Entre los acantilados que custodian los desfiladeros del río Sil, en Galicia, lucen unos viñedos que son santo y seña del territorio que pisamos. Nos encontramos, indiscutiblemente, en la Ribeira Sacra, que conecta las provincias de Lugo y Ourense. Las laderas pedregosas donde se sitúan estas plantaciones son famosas por su pendiente —en algunos casos, encontramos una inclinación de hasta el 85% sobre muros naturales de 500 metros de altitud—. No es difícil intuir, pues, que el espacio es complicado de vencer. Especialmente si el objetivo es cultivar. He aquí que la viticultura de esta región se conozca como heroica, tal como sucede en el Priorat. La coincidencia, sin embargo, es puramente casual: en Europa, esta tipología es muy extraña, y solo representa el 5% de la superficie total de viña continental.
Es una particularidad que complica la producción del vino por diversas razones. En primer lugar, porque, al tratarse de un terreno rocoso, la planta de la vid no consigue profundizar tanto como requiere, de modo que la raíz debe extenderse alternativamente en horizontal. Esto motiva, por ejemplo, que se deba prever más espacio entre cada cepa y que, por tanto, haya menos. Por otro lado, la exposición al viento y el sol provocan que la uva sea más pequeña y de un gusto más intenso. En segundo lugar, la ya mencionada orografía imposibilita el uso de maquinaria para la recolección, de forma que el viticultor debe trabajar manualmente para cosechar el fruto.
A ambos factores les debemos sumar que la extensión de la Denominación de Origen (DO) es especialmente pequeña. El Consejo Regulador de la DO estima que existen 2.500 hectáreas de territorio vitivinícola (1.310 ha de las cuales, inscritas), el equivalente al 5,2% de toda la superficie de viña de Galicia. Por comparar, la DO Rías Baixas ocupa unas 4.500 hectáreas (cerca del 19%), mientras que el total de la comunidad se eleva a las 24.100 ha. Es decir, no solo hablamos de una viticultura especialmente compleja, sino también limitada.
Todo ello implica que la Ribeira Sacra sea más pequeña que otras DO vitivinícolas de la región en casi cualquier aspecto. Sin ir más lejos, la fragmentación de la producción limita el crecimiento de las bodegas más populares como Adega Algueira, Ponte de Boga o Regina Viarum. El Consejo Regulador acumula un centenar de bodegas y más de 2.000 viticultores inscritos, y muchos de ellos no salen del consumo propio. "La mayoría de las bodegas son muy, muy pequeñas, solo tienen uva propia y no llegan ni a la hectárea", explica a VIA Empresa Ana Belén López, ingeniera agrícola y miembro del órgano de control del Consejo Regulador. Como referencia, hay más de 12.000 parcelas entre todas las 1.310 ha inscritas.
La Ribeira Sacra acumula un centenar de bodegas, más de 2.000 viticultores y unas 12.000 parcelas a lo largo de 1.310 hectáreas inscritas
López se dedica a la parte técnica, es decir, a visitar todos los viñedos y revisar que los agricultores cumplan con la normativa. Muchos de ellos venden el fruto a las bodegas de la DO, pero otros prefieren quedárselo y producir su propio vino. Este es otro factor limitante del crecimiento de las compañías de mayor dimensión: "Nos encontramos en una región con espacio reducido y muy fragmentado, de forma que el techo como compañía es más bajo que en otras DO", explican desde una de las grandes bodegas de la zona. López lo confirma: "Si las comparamos con las grandes compañías de Rías Baixas o Ribeiro, las nuestras son empresas muy pequeñas".
Ahora bien, esta circunstancia no supone ninguna frustración. "Tampoco es que nos interese crecer mucho. Estamos en un umbral en el que lo que producimos lo vendemos, y tenemos calidad y nos diferenciamos porque somos la única DO que prácticamente es toda de vino tinto en Galicia", recalca la reguladora, quien añade que el vino de la Ribeira Sacra es conocido por su "poca producción y calidad excelente". Los datos así lo demuestran: los 4,61 millones de kilos de uva cosechados el año pasado quedan muy lejos de los 47,5 millones que se anotó Rías Baixas o los 8,1 millones de Ribeiro —que sufrió la peor vendimia de su historia reciente—.
El escollo de la crisis del vino
Tal como apuntaba López, el vino tinto es el hegemónico en la DO Ribeira Sacra y ocupa casi el 77% de la producción de la zona. Sin embargo, si hilamos más fino veremos que, en realidad, la gran dominadora es la variedad Mencía: concentró el 69,2% del total de la última añada (casi 3,2 millones de kilos). El contraste se hace evidente al compararla con las demás: la segunda variedad, el Godello (blanco), se quedó en 2025 en 924.869 kilos, mientras que la tercera, la Garnacha (tinto) registró 91.284 kilos. El precio de la uva es de aproximadamente 1,20 euros el kilo, a pesar de que no hay actualizaciones de las últimas cosechas. Teniendo en cuenta que el coste de producción ronda los 1,26 euros por kilo de media, el margen para los productores es bastante estrecho o incluso deficitario. Y lo que es más curioso: en los últimos veinte años no se ha movido mucho de importe. Mientras tanto, la uva de Rías Baixas ya se valora alrededor de los 1,52 euros, según los cálculos de sus viticultores.
