Tatxo Benet no quiere competir con nadie. Bien, eso es lo que afirma desde que asumió la presidencia de FemCAT en enero de 2026. La llegada del también cofundador y vicepresidente de Mediapro al frente de la fundación privada de empresarios catalanes, ha sido un relevo natural y madurado a fuego lento. De hecho, el cambio se gestó seis meses antes, cuando su predecesor, Oriol Guixà, le lanzó la propuesta. "Me lo pensé y le dije que sí, que estaba muy honrado de hacerlo", rememora en L’empresa al dia. Ahora, después de un breve tanteo de pocos meses en la entidad, Benet reafirma su decisión: "No me he equivocado".
Y es que hay organizaciones que nacen para defender intereses. Otras, lo hacen para dialogar con las ideas y aportar conocimiento. FemCAT pertenece, inequívocamente, a la segunda. La fundación trabaja desde un compromiso que rehúye del corto plazo: "No nacimos para ser como las patronales o las cámaras, no tendría ningún sentido; si las cosas las hace otro nosotros ya no nos metemos", señala. "El empresario que viene a FemCAT no viene a buscar, sino a dar para transformar a medio y largo plazo. Siempre intentamos aportar el capital humano de nuestros socios”, añade.
Aunque la interrelación con la Administración ha sido un hallazgo y una novedad en el día a día de Benet, el equipo que sostiene FemCAT no le viene de nuevo: “Hay una comunidad de gente con empuje, que quiere contribuir al bienestar y al progreso del país”. El verdadero reto de su presidencia, sin embargo, implica sacudir el status quo de la economía catalana, un objetivo que ha encontrado su mejor guía en las conclusiones del Informe Fénix.
“El empresario que viene a FemCAT no viene a buscar, sino a dar”
El diagnóstico que hace del documento va ligado con el producto interior bruto (PIB) de Catalunya, el cual apunta que encadena años al alza y está en expansión. En cambio, “el PIB per cápita se ha estancado”. La razón de este desajuste es, según Benet, estructural: "Hemos basado nuestro crecimiento de los últimos veinte años en sectores de bajo valor añadido y salarios bajos", avisa. “Esto provoca que la renta no se distribuya de la misma manera que se produce”, añade.
En este sentido, el director de este diario, Carlos Rojas, destaca una cita de Benet que enlaza con la lectura del directivo: “Hablamos a menudo de la distribución de la riqueza, pero demasiado poco de su creación”. Para profundizar en esta idea, Benet matiza que, “cuando hablamos de distribuir la riqueza, solo la entendemos a través de los presupuestos del Estado en forma de servicios del estado del bienestar: educación, sanidad y otros servicios básicos”. Pero la forma real y "más acertada" de repartir la riqueza “es que se cree y se reparta desde el origen, haciendo que los sueldos sean más altos”.
El pez que se muerde la cola
Precisamente para evitar “el pez que se muerde la cola”, tal como se refiere Benet, el presidente señala que “no se puede fundamentar la estrategia en salarios bajos porque se acaban tensionando los servicios públicos. Un sueldo más alto contribuye más al estado del bienestar”. Así, asegura que el Informe Fénix “no pretende hacer desaparecer los sectores tradicionales como el hotelero o la industria cárnica”, sino que muestra cómo el momento actual proviene de haber vivido durante años de “sectores altamente subvencionados y poco cualificados”.
La clave de bóveda para cambiar esta situación y blindar el futuro de la economía catalana es “poner el conocimiento en el centro”. Reconoce que Catalunya ha dado un salto gigantesco en el último cuarto de siglo: "Hace 25 años poco pensábamos que tendríamos un sector de investigación tan potente como el de ahora, con líderes extraordinarios a escala europea y mundial". Ahora bien, “no hemos sabido todavía encontrar la manera de transferir estos resultados", lamenta.
"Los investigadores se tienen que centrar en investigar y comunicar sus avances al mundo. No tienen por qué ser comerciales ni buscar el rendimiento económico de una patente"
La solución que propone el presidente de FemCAT radica en el hecho de que los centros de investigación incluyan otras figuras más allá de los científicos. "Los investigadores se tienen que centrar en investigar y comunicar sus avances al mundo. No tienen por qué ser comerciales ni buscar el rendimiento económico de una patente". Lo que falta, asegura, son figuras profesionales dedicadas exclusivamente a este eslabón de la cadena, acompañadas de un músculo financiero que aporte el capital y los fondos de inversión necesarios para hacer crecer las empresas derivadas.

