• Ypsicon: la ‘deep tech’ catalana que busca revolucionar la esterilización de alimentos

Ypsicon: la ‘deep tech’ catalana que busca revolucionar la esterilización de alimentos

La ‘spin-off’ de la UAB crea una tecnología basada en la ultraalta presión de homogeneización para conservar zumos, bebidas vegetales, vinos o lácteos con menos aditivos

El equipo de Ypsicon, en las oficinas de la empresa en Barcelona | Cedida
El equipo de Ypsicon, en las oficinas de la empresa en Barcelona | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
Barcelona
18 de Septiembre de 2026 - 04:55
Act. 18 de Septiembre de 2026 - 7:43

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“Mantener en un lugar fresco y seco. Una vez abierto el envase, conservar en la nevera y consumir en un máximo de x días”. Seguro que alguna vez ha leído una frase similar en el etiquetado de un brik o botella de alguna bebida. Productos con una fecha de caducidad que varía en función del contenido, pero que excede con creces el número de días de consumo preferente antes de ser abierto; y que, a diferencia de lo que indica el texto, en el supermercado no se encuentran en la sección de refrigerados. ¿Por qué ocurre esto?

 

Esta situación es posible gracias a lo que se conoce como procesamiento aséptico, un conjunto de técnicas que, a grandes rasgos, consisten en esterilizar térmicamente tanto el contenido líquido como el envase. De entre las diversas tecnologías existentes, una de las más populares es la esterilización a ultraalta temperatura (UHT, por sus siglas en inglés). Esta técnica consiste, básicamente, en un calentamiento a gran velocidad del producto, a temperaturas superiores a los 135° durante unos pocos segundos, lo que permite eliminar microorganismos y esporas microbianas. A continuación, el contenido se enfría rápidamente, para evitar que el calor dañe excesivamente el producto, y después se almacena en un envase también aséptico.

La UHT es una técnica extendida y empleada por multinacionales como Tetra Pak —los inventores del icónico tetrabrik—, pero esto no significa que sea la tecnología definitiva, ya que su tratamiento térmico provoca una degradación en los productos. Así lo defiende, al menos, la empresa catalana Ypsicon, una compañía derivada de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) que lleva ya quince años trabajando en lo que ha denominado UHPH, las siglas en inglés de ultraalta presión de homogeneización. “Es un salto evolutivo de la UHT: nosotros combinamos altas presiones y controles de temperatura, con exposiciones de centésimas de segundo”, asegura el CEO y cofundador de Ypsicon, Alex Guamis.

 

Ypsicon propone una nueva tecnología de esterilización de líquidos que considera "un salto evolutivo" del popular UHT

La historia de Ypsicon nace de la unión de dos generaciones: la de Alex Guamis, economista con un MBA en negocios internacionales y experiencia laboral en incubadoras de negocios, multinacionales y administración pública; y la de Buenaventura Guamis, catedrático en tecnología de los alimentos por la UAB con una carrera científica de más de cuatro décadas que fue director general del Parc de Recerca UAB (PRUAB) entre 2012 y 2016. Fue el segundo, el padre, quien avisó al hijo de que en la universidad tenían una tecnología con potencial industrial que ya había agotado todas las fases de investigación académica, y juntos decidieron montar Ypsicon en 2011, moment en què també es va unir l'enginyer industrial David Guamis. “Hasta entonces se habían conseguido prototipos que fallaban mucho, combinaciones de fabricantes diversos… Había resultados prometedores, pero la viabilidad industrial era prácticamente imposible”, recuerda Alex Guamis.

Su propuesta era diferente: en vez de usar sistemas hidráulicos (vapor de agua) para el proceso de esterilización, la tecnología UHPH se basa en las fuerzas mecánicas. “El producto líquido circula por un sistema de bombeo de alta presión”, explica Guamis, dentro del cual puede llegar a presiones que pueden alcanzar los 300 megapascales (MPa). “Es como si hicieras chocar un Boeing 747 contra una pared”, compara el emprendedor.

