¿Ibex-35 o Ibex-50?

Si analizamos la representatividad de los sectores, es evidente que la composición del Ibex-35 se parece muy poco a la economía española

Paneles del Ibex-35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid, a 28 de octubre de 2025, en Madrid | Jesús Hellín (Europa Press)
Paneles del Ibex-35 en el Palacio de la Bolsa de Madrid, a 28 de octubre de 2025, en Madrid | Jesús Hellín (Europa Press)
Jaume Puig | VIA Empresa
Director general de GVC Gaesco
01 de Julio de 2026 - 04:55

Carlos San Basilio, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), ha propuesto la idea de crear un índice bursátil formado por las 50 empresas españolas más grandes, lo que podría denominarse como Ibex-50, en contraposición con el actual Ibex-35. Lo ha hecho en el marco del curso que organiza la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. El objetivo final sería el de diversificar la presencia de sectores en el índice, reduciendo el peso que el sector financiero tiene en el actual Ibex-35, que ronda el 40%. El debate está abierto. ¿Tiene sentido?

 

Si analizamos la representatividad de los sectores, es evidente que la composición del Ibex-35 se parece muy poco a la economía española. Dos sectores, el financiero y el energético, tienen un peso de casi el 60% en el índice actual, cuando su representatividad económica conjunta, tanto vía el llamado Valor Añadido Bruto como vía el PIB, es inferior al 10%. En este sentido, la propuesta parece ser del todo pertinente.

Ciertamente, aumentando el número de componentes del índice, podrían entrar a cotizar numerosos sectores hoy nada representados, como Ebro Foods, de alimentación, que capitaliza unos 2.750 millones de euros; Dia, de supermercados, que vale unos 2.250; Cirsa, de juegos de azar, unos 2.100; Vidrala, de contenedores de vidrio, unos 2.900; Gestamp, de componentes del automóvil, unos 1.650; Melià, de hoteles vacacionales, unos 2.700; o CAF, de fabricación de trenes, unos 2.150, entre muchos otros. En este sentido, se ve también rápidamente que un índice con más componentes se enriquecería con más sectores representados. Sigue pareciendo, en principio, una buena idea.

 

Por otro lado, podemos mirar a nuestro entorno. Si observamos los principales índices bursátiles de los países de alrededor, veremos que tanto Francia, como Alemania e Italia tienen 40 empresas en sus respectivos índices de referencia, el CAC-40, el Dax o el FTSE MIB. Otros países como Inglaterra tienen 100, el FTSE-100, y bastante conocido es el caso norteamericano donde su principal índice, el S&P500 aglutina 500 compañías. Es cierto también, que su índice más clásico, el Dow Jones, dispone solo de 30 componentes, si bien se mantiene más por historia que por su uso cotidiano por parte de los inversores. Los índices de otros países con mucha menos población tienen menos empresas, como es el caso del AEX neerlandés, que tiene 25; del SMI suizo, que tiene veinte, y del PSI-20 portugués, que debería concentrar 20, si bien actualmente tiene solo 16. Parece, pues, que aumentar el número de empresas del Ibex sería factible.

Sin ir más lejos, el Dax alemán hizo una reforma de su índice en el mes de septiembre de 2021, donde aumentó de 30 empresas a 40 empresas

Hay también precedentes, en esto de ampliar el número de componentes de un índice. Sin ir más lejos, el Dax alemán hizo una reforma de su índice en el mes de septiembre de 2021, donde aumentó de 30 empresas a 40 empresas, impulsado a raíz del escándalo de Wirecard, una empresa que formaba parte de su índice, y que quebró, en lo que fue un gran fraude contable y empresarial, al más puro estilo de Enron.

La valoración media de las firmas que componen hoy el Ibex-35 es de unos 34.000 millones de euros. A pesar de ello, las empresas que forman parte del Ibex actualmente son muy dispares en cuanto al tamaño. Así, la más pequeña, Solaria, tiene una capitalización bursátil de unos 2.800 millones de euros, seguida muy de cerca por Rovi, mientras que las más grandes, Santander e Inditex, valen alrededor de unos 174.000 millones de euros cada una.

El criterio actual para formar parte del Ibex tiene en cuenta también la liquidez. No solo mira la capitalización bursátil total, sino también el llamado free-float o acciones que realmente se pueden negociar en el mercado, las que son de libre flotación. Es del todo evidente que, incluyendo nuevas empresas más pequeñas, la capitalización media de las empresas del nuevo Ibex-50 bajaría, y se podría situar a un nivel medio de unos 24.000 millones de euros por empresa. Serían unos números que se parecerían a los de Italia, a pesar de ser más bajos que los de Francia o Alemania. Todo ello, bastante razonable.

Ya puestos a hacer reformas en el nuevo índice, sería muy conveniente también que se pudiera también limitar el peso máximo de cada empresa a un porcentaje del índice, idealmente el 10%, inferior al actual límite del 20%. Hay dos razones principales. Por un lado, las empresas nuevas que se integrarían en el índice tendrían un valor bursátil mucho más pequeño que las más grandes, de manera que la disminución de peso de los sectores más sobrerrepresentados sería más escasa si no se pone algún tope adicional. Por otra, hay otro aspecto que tiene más que ver con las inversiones de los fondos de inversión más habituales, los llamados UCIT. Estos tienen unas limitaciones muy estrictas, como la de que un fondo no puede invertir nunca más de un 10% en una misma empresa.

Si se quiere que el índice pueda ser empleado como de los fondos de inversión, lo que sin duda aumenta su representatividad, es importante que compartan unos límites tan parecidos como sea posible

Si se quiere que el índice pueda ser empleado como referencia o benchmark de los fondos de inversión, lo que sin duda aumenta su representatividad, es importante que compartan unos límites tan parecidos como sea posible. Empresas como Santander, Inditex o Iberdrola suponen hoy más de un 10% del índice, cada una, de manera que a un fondo de inversión de gestión activa le costaría mucho batir al índice si fueran justamente estas las que más subieran, y no le costaría nada batirlo si fueran, en cambio, las que más bajaran.

Resumiendo, pues, me parece que podría ser una muy buena idea, y que se podría aprovechar la ocasión para introducir algunas otras modificaciones y reformas, como la ya mencionada, que la podrían complementar.