Esta obsesión por conectar el mundo académico y universitario con el empresarial no es nueva en la fundación. Cuando Benet recoge el testigo de la etapa anterior encabezada por Guixà, apuesta de lleno por continuar este diálogo e insiste en unos objetivos que nunca serán de hoy para mañana: “No buscamos que mañana mismo nazca una startup o se instale un fondo, sino consolidar un modelo de trabajo constante y continuado".
Zúrich, Niza o Suiza?

A la hora de retomar el Informe Fénix, y de acuerdo con la frase “tenemos que saber dónde queremos ser buenos” de Xavier Roig -responsable del estudio y colaborador de VIA Empresa- Benet recupera una vieja y polémica cita que el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, lanzó en plena euforia postolímpica en el año 92: “Pujol planteó que Barcelona tenía que saber si quería ser Zúrich o Niza”, relata.
“Interpreto que no se refería a ninguna tipología de ciudad, sino a la industria que la soporta, y en aquel momento se optó por Niza", explica. "Se vio la oportunidad del turismo y tanto el sector público como el privado la aprovechamos. Pero hemos llegado a un punto en que tendríamos que intentar apostar mucho más por sectores de valor añadido más alto, con más retorno que la visita de sol y playa", sentencia.
“Lo ideal sería intentar ser más Suiza, un país que mantiene un buen equilibrio con el turismo, y diría que es el que tiene más patentes per cápita del mundo”, destaca. Para conseguirlo, Benet abre el melón de la fiscalidad turística sin tapujos, y sugiere subir precios y tasas que recaigan sobre el visitante extranjero, "el impuesto más agradecido para el local, porque lo que paga por noche un extranjero no afecta el bolsillo del ciudadano de aquí".
"El 'Informe Fénix' no dice qué inmigración queremos, sino qué tipo de trabajadores debe pedir la empresa catalana"
Este cambio de modelo económico liga con el debate sobre la inmigración, una cuestión en la que Benet aclara de manera taxativa que el Informe Fénix no señala al inmigrante, sino al modelo de los sueldos bajos: "Los trabajos que se ofrecen hoy a menudo solo necesitan la presencia física para ponerse a trabajar, y este es el problema. El informe no dice qué inmigración queremos, sino qué tipo de trabajadores debe pedir la empresa catalana”, apunta. Esto solo se puede hacer “si bajamos la importancia económica del sector de bajo valor añadido y subimos la de alto valor, vendrán inmigrantes con más capacitación”, pide.
La sorpresa de la Línea Orbital en los presupuestos catalanes
En lo que respecta a la actualidad política y la aprobación de los presupuestos, Benet se muestra pragmático, pero crítico: "Tener presupuestos siempre es una buena noticia. Tal como se ha planteado últimamente, parecía que si no se aprobaban, se hundía el mundo", apunta. "Algunos me gustarán más y otros menos, porque no cualquier presupuesto es bueno per se", continúa.
En este sentido, confiesa su sorpresa ante ciertas prioridades: "Me ha sorprendido que se planteen determinados proyectos como el del reequilibrio territorial de Catalunya. No sé si una Línea Orbital es lo que más se necesita ahora para resolver un problema tan gravísimo como el desequilibrio entre zonas. Es positivo, no diré que no, pero me ha extrañado esta superimportancia, como si fuera el proyecto de nuestra vida. Un proyecto que yo, seguramente, ya no veré", reconoce entre risas. A las clásicas preguntas rápidas que cierran el pódcast, Benet también rebaja el optimismo sobre la financiación singular: "No me gusta que se venda como si fuera un gran cambio radical”.
"No sé si una Línea Orbital es lo que más se necesita ahora para resolver un problema tan gravísimo como el desequilibrio entre zonas"
Con estas carpetas sobre la mesa, FemCAT traza el camino a su manera. Aunque forma parte del llamado G8 -el núcleo donde se agrupan las principales organizaciones económicas de Catalunya- la entidad evita hacer notas de opinión recurrentes para mantener programas estables de gran calado como Universidad y Empresa, Parlamento y Empresa o Periodismo y Empresa, destinados a romper las barreras que a menudo separan el tejido empresarial del resto de actividades.
Además, ya prepara su foro bienal para el próximo mes de noviembre y organiza cada dos años sus reconocidos viajes de benchmarking para conocer realidades de éxito en todo el mundo, como el que recientemente llevó a cuatro rectores de universidades catalanas a Corea del Sur para estrechar lazos académicos. Son, en palabras de Benet, "pequeñas gotas de agua que van haciendo mella" con un único objetivo: que las demandas a largo plazo del empresariado sean asumidas por el conjunto de la sociedad catalana.