El punto clave del proceso es cuando el líquido pasa por una válvula de homogeneización que han diseñado de manera muy específica, con unos grados de orientación y materiales muy concretos: en esta etapa, el fluido experimenta “fenómenos físicos extremadamente intensos”, como fuerzas de cizallamiento (la que experimentaría un cable al ser cortado por unas tenazas), turbulencias (remolinos y cambios rápidos de velocidad o presión) o cavitaciones (formación e implosiones de burbujas dentro del líquido). Debido a todo esto, el tamaño de las partículas del líquido se reduce mucho, al mismo tiempo que se destruyen microorganismos presentes en el fluido, que es lo que se busca en el proceso de esterilización.

Control térmico, electrificación y ausencia de aditivos

Uno de los equipos UHPH de Ypsicon | Cedida
Uno de los equipos UHPH de Ypsicon | Cedida

La gran diferencia con el método utilizado por la UHT es que permite un control térmico mucho más preciso: como el primero depende del uso de la energía térmica del vapor, debe exponer el líquido a alta temperatura durante unos pocos segundos, entre dos y ocho, antes de enfriarlo. En cambio, el uso de fuerzas mecánicas de la UHPH permite reducir esta exposición a altas temperaturas a solo unas centésimas de segundo. "Con esto, no se daña tanto el producto", asevera Guamis. Además, como todo el proceso se lleva a cabo dentro de un circuito estéril cerrado, disminuye la necesidad de añadir aditivos, conservantes o colorantes, ya que mantiene más fácilmente las características originales del producto.

En conjunto, Guamis identifica cuatro grandes beneficios de su tecnología para posibles clientes respecto a otros métodos. El primero es la esterilización completa de bacterias y esporas, que comparte con la UHT, pero que no tienen técnicas como la pasteurización, que simplemente "bajan la actividad de los microorganismos, que quedan latentes por el tratamiento de calor". El segundo es la homogeneidad del producto: con tecnologías como la UHT, el calor puede hacer que el producto quede muy disperso o que presente precipitaciones, cuestiones que "arreglan muchas veces con aditivos". En cambio, como la UHPH reduce el tamaño de las partículas en vez de modificarlas con calor, "el producto queda homogéneo de manera natural", un hecho que hace que "visualmente se vea más bonito".

En tercer lugar, también compartido con la UHT, es el hecho de que la tecnología de Ypsicon es un sistema que funciona de manera continua, lo que ayuda a hacer producciones a escala y a reducir costes de parada. Finalmente, el último punto es que la UHPH no funciona con calderas ni combustibles fósiles, como la UHT, y puede operar con energía 100% eléctrica, ya que depende de fuerzas físicas. Todo esto, además, no se aplica exclusivamente al sector agroalimentario: Guamis remarca que industrias como la cosmética, la farmacéutica o la biotecnológica comparten problemas similares en la conservación de líquidos y otros fluidos que se podrían solucionar con su tecnología.

A diferencia de otras técnicas, la UHPH puede operar con energía 100% eléctrica

Todas estas características son las que han conseguido dotar a una técnica que abraza con conciencia la etiqueta de tecnologías profundas (deep tech). Desde 2011, cuando los Guamis iniciaron Ypsicon con la tecnología ya patentada en la universidad, hasta la actualidad, momento en que ya tienen un equipamiento funcional y operativo, ha pasado una década y media de desarrollo constante. Y el camino no ha sido fácil.

15 años de prototipos e investigación

Guamis recuerda que, el año en que montaron la compañía, la crisis financiera estaba dando los últimos coletazos y “la captación de capital estaba en el punto más difícil”. Además, en aquel momento, el concepto de las deep tech, empresas que “salían de la universidad, con un proyecto a largo plazo que quería escalar equipamiento industrial”, era un modelo que “sonaba a chino a los fondos de capital riesgo”. Es por ello que, los primeros años, la financiación de Ypsicon fue una combinación de fondos propios y del programa Neotec del ministerio de Ciencia e Innovación, que entonces no eran todavía unas subvenciones, sino unos “créditos blandos”. 

Con estos recursos, Ypsicon financió la investigación y los diseños de la válvula de homogeneización. En los primeros años, la compañía hizo pruebas con prototipos con varias empresas del sector agroalimentario, entre las que Guamis destaca el grupo murciano García Carrión (propietarios de Pata Negra y Don Simón, entre otros) o el grupo vallesano Carinsa. Con ellos, la empresa catalana consiguió financiación del ministerio de Economía para un primer prototipo preindustrial con una capacidad de 150 litros por hora, con el que obtuvieron “resultados muy prometedores y la posibilidad de hacer una producción en continuo”.

