Teodor de Mas i Valls (Barcelona, 1973) no se muerde la lengua para hablar de dinero. Es una rara avis, ya que, según asegura, “el sistema está diseñado para que no podamos hablar de él”. Este es uno de los motivos que le ha llevado a escribir los libros Fer Diners (Columna, 2023) y Gastar Diners (Columna, 2025); en el primero da consejos prácticos sobre ahorro y economía doméstica, mientras que en el segundo explica cómo invertir. Si bien la segunda tarea es más sencilla que la primera, de Mas afirma que no todo el mundo sabe gastar: “Gastar no es solo comprarte un Ferrari, es también pensar en los sueños que teníamos con quince años y hacerlos realidad cuando llegamos a los 40”.
Es autor de Fer Diners y de Gastar Diners. El primero a más de a uno nos puede ser de utilidad, pero, en cuanto al segundo, ¿hay personas que tienen problemas a la hora de gastar dinero?
Sí, está claro que son una minoría, es más común el no saber hacer dinero que el saber gastarlo, o reflexionar sobre cómo lo estamos gastando. Al final, si estamos haciendo dinero es para acabar gastándolo, en un sentido amplio, es decir, invertir, transformarlo en experiencias, en viajes, en hijos o en aprendizajes. Gastar no es solo comprarte un Ferrari, es también pensar en los sueños que teníamos con quince años y hacerlos realidad cuando llegamos a los 40.
Pero está claro que gastar dinero es menos importante que hacerlo, si le preguntas a alguien qué es más difícil, te dirá que es más difícil hacer dinero
¿Ganar dinero es hacerse rico? ¿Qué es para usted la riqueza?
Ser rico no es exactamente tener dinero. Tener dinero es una herramienta que nos puede hacer ricos o nos puede hacer muy pobres, dependiendo de la dependencia que tengamos de él. El dinero lo hemos inventado los humanos, somos los únicos seres vivos que lo tenemos. Los animales se guían por tiempo, por experiencias, por vivir, por cazar, por comer... Entonces, como somos los únicos animales que sabemos que moriremos, nos hemos inventado esto dentro de lo que llaman sistema capitalista. Pero si no aplicamos este dinero a tener tiempo, conocimientos, una familia o amigos, no sirven para nada. Por lo tanto, ser rico quizás es más bien tener tiempo que tener dinero
"Ser rico quizás sea más bien tener tiempo que no tener dinero"
¿Por qué nos cuesta tanto hablar sobre el dinero?
Por la desigualdad que hay. Siempre que hablamos de dinero con cualquier persona habrá una desigualdad, es muy difícil, casi imposible, que la otra persona gane y gaste lo mismo que nosotros. El sistema está hecho para que no podamos hablar de ello, porque siempre nos sentiremos mal, o bien porque estamos mejor que el otro o porque estamos peor. Y esto enseguida se transforma en envidias, en méritos, en aquel al que han ayudado más que a mí, que ha tenido más suerte, que habrá hecho trampas... Hay una envidia latente, no estamos muy preparados para aceptar que nuestro amigo o nuestro hermano de la misma edad gane el triple. Esto nos cuesta.
Los americanos, los chinos y otras culturas lo llevan mejor, porque en lugar de envidia lo que hacen es estimularse entre ellos para intentar progresar económicamente. Pero como europeos somos bastante escépticos, porque hemos vivido muchas guerras y las guerras venían a menudo por asuntos económicos.
En este sentido, ¿qué peso tiene la educación financiera y qué nota pone a Catalunya en esta materia?
Hace años se escribió que influía bastante la religión, y la cultura católica está muy basada en no poder hablar de dinero, se asocia con el demonio, y es mejor que queden fuera del entorno familiar y amistoso. En el caso de culturas más protestantes, en cambio, no se ven como el enemigo sino como una herramienta útil. Entonces, en Catalunya, por parte de la cultura católica nos vemos perjudicados, además hemos vivido una guerra civil y un franquismo muy largo, en que los vecinos se denunciaban entre ellos a menudo por temas de dinero y envidias, y acababan o fusilados o en la cárcel, y todo esto ha hecho que se haya hablado mucho menos de dinero, al igual que de política, cultura, orígenes, etcétera.
En general, en Europa el tema del dinero lo llevamos bastante mal, y dentro del continente, los catalanes seguramente somos los que peor lo llevamos. Estamos bastante traumatizados y nos cuesta mucho hablar libremente de dinero. Creo que deberíamos aprender un poco de los americanos en este aspecto.
Bueno, ahora tenemos programas de televisión en los que se pregunta a los invitados por su patrimonio. Poco a poco...
Exacto (ríe). Pero estamos a años luz de países como China. Yo estuve muchos años yendo allí, y me sorprendía que la guía china que nos acompañaba subía en un taxi y lo primero que hacía con el conductor era darse la tarjeta y preguntarse el sueldo. La filosofía era: “yo soy taxista, pero quiero que mi hijo sea guía y progrese como tú. ¿Ganas 160.000 yuanes al año? Pues yo quiero que mi hijo estudie lo mismo, que hable muy bien inglés y estudie en una determinada universidad”. Los chinos no compiten entre ellos, compiten contra el sistema.

¿La educación financiera debe venir de casa, de la escuela, o de ambas?
