Dice Wikipedia que “un panot es una loseta de mortero de cemento y arena destinada a hacer pavimentos resistentes, especialmente los situados a la intemperie”.
Lo que no dice, claro está, es que nosotros usamos la palabra para simbolizar cada una de las entidades que hacen que Barcelona sea como es y no de otra manera. Ni que estas piezas pueden ser grandes o pequeñas instituciones, grandes o pequeños personajes y grandes o pequeñas iniciativas que, todas juntas, multiplican el valor y la imagen de la ciudad, tanto de cara adentro como de cara afuera.
Siempre que no se agrieten, naturalmente.
El jueves por la noche, Intermèdia Cultura, con el apoyo de la Fundación Bancaria La Caixa, consiguió reunir en el Palau Macaya a cuatro figuras muy destacadas del mundo económico y cultural barcelonés para charlar sobre Comunicación, Cultura y creación de Riqueza, ante un público numeroso que pudo disfrutar, aprender y amar aún más Barcelona después de oírlos.
Estamos hablando de Salvador Alemany, presidente del Patronato del Cercle del Liceu; Mercè Conesa, directora general de Barcelona Global y presidenta de la Diputació de Barcelona; Félix Riera, director de Rethink Barcelona y Isabel Vidal, presidenta de la Associació d'Empreses de Teatre de Catalunya (Adetca) y directora general de la Fundació Focus.
En primera fila, Aina Rodríguez, directora general de Intermèdia Comunicació; Eduard Torres, presidente del Grupo hotelero Duquessa de Cardona; Gabriel Jené, presidente de Barcelona Oberta; Joan Ramon Rovira, director del gabinete de estudios de la Cambra de Comerç de Barcelona, Carles Cabrera, presidente del Institut Cerdà, y Esther Grávalos, dircom de Barcelona Global.
Más atrás Xavier Coronas, secretario general de la Cámara de Comercio; el periodista Xavier Casinos; el consultor Enric Pérez; el actor Enric Cusí; la productora de Minoria Absoluta, Maite Fontanet, y otros panots humanos directamente relacionados con el mundo de la cultura, el emprendimiento y la creación de riqueza.
Pero, ¿de qué tipo de riqueza estamos hablando?
¿Riqueza? ¿Qué tipo de riqueza? Pues escuchando a los invitados a la mesa redonda, llegamos a la conclusión de que, aunque la riqueza de los intangibles es la más difícil de calcular, es sin duda una de las principales. Efectivamente, ¿cómo se valora la felicidad? ¿Cómo influye en el grado de productividad y autoestima de las personas? ¿Ayuda a socializar a gente que vive sola y no tan sola? ¿Ahorra, en consecuencia, gastos sanitarios?
Alemany dio respuesta a la primera pregunta, seguramente sin saberlo, cuando explicó que el proyecto Liceu Mar, que ha recibido 55 propuestas internacionales para desarrollar su primera etapa de construcción, será una realidad cultural y urbana de tan alto nivel que hará que Barcelona se enamore de él y su financiación no sea ningún problema.
El proyecto Liceu Mar, que ha recibido 55 propuestas internacionales para desarrollar su primera etapa de construcción
Mientras tanto, explicó, el Liceu cuenta con 16.000 abonados, un presupuesto de 54 millones de euros, de los cuales ocho corresponden a patrocinios privados, una ocupación global de un 86% de su aforo, un 45% de espectadores de Barcelona y un 14% procedentes de fuera del estado español. El efecto multiplicador de estas cifras no está actualizado, pero el estudio se hizo y me da la impresión de que cualquier día de estos lo podremos conocer puesto al día
Alemany piensa que todo esto no habría sido posible sin la reacción ciudadana decidida, medio emocional, medio economicista, provocada por el incendio del Liceo en el año 1994. Me parece muy posible.
