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Desde diferentes entornos sociales y económicos hemos estado advirtiendo del sinsentido de destruir tierras de regadío para la ubicación de placas solares. Incluso desde mi implicación personal he facilitado directamente los datos del tema a sus más directos responsables. Pero, el pasado sábado el presidente Salvador Illa, acompañado de la consejera Sílvia Paneque, hicieron los honores a la nueva planta fotovoltaica de la que ya nos hablaba la película Alcarràs de Carla Simón.
El acto sirvió para mostrar el interés del PLATER. Efectivamente, planificar el futuro es positivo y necesario. Se remarcó la necesidad de las energías renovables y la urgencia de sacar adelante la gran transformación verde contra el cambio climático. Hasta aquí estaríamos de acuerdo.
No querría faltar al respeto al presidente de la Generalitat de Catalunya y, por lo tanto, me ahorraré comentarios, pero, ¿cómo se puede afirmar que el proyecto no afectaba la producción de alimentos de este país? ¿Cómo no puede afectar a la producción de alimentos de Catalunya la destrucción para uso agrícola de 506 hectáreas (ha) de regadío de las 656 ha previstas próximamente? O bien, afirmar que muchos agricultores estaban de acuerdo. ¡Atención, estamos hablando de problemas del país, del abastecimiento alimentario estratégico para la población de Catalunya! Los retrasos crónicos de Catalunya para ponerse a la altura de las exigencias de los tiempos actuales no pueden servir nunca de excusa para hacer las cosas mal. Las urgencias no pueden justificar políticas precipitadas.
Las tierras de regadío ocupan un 8% del territorio, pero producen aproximadamente el 75% de nuestros productos agrícolas. ¡No hacen ninguna falta estas tierras para la energía fotovoltaica! En ninguno de los casos son necesarias. Pero son las preferidas.
¿Por qué? En primer lugar, porque normalmente las tierras de regadío son planas y están preparadas para la instalación de las placas solares sin costes de adaptación de su base. En segundo lugar, el regadío aporta vitalidad empresarial y las industrias ya cuentan con conexiones a las redes eléctricas. Lógicamente, a las compañías de electricidad poco les preocupa el uso agrícola de estas tierras. También, a algunos alcaldes ya les está bien, ya que aporta ingresos al municipio. Finalmente, a los propietarios de terrenos, agricultores o no, les puede atraer unos ingresos caídos del cielo frente a los que obtendría por una producción siempre sometida a grandes incertezas.
Contra esta suma de unanimidades los Governs de Catalunya siguen el viento que sopla aunque destruyan herramientas de futuro imprescindibles. Se hace lo fácil y barato a pesar de perder activos imprescindibles, cuya ausencia encarecerá nuestro futuro. Todo ello, para no hacer lo que corresponde, igual de posible pero quizás un poco más caro o complicado.
"Los Governs de Catalunya siguen el viento que sopla aunque destruyan herramientas de futuro imprescindibles"
Debemos creer en la racionalidad de las personas y más aún de los estamentos públicos. No nos parecería razonable cerrar la unidad de cardiología de un hospital por mor de las urgencias en oncología. Lo más lógico sería buscar otros espacios donde ubicar la ampliación de la unidad de oncología. Tampoco tendría sentido cerrar una universidad para poner una discoteca, aunque, en este caso, desde un punto de vista económico posiblemente sería una buena inversión. Pero no estamos hablando de negocio económico, sino de formación e impulso del talento, que es lo que hacen las universidades y no las discotecas. Universidades, que es lo que necesita el futuro del país. Esto que parece tan elemental no se ha querido ver en relación con las infraestructuras de regadío. Destruir una infraestructura crítica del país y creerse maravilloso no dice mucho de los equipos de Govern. Y me sabe mal, muy mal. Necesitamos políticos con criterio para no deshacer aquello que funciona o que necesitamos.
¿Que no leen los periódicos, nuestros políticos? ¿Que no son conscientes de la conflictividad geoestratégica actual? ¿Que no miran TV3 cuando Francesc Mauri nos pone los pelos de punta con las temperaturas de este año y de este verano? ¿Que no han oído los problemas que está causando y causará el Niño? ¿Que no saben que los fondos financieros están comprando tierras de regadío a la desesperada porque saben que se vislumbran tensiones en la producción de alimentos y el hambre puede ser un gran negocio? ¿Que no saben que en países con dificultad para producir alimentos están poniendo medios añadidos para sostener su agroalimentación? No, no lo saben. O no lo quieren saber. Don’t look up.
"La inconsciencia de gran parte de la población sobre la criticidad del abastecimiento alimentario no debería contagiar a nuestros políticos"
La inconsciencia de gran parte de la población sobre la criticidad del abastecimiento alimentario no debería contagiar a nuestros políticos. No es catastrofismo pensar en la eventualidad de una crisis alimentaria global gracias al cambio climático. Cuando, en coyunturas pasadas, ha habido un problema de abastecimiento o precios muy altos, los países productores han regulado seriamente su comercio o simplemente cerrando las exportaciones. El precio doblado del pan fue la chispa para iniciar las guerras del Norte de África. Cuando hemos tenido sequía, algunos productos (el aceite, por ejemplo), han multiplicado su precio. En estas circunstancias, menospreciar la propia agricultura cuesta de entender desde un punto de vista racional.
Una vez más, desde estas páginas, pido al Govern que prohíba de una vez la instalación de placas solares en sustitución de cultivos agrícolas en tierras de regadío o tierras que tienen abierta la opción al regadío (no que diga que lo ha prohibido, que lo prohíba). Pido que se deje de dar respuestas alejadas de la realidad y se imponga el sentido común, la coherencia técnica sobre este tema y la voluntad de futuro de este país.
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