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La 'rentrée' económica catalana y la agenda del Govern para el nuevo curso

La economía catalana encara el otoño con viento de cara, pero ya se vislumbran nubes en el horizonte: hay que aprovechar la estabilidad actual para poner en marcha reformas necesarias

Diputados reunidos en una sesión en junio en el Parlament de Catalunya | Europa Press
Diputados reunidos en una sesión en junio en el Parlament de Catalunya | Europa Press
Carme Poveda | VIA Empresa
Directora de Análisis Económico de la Cámara de Comercio de Barcelona
10 de Septiembre de 2026 - 04:55

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La rentrée económica está siendo positiva, pero los riesgos han aumentado respecto al momento en que hicimos las maletas. El alargamiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el encarecimiento del precio de la energía, que ha situado la inflación en niveles que no se veían desde hace dieciocho años —con la excepción del pico registrado en 2022 a raíz de la guerra de Ucrania—, están haciendo aumentar la rentabilidad de la deuda y anticipando subidas de tipos de interés, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea (UE).

 

En este contexto de mayor inestabilidad, la economía catalana (y española) continúa mostrando una evolución bastante positiva desde el punto de vista macroeconómico. Según el Idescat, el avance de crecimiento interanual del PIB catalán en el segundo trimestre fue del 3% (2,7% en España, según el INE), un ritmo de avance incluso ligeramente superior al del primer trimestre y casi el doble del registrado en promedio durante el período 2001-2025 (1,8%).

Este crecimiento continúa apoyándose en dos motores: la demanda interna y la exportación de servicios. Por un lado, el buen comportamiento del empleo gracias al aumento de la inmigración y el colchón de ahorro acumulado, han permitido que el consumo de las familias continúe creciendo, a pesar del repunte de la inflación. Según datos de la encuesta de población activa (EPA) del segundo trimestre, el empleo en Catalunya ha crecido un 1,3% y la tasa de paro se ha situado en el 7,9%, el segundo dato más bajo en dieciocho años. La inversión empresarial, por su parte, también está registrando un gran dinamismo, impulsada por unos costes financieros más bajos que años atrás y unas perspectivas económicas favorables en España. Además, la situación financiera de empresas y familias continúa estando muy saneada.

 

El segundo gran motor del crecimiento económico es la exportación de servicios. Por un lado, el turismo presenta unos resultados muy positivos y, si la economía mundial no se estropea, es muy posible que Catalunya alcance un nuevo récord de turistas extranjeros superando, por segundo año consecutivo, los veinte millones en 2026. En los primeros siete meses del año, el número de turistas extranjeros ha aumentado un 2,9% respecto al mismo período del año anterior.

Los principales sectores exportadores de servicios no turísticos son de alto valor añadido: técnicos y tecnológicos (TIC), profesionales y logísticos

Pero la sorpresa positiva en los últimos años ha venido de la mano de las exportaciones de servicios no turísticos. La Cambra de Comerç de Barcelona publicó en el informe de coyuntura de julio que estos servicios ganan protagonismo dentro del sector exterior catalán y ya representan alrededor del 10% de las exportaciones totales. Los principales sectores exportadores de servicios no turísticos son de alto valor añadido: servicios técnicos y tecnológicos (TIC), servicios profesionales y servicios logísticos, lo que evidencia el avance de las actividades de mayor valor añadido dentro del patrón exportador catalán.

Esta evolución va en línea con el aumento del peso de los servicios avanzados en el conjunto de la economía catalana. En concreto, las actividades de información y comunicaciones, las actividades profesionales científicas técnicas y los servicios financieros y de seguros han pasado de representar conjuntamente el 11,0% del PIB de Catalunya al 13,5% entre 2015 y 2025.

Riesgos, retos y prioridades a valorar

Todos estos datos positivos llevaron a la Cambra de Comerç de Barcelona a revisar al alza la previsión de crecimiento del PIB catalán para 2026 hasta el 2,5%.

