Una de las asociaciones profesionales tal vez menos conocidas pero más influyentes de Barcelona es la Associació de Directius de Comunicació de Catalunya (Dircom, para los amigos y conocidos), actualmente presidida por el director territorial de El Corte Inglés en Catalunya y Baleares, Jordi Romañach. Una asociación bastante activa, fundada el año 2007, de la cual un servidor de ustedes y de mi señora tiene el honor de ser socio desde el mes de mayo de 2011.
Otro gran panel creador de opinión pública es el Cercle d'Economia, actualmente presidido por Teresa Garcia-Milà, primera mujer en acceder al cargo desde su fundación en el año 1958, y del cual el autor de estas cuatro líneas, que soy yo, también tiene el honor de ser socio desde el año de la fundación de Intermèdia. Es decir, desde noviembre de 1990.
Honrado pues por tan entrañables circunstancias, no hace falta explicar mucho que poder asistir a una comida de trabajo organizada por Dircom Catalunya con la presidenta del Cercle y en una mesa integrada, entre otros, por profesionales de gran nivel se acerca bastante al súmmum del confort profesional. Figuras tan relevantes como Irene Garcia (Estebanell), Carme Miró (Apple Tree), Sandra Hors (Vueling), José Guerra (Veolia), Albert Ortas (BSM), Xavier Gispert (Fundació La Caixa), Xavier Ribera (BASF), Mateu Llinàs (Manifesta), Eugenia Carreres (independiente), Lalo Agustina (La Menorquina), Igone Bartomeu (Idilia Foods), Eulàlia Duran (independiente), Isabel Llauger (Illa Gestió), Celia Martínez (Dircom Events), Montse Ruiz (Augusta Abogados), Marc Casanovas (independiente), Clara Bassols (Cercle d'Economia) y Cristina Salvador (Both).
La comida fue jueves. El menú de can Mandarin Oriental fue, como siempre, fantástico, y los contenidos de la conversación, como siempre, off the record.
Esto quiere decir que nos quedaremos sin saber de qué carajo se habló con tan distinguida concurrencia? Pues no, señor o señora. Una cosa es comentar de qué se habló y otra muy diferente es explicar lo que dijo cada uno en aquel clima de absoluta confianza.
"Creo que se puede desvelar que se habló de la representatividad del Cercle, que no pretende hablar en nombre de toda la sociedad civil sino de sus —muy influyentes— 1.300 socios"
Así pues, creo que se puede desvelar que se habló de la representatividad del Cercle, que no pretende hablar en nombre de toda la sociedad civil sino de sus —muy influyentes— 1.300 socios y de la reunión que celebrará los días 1, 2 y 3 de junio en el Palau de Congressos de Catalunya; de energías renovables y no tan renovables con sus pros y contras; de China, la Europa súper regulada y sus circunstancias; del valor añadido de la inmigración, de los peligros de la xenofobia y el buenismo y de sus luces y sombras; del problema de la vivienda; de la nueva cultura laboral de la gente joven, más interesada en trabajar para vivir que en vivir para trabajar; del absentismo laboral; del fenómeno de las aulas universitarias vacías y la necesidad de revisar a fondo una enseñanza universitaria condicionada cada vez más por la inteligencia artificial; de la conveniencia de superar la aversión social que aún acecha nuestro sistema fiscal despreciando sus efectos en el estado del bienestar y el sostenimiento del salario social (inversiones públicas en educación, movilidad y sanidad entre otras); del prestigio que el sector público debe recuperar cuanto antes mejor.
¿Y del Barça? Pues no. Ni del Barça, ni del Espanyol (que también había algún periquito), ni del Govern. Esto ya habría sido el colmo de los colmos, y como decía aquel señor que todos conocemos, el jueves no tocaba.
¡Enhorabuena, Dircom Catalunya! ¡Enhorabuena, Cercle d’Economia!