Durante el desarrollo de la tecnología, Ypsicon ha colaborado con compañías como García Carrión, Carinsa o Puratos

Más adelante, Ypsicon consiguió una ayuda Horizonte PYME del gobierno español para desarrollar la estrategia de negocio y el plan de empresa, y en la búsqueda de nuevos proyectos cerró uno con la multinacional belga Puratos, dedicada a los productos base del sector alimentario. Con ellos hicieron las primeras pruebas con productos de alta viscosidad, ya que hasta ese momento habían trabajado exclusivamente con productos líquidos. Este nuevo prototipo “abrió las puertas a muchas más aplicaciones”, y con él empezaron a hacer codesarrollos de I+D con las principales multinacionales del sector agroalimentario.

Pero entonces trabajaban todavía con un prototipo de pequeñas dimensiones. El objetivo era conseguir una máquina de capacidad industrial, es decir, capaz de procesar 3.000 litros por hora. “Los últimos tres o cuatro años, la gran lucha ha sido conseguir el capital necesario para hacer el escalado de la tecnología, porque la máquina cuesta un millón de euros”, relata Guamis. Un objetivo que, a base de varias rondas y ampliaciones, la compañía ya ha conseguido: hoy, Ypsicon tiene un equipamiento de tecnología UHPH con 3.000 litros de capacidad en la nave que la empresa tiene en Barcelona.

En pleno punto de inflexión

En 2026, Ypsicon se encuentra en un punto clave como negocio. Su tecnología se encuentra ya en el nivel máximo de madurez tecnológica (TRL 9) y la compañía ha empezado a recibir pedidos de grandes empresas para fabricar máquinas a gran escala, pero la empresa no tiene la dimensión para asumir según qué volúmenes: “Hay multinacionales que quizás necesitan 80 o 90 máquinas”. Es por eso que Guamis remarca la importancia del acuerdo que Ypsicon ha cerrado el pasado mes de julio con Sivit Inversiones para la comercialización en exclusiva en Europa de sus equipamientos. “El acuerdo facilita mucho las posibilidades de los clientes de adquirir la maquinaria, porque Sivit aporta soluciones financieras y muchas cosas que nosotros no podemos aportar. No es como antes, que no había fórmulas financieras”, señala el CEO y cofundador de Ypsicon.

Ypsicon ha cerrado un acuerdo con Sivit Inversiones para la comercialización en exclusiva de las máquinas UHPH en Europa

La fabricación e instalación directa de máquinas UHPH es uno de los modelos de negocio que ha posibilitado el acuerdo con Sivit, pero no es el único que contempla Ypsicon. Con la máquina que ya tienen operativa, los fundadores están “considerando seriamente” coparticipar en un “primer centro de maquinaria” que comercialice el servicio de esterilización: en este modelo, los clientes no adquirirían la maquinaria, sino que contratarían el servicio de esterilización UHPH. “Hay bastantes empresas interesadas, sobre todo bodegas de vino, porque ya han hecho pruebas a pequeña escala”, desvela Guamis. Una de las entidades con quienes han colaborado es Innovi, el Clúster Vitivinícola Català, con quien están en conversaciones para “crear una primera máquina para dar servicio a la industria del vino en Catalunya”.

Con los dos modelos de negocio disponibles, Guamis no cierra puertas: “Estamos abiertos a joint ventures, pedidos de grandes multinacionales… Hay todo un abanico de posibilidades”. Lo que sí tiene claro es que, a corto plazo, quieren tener un primer centro donde esté instalado el equipo de 3.000 litros que sirva como “referencia comercial y de marketing”, al mismo tiempo que se sigue captando nuevos clientes (hasta ahora, la compañía ha trabajado sobre todo con compañías europeas y estadounidenses). Desde que empezaron, Ypsicon ha conseguido levantar más de dos millones de euros, y aunque ahora dispone de un equipo reducido de cuatro personas, dos de ellas autónomas, Guamis tiene claro que el éxito de la primera instalación puede abrir la puerta a un crecimiento acelerado de la empresa.

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