Cabe decir, sin embargo, que el comportamiento de ambas DO —dimensiones aparte— ha sido muy distinto en los últimos años. Rías Baixas cerró 2025 como el mejor año de su historia, mientras que la Ribeira Sacra se recuperó de unas vendimias muy complicadas. El balance del año dejó un total de 3,38 millones de litros embotellados, un 5% más que el año anterior; si bien creció con un ritmo superior que Rías Baixas (+3%), el punto de partida no era el mismo. López recuerda que el sector del vino tinto vive "una crisis mundial", y esto ha afectado especialmente a las DO donde predominan estas variedades.
En el Estado, de acuerdo con la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), el consumo de vino ha caído un 7,3% en el último año, mientras que si miramos a escala mundial, el descenso se eleva al 14% desde 2018. Especialmente complejo fue el 2025, con el dato más bajo desde 1957, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Entre las causas, algunos expertos apuntan a la caída global del consumo de bebidas alcohólicas y al descenso de poder adquisitivo. "Si la gente tiene menos dinero, se priva del vino", concluye López.
La crisis de excedente en la Ribeira Sacra provocó primero una destilación de crisis y luego una cosecha en verde
"Sucede que el nuestro es un vino que no es barato. Aunque queramos crecer mucho, tampoco tenemos tantos consumidores que estén dispuestos a pagar eso, por lo que competimos con la diferenciación, con calidad", asegura la experta. Sin embargo, la Ribeira Sacra tocó fondo hace solo dos años, cuando el excedente acumulado desde la pandemia fue tan grande que tuvieron que solicitar primero una destilación de crisis y luego una cosecha en verde: la primera medida consistió en transformar el vino en alcohol industrial u otros usos derivados, mientras que para llevar a cabo la segunda, la Xunta de Galicia pagó a los viticultores para eliminar las uvas que habitualmente se destinan a producir vino.
"Fue circunstancial y nunca solo por una causa", precisa López. Desde el Consejo Regulador consideran que la pandemia, la moda de los vinos blancos y rosados y la crisis mundial del vino tinto les golpeó con más fuerza que otras DO, especialmente después de unas vendimias en las que se habían encadenado "producciones muy abundantes" en la Ribeira Sacra.
¿El impacto de las medidas? Las ventas internacionales han crecido un 9% en el último año y la demanda directa ha repuntado un 12% en el primer trimestre de este año. "¡Todavía nos hemos quedado cortos!", exclama López. En este sentido, cabe destacar que la DO también puso en marcha un trabajo de promoción del producto para dar salida al excedente. El objetivo se ha ido logrando, y a fecha de marzo de 2026 ya han reducido un millón de litros retenidos (-15,1%). Todavía queda, sin embargo, un inventario de 5,22 millones.
El apoyo del gobierno gallego, clave

La Ribeira Sacra no es la única DO que ha experimentado problemas en los últimos tiempos en Galicia (ya hemos mencionado la baja producción de la DO Ribeiro), pero en ningún momento los ha afrontado en soledad. La crisis de los excedentes generó una alarma en el gobierno gallego: ¿y si los viticultores empiezan a dejar de producir? La Xunta se puso manos a la obra y en 2024 publicó nuevas ayudas. En este caso, con motivo de la conservación del paisaje. Porque los viñedos no están solo para producir vino, sino para embellecer las laderas sobre las que se levantan. "La gente no vendría a la Ribeira Sacra si viera montañas vacías, porque para visitar un desfiladero, un río y montañas... Vienen a ver el viñedo, y si quedara abandonado tampoco habría tanto turismo", subraya López. Mirando al futuro, algunos viticultores observan el enoturismo como una palanca de crecimiento futuro y defienden que la Administración debería contribuir a su promoción. Es una propuesta, argumentan, que ayudaría a posicionar mejor el producto internacionalmente.
El "premio", como lo califica la reguladora, se divide en dos cuantías: 1.000 euros por hectárea en los suelos más llanos y 2.000 euros por aquellos que tienen las pendientes más elevadas. Todos los beneficiarios deben estar inscritos en la DO, y es el mismo Consejo quien se encarga de validar la aptitud de los solicitantes. De momento, el ejecutivo se ha comprometido a mantener esta línea de subvenciones durante tres años más, aparte de los dos que ya ha repartido, a la espera de evaluar la evolución de la producción.
La Xunta abona entre 1.000 y 2.000 por hectárea a los viticultores de la DO por mantener sus viñedos
Pocos días antes de que comience la vendimia de este año, la última semana de agosto el trabajo empieza a intensificarse a orillas de los ríos Sil, Cabe y Miño. La altitud de la zona provoca que los veranos sean particularmente cálidos y los inviernos más fríos, todo ello intensificado por el viento que navega entre los cañones. Por esta razón, algunas bodegas de la zona abren sus puertas a voluntarios que quieran echar una mano, junto con cerca de 1.600 trabajadores que se incorporan a través de contratos temporales. Este año, la incertidumbre planea por las laderas de una Ribeira Sacra que vuelve a respirar optimismo, consciente de su condición de tesoro de interés nacional a proteger.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad