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El sector agroalimentario catalán reclama una transformación en un "momento inquietante"

Francesc Reguant y Oriol Amat presentan en Pimec un estudio que reivindica el 19% de la aportación del sector al PIB catalán y alerta de los riesgos de competitividad

El presidente de la Comissió d’Economia Agroalimentària del Col·legi d’Economistes, Francesc Reguant, durante la presentación del informe | Cedida por Pimec
El presidente de la Comissió d’Economia Agroalimentària del Col·legi d’Economistes, Francesc Reguant, durante la presentación del informe | Cedida por Pimec
Carlos Rojas | VIA Empresa
Adjunto a dirección
Barcelona
29 de Enero de 2026 - 02:04

Un 4% del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 19% del PIB de Catalunya. Es la contribución total del sector agroalimentario a la economía catalana, el principal aportador de entre todos los sectores. Este jueves, Pimec y el Col·legi d’Economistes de Catalunya han presentado el estudio El sector agroalimentario catalán ante los retos globales del siglo XXI, elaborado por el presidente de la Comisión de Economía Agroalimentaria del Col·legi d’Economistes de Catalunya, Francesc Reguant y el presidente del Observatori de la Pime de Catalunya, Oriol Amat.

 

La cita ha servido como cumbre para radiografiar la situación actual del sector e ilustrar los retos y oportunidades de futuro para asegurar que el agroalimentario no pierda su competitividad. Todo ello, con la presencia del conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya, Òscar Ordeig; el presidente de Pimec, Antoni Cañete, y el decano del Col·legi d’Economistes de Catalunya, Carlos Puig de Travy.

"A veces da la sensación de que vivimos un momento inquietante y de mucha incertidumbre", ha remachado Amat. Su reflexión inicial ha convergido con otra con la que ha cerrado su intervención: "Sin agroalimentación no habrá ni comida, ni territorio, ni seguridad alimentaria ni transición verde posible". Las explicaciones del informe las ha plasmado en un DAFO con el que ha reivindicado la posición de fuerza del sector. "Catalunya no es la primera de Europa en agricultura y agroalimentario, pero si se juntan ambos conceptos, deviene el primer clúster agroalimentario de Europa", ha expuesto.

 

El éxito del agroalimentario se fundamenta en su estructura productiva y empresarial, la reputación o la conexión territorial entre los agentes del sector. Pero también por su capacidad de innovación y resistencia. En este punto, Amat ha hecho referencia al conseller Ordeig, quien previamente ha asegurado que Catalunya superará la crisis de la peste porcina africana (PPA) "más rápidamente que los otros trece países de la Unión Europea (UE) que la han tenido". La plusmarca a batir es dos años y medio. Todavía queda demasiado lejos para ponerle una fecha concreta, a pesar de que Ordeig sí ha recordado que si no hay más casos, el 11 de febrero se levantarán las restricciones de la influenza aviar y el 26 de febrero las de la dermatosis nodular.

Ordeig confía en que Catalunya dejará atrás la PPA "más rápidamente que los otros trece países de la Unión Europea que la han tenido"

Según Amat, las cuestiones que no funcionan son las referentes a la estructura productiva, el capital humano y relevo generacional, el capital de inversión y transformación y la conexión con el mercado y el entorno institucional. Entre otras cosas, el economista ha apuntado que el sector no explica suficientemente sus bondades: "Quizás la comunicación no es toda la que haría falta". Por otro lado, Amat ha mencionado el cambio climático, las incertidumbres geopolíticas y la estructura de mercado como principales amenazas. Sobre este último punto, ha remarcado que hay productos como el pescado que han rebajado cerca de un 50% su consumo.

Sin embargo, ha subrayado que aspectos como la bioeconomía, la innovación y los nuevos modelos de consumo y distribución representarán una oportunidad para mejorar el escenario actual. Como última pata, también ha mencionado la proyección exterior, una tarea que ya ha reconocido que están haciendo los agentes públicos como Prodeca.

"En Catalunya no hemos hecho buenos equilibrios"

Al igual que la de Amat, la intervención de Reguant ha tenido una buena dosis de análisis. En este caso, sin embargo, la ha combinado con la mirada crítica y reivindicativa de quien convive con el sector. El presidente de la Comisión de Economía Agroalimentaria del Col·legi d'Economistes ha asegurado que el agroalimentario "no sabe dónde está", como resultado del gran volumen de factores externos que se han acumulado y que han provocado una transformación. Causas como el ya mencionado cambio climático, las nuevas tendencias de consumo, los desequilibrios geoestratégicos o el populismo, "un gran enemigo que debemos saber resolver", según Reguant.

