Casi dos tercios de los puestos de trabajo actuales, unos 300 millones solo en Europa y Estados Unidos, son los que Goldman Sachs preveía en 2023 que podían verse afectados por la automatización de la inteligencia artificial generativa. Más recientemente, el Future of Jobs Report 2025 elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF) estimaba que el 86% de los negocios se verán afectados por la IA de aquí a 2030. Dos de las múltiples predicciones que se han hecho y se continuarán haciendo de un impacto en el mercado laboral que ya es una realidad palpable en múltiples industrias. Y, de todas ellas, una de las que lo han experimentado de manera más acelerada es la responsable directa de su surgimiento: el sector tecnológico.
El ojo del huracán de esta tecnología, Estados Unidos, son los primeros que empezaron a externalizar los síntomas. La adopción de los grandes modelos de lenguaje (LLM) en el día a día del sector ha impactado de lleno en los puestos de trabajo: una investigación elaborada por Stanford Digital Economy Lab en julio de 2025 apuntaba que el empleo de desarrolladores de software de entre 22 y 25 años había caído un 20% desde el último pico registrado en 2022. Comparado con el año anterior, las contrataciones de este segmento cayeron un 6%. Eso sí, el efecto no es universal: en el mismo período de tiempo, las contrataciones de ingenieros de software de entre 35 y 49 años aumentaron un 9%. La señal es clara: las tareas que la IA ha empezado a automatizar son las que, hasta ahora, desarrollaban los perfiles más júnior.
Más datos que lo corroboran: un estudio de la firma de capital riesgo estadounidense SignalFire apuntaba en 2025 que, en los tres años anteriores, el número de contrataciones de personas recién graduadas por parte de las grandes tecnológicas se había reducido en más de un 50%. El mismo informe recogía que un 37% de los mánagers prefería usar IA antes que contratar a un trabajador de la generación Z.
Un 37% de los gerentes de grandes tecnológicas prefieren usar IA antes que contratar a un trabajador de la generación Z, según un estudio de SignalFire
Pero la tendencia no se limita al continente americano. De acuerdo con LinkedIn Economic Graph, a partir de cifras de la misma plataforma, las contrataciones de profesionales en etapa júnior -sin delimitar por sectores económicos- han caído considerablemente entre 2019 y 2025 en las principales economías europeas: un 20% en el Reino Unido, un 31% en los Países Bajos, un 12% en Alemania o un 28% en Francia.
¿Y en Catalunya? La última edición del Digital Talent Overview elaborado por la Mobile World Capital Barcelona (MWCapital), presentada el pasado mes de junio, ya avanzaba una cierta reproducción de este hecho: en 2024, el número de trabajadores del sector digital y tecnológico del área metropolitana de Barcelona creció un 6%, cuando el año anterior lo había hecho un 13%, una desaceleración marcada por la caída de ofertas dirigidas al talento júnior. “No diría que la moderación de la demanda responda solo a la automatización, hay otras causas, pero a nadie se le escapa que tiene un efecto”, confirma a VIA Empresa el director del programa de talento digital de la MWCapital, Jordi Arrufí.
Por su parte, el director general del Cercle Tecnològic, Xavier Sellarès, apunta que todavía no disponen de “datos lo suficientemente afinados” para determinar la “afectación real” que tiene la IA en la contratación de jóvenes profesionales, un aspecto que medirán por primera vez en la encuesta de 2026 del Baròmetre del sector tecnològic. “Lo que es evidente”, continúa Sellarès, “es que la IA es capaz de automatizar tareas cognitivas y administrativas, y esto puede provocar que algunos puestos de trabajo puedan desaparecer o se reduzcan”.
Los desarrolladores de 'software', los más afectados
La evidencia que subraya Sellarès es confirmada por las investigaciones publicadas en los últimos años: de acuerdo con un estudio de la Society for Human Resource Management (SHRM) publicado en mayo de 2024, el 78% de los responsables de recursos humanos encuestados confirma que el uso de inteligencia artificial provocará despidos de trabajadores recién graduados en sus empresas. Las tareas más comunes que estos encargados de contratación creen que la IA puede llevar a cabo con éxito son la introducción de datos de rendimiento (73%), la redacción de correos electrónicos (73%) y la investigación (63%).
Acotando nuevamente al sector tecnológico, Arrufí confirma que la entrada de la IA en la jornada laboral del ecosistema ha venido dada, principalmente, por una simplificación de la programación. “Los lenguajes de programación son eso, lenguajes, y es una de las funciones que son más fácilmente automatizables por un LLM”, valora el director del programa de talento digital de la MWCapital. Arrufí cita los resultados de la última encuesta a los desarrolladores de Stack Overflow como prueba de la entrada masiva de esta tecnología en el día a día: “La usan cada día, pero casi nadie dice que cree ciegamente en ella, todavía no tiene la fiabilidad esperada”. La edición de 2023 de la encuesta señalaba que solo un 14% de los desarrolladores usaban herramientas de IA, pero en la edición de 2025 el porcentaje había escalado hasta el 84%.
El uso de la IA por parte de los desarrolladores informáticos ha pasado del 14% en 2023 al 84% en 2025, según la encuesta anual de Stack Overflow
Este hecho provoca que los roles más afectados por la caída de contrataciones en etapas tempranas sean los desarrolladores de software y los desarrolladores de aplicaciones, dos especializaciones que conforman el grueso principal de la población activa del sector. A estas dos profesiones, Sellarès también incorpora los roles encargados de tareas vinculadas al diseño de sistemas o a la administración de telecomunicaciones. Eso sí, Arrufí alerta que, al menos por ahora, hay especializaciones que no se están viendo perjudicadas: “El programador es la principal profesión del campo del talento digital, y son los más afectados. Pero otras como la arquitectura de sistemas, la nube, la experiencia de usuario o la ciberseguridad ahora mismo están menos afectadas”.