En definitiva, los indicadores ponen de manifiesto que la economía crece con fuerza y lo seguirá haciendo en los próximos meses. Sin embargo, los riesgos van al alza. El primer motivo de preocupación es que la inflación se pueda estabilizar en niveles elevados, entre el 3,5% y el 4%, a causa del aumento de los precios de la energía provocado por el enquistamiento del conflicto en Irán. Los salarios están recogiendo este repunte de los precios, ya que han crecido por encima del 5% en el primer trimestre, pero el riesgo es que se genere un efecto de segunda ronda que acabaría perjudicando la economía y no mejoraría el poder adquisitivo de las familias, porque el aumento de los salarios sería absorbido por unos precios más elevados.

El segundo factor de riesgo es el menor margen de inversión pública del que dispondrá el Govern a causa de la finalización de los fondos Next Generation y del aumento de los gastos financieros. Como consecuencia de la abrupta subida del coste de la deuda que se ha iniciado en las últimas semanas, y que previsiblemente continuará en los próximos meses, aumentará el gasto en intereses en los presupuestos públicos. De hecho, el rendimiento del bono español a 10 años ya ha escalado hasta el 3,8%.

El entorno presupuestario será mucho más exigente en el futuro, y esto coincidirá con unas necesidades de gasto cada vez más elevadas

Por lo tanto, el entorno presupuestario será mucho más exigente en el futuro, y esto coincidirá con unas necesidades de gasto cada vez más elevadas en pensiones (la seguridad social), estado del bienestar (las comunidades autónomas), defensa (el Estado) e inversiones tecnológicas y energéticas (el Estado y las comunidades autónomas).

Pero si la macroeconomía continúa dando buenas noticias, cuando bajamos a la microeconomía el balance ya no es tan positivo. Solo hay que observar el débil crecimiento de la productividad y el estancamiento de los salarios reales o las dificultades crecientes para acceder a una vivienda.

En este contexto económico, el Govern de la Generalitat inicia el curso con una agenda llena de compromisos y deberes, pero con la estabilidad que proporciona disponer de unos presupuestos aprobados.

Identifico tres grandes prioridades en la agenda económica del Govern para el nuevo curso, que coincide con el ecuador de la legislatura.

La primera es mejorar la financiación de la Generalitat para poder afrontar los incrementos de gasto en políticas sociales y económicas que el país requiere (sanidad, educación y vivienda, principalmente). Esto pasa por aprobar el nuevo modelo de financiación autonómica que aportaría 4.700 millones de euros adicionales a Catalunya; culminar la cancelación de 17.104 millones de euros de deuda del FLA con el Estado, y garantizar la ejecución de las inversiones presupuestadas por el Estado en Catalunya, especialmente aquellas destinadas a mejorar el servicio de Rodalies, que sufre un déficit crónico e histórico de inversión.

La segunda prioridad debe ser la vivienda. En concreto, dar cumplimiento al compromiso de construir 50.000 nuevas viviendas, un reto nada fácil que hay que abordar desde diversos frentes: la disponibilidad de suelo, los aspectos normativos y la agilización de los trámites.

Habrá que continuar invirtiendo en tecnología y aprovechar el potencial de la IA para reorganizar procesos y gestionar mejor los recursos, así como reforzar la formación de los trabajadores públicos

La tercera prioridad, pero no menos importante, es completar la reforma de la administración pública a la que el Govern se ha comprometido. De momento, se están dando pasos en la buena dirección con la presentación de varios anteproyectos de ley, como el del Directivo Público Profesional o el de simplificación de trámites en urbanismo y medio ambiente. Ahora toca negociar con el resto de fuerzas políticas para que acaben siendo aprobadas en el Parlament. Pero esto, por sí solo, no garantizará la reforma. También habrá que seguir invirtiendo en tecnología y aprovechar el potencial de la IA para reorganizar procesos y gestionar mejor los recursos, así como reforzar la formación de los trabajadores públicos. Los objetivos de transformación no se alcanzarán si no se asumen como propios desde el conjunto de la organización.

En definitiva, el otoño empezará con viento de cara, pero ya se vislumbran nubes en el horizonte. Por ello, es conveniente no perder tiempo y aprovechar la estabilidad económica y política actual para acometer las reformas que Catalunya necesita para ser una economía más próspera y productiva.

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