A las cuatro hay que sumar también la revolución tecnológica. Reguant ha tomado como ejemplo a un señor de 88 años titular de la Plataforma Agraria Común (PAC), el cual actualmente se ve incapaz de modernizar el regadío. Todo un caldo de cultivo que está generando "una cultura sin vocación innovadora". No obstante, el economista ha hecho énfasis en la imagen incorrecta que hay del sector. "La realidad de la gente que trabaja es que no todo el mundo es viejo; acabemos con estos conceptos", ha espetado. A su parecer, la incapacidad de hacer empresas viables es "el gran culpable de la falta de relevo generacional" en el sector agroalimentario catalán, y no la edad de quienes se dedican a él. En este sentido, ha defendido que es clave que las pequeñas empresas ganen dimensión.

Francesc Reguant i Oriol Amat, durant l'exposició del seu informe | Cedida per Pimec
Francesc Reguant i Oriol Amat, durante la exposición de su informe | Cedida por Pimec

Si Amat ha pedido que el sector se comunique mejor, Reguant ha señalado más bien a la Administración. "Hacemos políticas sociales y nos equivocamos. Tenemos que hacer políticas económicas, políticas y territoriales, que los bosques se defiendan, que el paisaje sea agradable... Nos tenemos que aliar con el turismo y la gastronomía". En definitiva, una coordinación intersectorial -y con la Administración- más cuidadosa que "harán que cambiemos la estrategia".

Reguant ha incidido mucho en el papel de las instituciones políticas para mejorar la realidad del sector. Durante la exposición, ha indicado que hay cinco vectores de la producción: la saludable, la viable, la eco-responsable, la suficiente y la asequible. La clave reside en el equilibrio de todas ellas. "En Catalunya no hemos hecho buenos equilibrios, hay algún vector que se ha priorizado sobre los otros", ha lamentado. Para ponerle remedio, la economista ha afirmado que habrá que "acabar con el dogmatismo y alcanzar grandes consensos".

Reguant: "A veces somos muy señores. ¿Por qué no puede haber placas solares en las ZEPA? No es estético, pero tampoco lo es el regadío"

En su hoja de ruta hacia la resiliencia, Reguant ha explicado que la sostenibilidad será el pilar del sector, pero se ha centrado especialmente en el agua. Durante el discurso, se ha detenido a hablar inevitablemente de una de sus grandes reivindicaciones: el regadío, una cuestión que considera "sagrada" en las políticas alimentarias. "Hemos autorizado legalmente la posibilidad de destruir tierras de regadío por placas solares, y hay un 92% del territorio para ponerlas. A veces somos muy señores. ¿Por qué no puede haber placas solares en las ZEPA? No es estético, pero tampoco lo es el regadío", ha criticado. Aparte del agua, también ha destacado la cooperación, el refuerzo de los seguros, la transformación tecnológica y la eficiencia de los procesos como elementos clave.

La agroalimentación, el sector de la cohesión territorial

Además de Amat y Reguant, los representantes de Pimec, el Col·legi d'Economistes y la Generalitat de Catalunya han ofrecido su visión del sector. Ordeig ha admitido que el sector vive "grandes dificultades", pero ha resaltado que ve "más oportunidades": "Quien tenga ganas de llorar que se quede en casa". En este sentido, ha establecido cinco retos desde el Govern: grandes oportunidades, actitudes, liderazgo, visión y consensos.

"Me gustaría que la producción de alimentos sea un vector en políticas financieras, públicas, privadas... A veces nos hemos encontrado subordinados a paradigmas", ha concedido el conseller. En concreto, Ordeig ha apuntado a la creación de determinadas políticas que han afectado de rebote al sector agroalimentario sin tenerse en cuenta.

A pesar de todo, el conseller ha optado por un discurso optimista. Entre otras cosas, ha recordado que el sector agroalimentario registró récord de exportaciones el año pasado, máximos de renta agraria y ha avanzado que probablemente también se alcanzará récord histórico de producción vegetal y animal en 2025.

Carlos Puig de Travy (Colegio de Economistas), el conseller Òscar Ordeig y Antoni Cañete (Pimec) antes del acto de presentación del informe | Cedida por Pimec
Carlos Puig de Travy (Colegio de Economistas), el conseller Òscar Ordeig y Antoni Cañete (Pimec) antes del acto de presentación del informe | Cedida por Pimec

Por su parte, Cañete y Puig de Travy han coincidido a la hora de definir el agroalimentario como el "sector de la cohesión del territorio": "Quien no domine su sector primario y quien no le dé relevancia ni la capacidad de ser competitivo, tendrá un problema estructural", ha advertido el presidente de Pimec.

Por su parte, el decano del Col·legi d'Economistes de Catalunya ha recordado la importancia de la seguridad alimentaria y ha pedido una "mirada sistémica y económica". Además, ha señalado que actualmente el sector vive una "paradoja estructural": "Somos un gran sector productivo, pero tenemos un nivel de autosuficiencia bajo", ha asegurado. Una circunstancia que Puig de Travy cree que se debe resolver, junto con la tan demandada "colaboración transversal". Todas estas demandas suponen las bases del momento de transformación que reclama el sector.