Sin necesidad de incendios, las cifras de Adetca marcan el año 2025 como el mejor de la historia de las artes escénicas, con más de tres millones de espectadores y una recaudación de 98.085.027 euros
Vidal, su presidenta, se muestra satisfecha, pero también remarca la dificultad de valorar beneficios intangibles, como el programa de acompañamiento de gente joven con gente mayor que gestiona Focus con un notable éxito de participación, y valora extraordinariamente bien la creciente implicación de diferentes entidades de la sociedad civil (Foment, Cambra, Pimec…) en el impulso de la cultura como generadora de riqueza y reforzamiento de la imagen de Barcelona.
En el capítulo de asignaturas pendientes, Vidal habló de la necesidad de integrar nuevos públicos en el mundo del teatro, como los procedentes de la inmigración y, en parte, la adolescencia y la juventud, que solo lo harán si la escuela y, sobre todo, la familia, se implican.
Las vidas anteriores de Mercè Conesa
En vidas anteriores, Mercè Conesa fue alcaldesa de Sant Cugat del Vallès y directora del Port de Barcelona. En la primera función participó activamente en el proyecto del Auditori de Sant Cugat, uno de los equipamientos culturales más relevantes del Vallès, entre Sabadell y Terrassa. En la segunda, fue cómplice y socia activa del proyecto del Liceu Mar, llamado a ser uno de los grandes atractivos culturales barceloneses a partir de un futuro muy próximo.
Conesa dirige una agencia, Barcelona Global, que reúne a unos 1.300 socios, de los cuales 281 son empresas, centros de investigación, universidades e instituciones culturales con el objetivo de atraer o retener talento y actividad económica en Barcelona.
Conesa asegura que “las ciudades se apoyan cada vez más en eventos culturales” para proyectar su imagen
La directora asegura que “las ciudades se apoyan cada vez más en eventos culturales” para proyectar su imagen y lamenta la visión de un paisaje urbano cada vez más ocupado por tiendas a pie de calle sin identidad local propia.
A pesar de todo, explica, el índice World Best Cities de 2025 sitúa Barcelona como octava ciudad mundial más atractiva en materia de cultura y estilo de vida (entre un grupo de 100), mientras la encuesta bienal que hace la agencia entre residentes internacionales señala un grado de satisfacción de 6 sobre 7 sobre la oferta cultural de la ciudad. “La cultura y el estilo de vida son sin duda dos factores decisivos en este aspecto”, asegura.
La 'geocultura' de Fèlix Riera
En una intervención igualmente inspirada, el activista cultural y empresarial Fèlix Riera enumeró las iniciativas “que próximamente harán dar un salto cualitativo muy importante” a Barcelona (renovaciones y ampliaciones del MACBA y el MNAC, Les Tres Xemeneies, Thyssen, Liceu Mar, Sagrada Família…) y lo ligó al nuevo concepto de geocultura, como factor de descentralización urbana en un contexto metropolitano.
Una actividad que, como en otras ciudades como París, con Vuitton como ejemplo, cuenta cada vez más con el apoyo del sector privado, desplazando el terreno de juego del mundo de las subvenciones al mundo de los negocios. Bueno, él lo dijo de otra manera, pero la idea es esa.
Interrogado por un servidor sobre el efecto revalorizador de las actividades culturales en determinados centros urbanos como Manhattan o el Poble Sec, y su posible efecto negativo en la economía de los vecinos originales de estos barrios, Riera aprovechó también para explicar su visión del crecimiento de las ciudades como un fenómeno necesariamente equilibrado entre lo que es planificado y lo que es improvisado. Según esta teoría, la ciudad crece “como quiere” y la cultura, constituida en motor de transformación, debe fijar nuevas centralidades que hay que gestionar con ambición.
Hablando de la 'geocultura', Riera recordó cómo el modernismo fue una reacción al uniformismo urbano del plan Cerdà
Para apoyar esta idea, Riera recordó cómo el modernismo fue una reacción al uniformismo urbano del plan Cerdà y, a continuación, fue el novecentismo el que volvió a poner una nota de contención a la exhibición, tal vez desmesurada, del poder burgués de principios del siglo XX.
Y esto de la exhibición tal vez desmesurada no lo digo yo: con vuestro permiso, lo digo yo, que de vez en cuando también me gusta decir la mía.
Portaos bien y muchas gracias por leerme.