una empresa familiar sabemos que no siempre resulta fácil separar completamente familia y empresa.

En más de una ocasión hemos aprovechado un viaje familiar para visitar a un competidor, un proveedor o un cliente. También puede ser una buena oportunidad para acercar a los continuadores al mundo de la empresa: enseñarles dónde se fabrica, explicarles cómo funciona un negocio o contarles alguna historia relacionada con la familia empresaria.

 

Para unos, unir ocio y empresa puede ser un pecado. Para otros, puede ser el séptimo cielo.

El grado de presencia de la empresa en las conversaciones familiares durante las vacaciones dependerá también de cómo sea la relación durante el resto del año. No es lo mismo una familia empresaria cuyos miembros viven cerca y se ven habitualmente que otra cuyos integrantes viven a miles de kilómetros. Aunque las nuevas tecnologías permiten hoy mantener reuniones "cara a cara" incluso a distancia.

En todo caso, creo que conviene delimitar momentos y espacios. Empresa y familia: juntas, pero no revueltas.

"El gran error sería convertir la empresa en el tema monopolístico de las vacaciones, del mismo modo que lo sería no hablar nunca de ella"

Tan poco recomendable es convertir las vacaciones en una prolongación de la empresa como convertir la empresa en un tema tabú. Hablar de ella puede ser una manera de transmitir conocimiento, historia, valores y pasión a las nuevas generaciones. Pero si la conversación empresarial acaba ocupando todo el espacio, habremos perdido precisamente aquello que las vacaciones deberían proporcionarnos: tiempo para estar juntos como familia.

El gran error sería convertir la empresa en el tema monopolístico de las vacaciones, del mismo modo que lo sería no hablar nunca de ella.

Como dijo Aristóteles, «en el punto medio está la virtud».

Y quizás los resultados de la encuesta apuntan precisamente en esa dirección: no se trata de decidir entre hablar o no hablar de empresa familiar, sino de encontrar cuándo, cuánto y cómo hacerlo.

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