Preguntado sobre el perfil de empresa que más rápidamente ha adoptado esta tendencia dentro del sector, Arrufí considera que se trata de un movimiento transversal en todas las compañías que se dedican a la producción de software, sea cual sea el sector al que van destinadas. Lo que sí que tienen claro tanto el representante de la MWCapital como el director general del Cercle Tecnològic es que es un movimiento que se ha empezado a dar, principalmente, en las grandes empresas de la industria. “Cuando te puedes permitir estos procesos es cuando ya tienes una escala, hablamos de empresa grande”, remarca Arrufí. Sellarès confirma que las empresas grandes son “las que más rápidamente se adaptan a esta nueva realidad”, pero también ha recordado que “la realidad empresarial en Catalunya está principalmente formada por pymes”. Citando el Informe sobre l'estat de la Dècada Digital 2030. Catalunya 2025 que elabora su entidad, solo un 13,1% de las empresas catalanas incorpora la IA en sus operaciones, “una cifra similar a la media europea”, apunta.
La paradoja de la disponibilidad de talento
Queda claro que la producción de código informático de manera artificial o la programación asistida con IA, conocida como vibe coding, son vectores que han mermado la contratación de los perfiles más jóvenes. No ha sucedido así, sin embargo, con los más séniors, ya que según Arrufí, todavía se necesitan profesionales con “la capacidad de identificar la robustez del producto de software”, una destreza que solo se consigue a partir de la experiencia acumulada: “Para saber dónde están los errores, hay que saber interpretar si el software está bien creado”.
Arrufi: “Si no das oportunidades a los júniors, el modelo se convierte en insostenible porque no tendrás seniors a medio plazo”
No obstante, la tendencia actual da lugar a una “paradoja”, como la define el propio Arrufí: “Si no das oportunidades a los júniors, el modelo se convierte en insostenible porque no tendrás séniors a medio plazo”. Y el sector no va precisamente sobrado de talento. La última edición del Baròmetre del sector tecnològic ya alertaba de que la falta de profesionales cualificados era el principal freno del crecimiento del sector TIC, ante el cual no solo se pedía aumentar las plazas universitarias de titulaciones tecnológicas, sino también apostar por la formación profesional, el reciclaje profesional (reskilling) o las microcredenciales. El Digital Talent Overview también evidencia esta tensión de mercado: en Barcelona, hay 14,8 profesionales por cada plaza demandada en el sector digital y tecnológico, cuando la media del conjunto de la economía es de 67,3 plazas por oferta, 4,5 veces más.
“La demanda de talento continúa existiendo y creciendo, y por lo tanto hay que priorizar el fomento del talento tecnológico y digital en Catalunya, no solo para dar cobertura a las necesidades del mismo sector tecnológico, sino al conjunto de la economía”, reclama Sellarès. El director general del Cercle Tecnològic defiende que la “falta de talento puede devenir más grave si no entendemos bien las nuevas tipologías de demanda profesional que generará”, con nuevos perfiles en campos como la ciberseguridad (39,7%), la computación en la nube (27,3%), el desarrollo web (26,8%) o el análisis de datos (24,1%), según cifras del Baròmetre.
Ante esta problemática, Arrufí cree que la situación debe entenderse como una “responsabilidad compartida” del mundo empresarial: “Las empresas deben recuperar la figura del aprendiz, alguien que no es productivo de entrada, pero que está aprendiendo un oficio. Deben invertir en los júniors, que serán menos productivos a corto plazo, para tener séniors a largo plazo”.
Pero no es la única medida recetada para intentar evitar la pérdida de talento sénior a medio plazo. El responsable del programa de talento digital de la MWCapital también señala la necesidad de una “adaptación de la formación a la nueva realidad”. Arrufí tiene claro que “a la universidad, por cuestión regulatoria, siempre le costará más tiempo”, pero ve en los posgrados, los másteres y las formaciones universitarias una alternativa. Mención especial merecen los bootcamps, las formaciones intensivas para aprender a programar, cuyo mercado “no es ni la sombra de lo que eran los años 2021 o 2022” por la irrupción de la IA, lo que también les obliga a un replanteamiento interno. En la misma línea, Sellarès considera que “hay que promover vocaciones, fomentar tanto la educación superior como la formación profesional y promover la formación y reeskilling de trabajadores para que puedan trabajar con IA”.
Finalmente, un tercer camino identificado por ambas fuentes es la búsqueda de nuevos horizontes profesionales dentro del mismo sector. “Vemos profesiones, sectores o industrias tecnológicas de muchísimo valor añadido, como la cuántica, los microprocesadores o los chips que requerirán mucha mano de obra”, comenta Arrufí, unos perfiles que ve “menos automatizables” por la inteligencia artificial. Por su parte, Sellarès confirma que el auge de la IA también ha conllevado un incremento de la necesidad de contratar expertos en esta tecnología y el surgimiento de nuevos roles especializados, “como pueden ser en áreas de ingeniería de IA y aprendizaje automático, en ciberseguridad, en análisis de datos y en desarrollo de productos de IA”.