Viene de casa, seguro. Y lo que debería ser en un mundo ideal es que también viniera de la escuela y de los medios de comunicación, para que fuera un poco más igualitario y no hubiera una discriminación en función de la familia que te ha tocado. Tal como está ahora montado, parece que a los ricos ya les va bien que sea así, porque es una cuestión que se hereda, y la escuela no está haciendo su rol de igualar esta situación, y enseñar a los alumnos a hablar de dinero igual que les enseñan a todos a sumar o a hablar inglés. Si no nos lo enseñan en la escuela o en los medios quiere decir que nos están discriminando. El sistema es así a propósito, ¿es casualidad, es mala fe? Parece que sea así, ¿cuál es el motivo por el cual no deberíamos enseñar a la gente a hablar de dinero si vivimos en un mundo capitalista donde el dinero lo es casi todo?
¿Quién sale ganando que la mayoría de la gente no tenga dinero? Los ricos. Y los ricos tienen la ventaja de que se lo han explicado en casa, por lo tanto, esto es lo que deberíamos intentar arreglar y equilibrar. O bien la escuela empieza a explicarlo un poco, o bien los medios, o si no los jóvenes se van a Internet con el riesgo de que los engañen, porque, claro, siempre existe ese riesgo.
O en Fer diners. ¿Qué método defiendes en el libro?
Lo primero de todo es ser consciente y poder hablar de dinero, ya sea individualmente, en pareja o en familia. Tener los pies en la tierra y ser conscientes de lo que ganas y de lo que gastas. Enero es un buen mes para sentarse con la pareja o con uno mismo y hacer un Excel con los ingresos netos, los gastos netos, calcular la capacidad de ahorro, etcétera. A partir de aquí, confeccionar un presupuesto y ver qué nos podemos permitir y qué no. Si trabajamos es para poder vivir, pero también para poder ahorrar porque, si no lo hacemos, el día que nos echen del trabajo, nos pongamos enfermos o nos separemos, al mes siguiente estaremos pasando hambre. Y como estadísticamente esto es muy probable que pase, lo que deberíamos hacer es ir ahorrando para que la vida no nos sorprenda.
"Ahora no hay el paro que había antes, pero hay muchos catalanes y catalanas trabajando que son pobres"
Es que es curioso oír a personas que dicen, “ostras, tengo 50 años y me han echado del trabajo, no lo había previsto”. ¿Cómo es que no lo habías previsto? Siempre ha sido así, es un hecho bastante previsible. No hace falta ahorrar como locos, pero sí para protegerse a uno mismo.
¿Es un método aplicable para todo el mundo? ¿Puede, por ejemplo, una madre divorciada que combina dos trabajos para sostener a sus hijos y llegar a fin de mes pararse, hacer un Excel y crear un plan de inversión?
Considero que cuanto más complicada sea una situación, más importante será buscarle una solución. Si a uno le sobran mucho dinero, quizás no le haga falta ni ser consciente de lo que ingresa y de lo que gasta, en cambio, cuanto más justa sea la situación más necesario será ponerle remedio. Y a veces la solución pasa por tener los pies en la tierra. Hace tiempo contactó conmigo una mujer que no llegaba a fin de mes, pero tenía a la pareja viviendo en casa sin hacer ninguna contribución. En el momento en que le pidió una aportación arregló su situación, dejó de asumir todos los costos logísticos de tener una casa y de mantener a un aprovechado, y pudo empezar a ahorrar. Se trata de afrontar un poco la realidad, es como si su hijo se despierta un día y dice que quiere estudiar en Esade. ¿Cuánto vale un año en Esade? Pues es posible que le toque ir a la Autónoma.
Y también puede pasar al revés, que el problema sea que a uno le vaya muy bien económicamente.
¿Es esto realmente un problema?
Puede serlo, sí. Recuerdo el año 2009, cuando de golpe me subieron el sueldo un 50%. Eso me creó mucha angustia, quizás estoy un poco tocado (ríe), pero me angustian mucho más las subidas fuertes de ingresos que no las bajadas, porque ante estas últimas no se puede hacer nada más que cuadrar el presupuesto de la manera que sea, y en todo caso espabilar y encontrar otro trabajo. En cambio, con un aumento considerable de ingresos puedes hacer muchas cosas, tienes muchas opciones, pero es importante tener cabeza, ser razonable, aprovechar para aumentar el ahorro y acercarse a la libertad financiera.

En la actualidad, ¿la falta de ahorro es un problema de educación financiera o de poder adquisitivo?
En clave catalana hemos mejorado en un aspecto y hemos empeorado en otro. Recuerdo que cuando salí de la universidad el gran problema que había era el paro. Había tanto paro que muchos trabajos, como aseguradoras, inmobiliarias, medios de comunicación, etcétera, te ofrecían empezar a trabajar sin cobrar. Y había gente que lo aceptaba solo por la experiencia, era un mercado completamente reventado. Ahora opino que eso no es así, encontrar trabajo es más fácil, hay mucho más trabajo que antes, pero el problema es que, con los trabajos actuales, a mucha gente no le da para independizarse, porque tanto la vivienda como el nivel de vida han subido mucho más que los sueldos, que llevan quince años estancados.
Hemos cambiado el problema, ahora no hay el paro que había antes, pero hay muchos catalanes y catalanas trabajando que son pobres, que no pueden ni alquilar ni comprar una vivienda, ni tener dos hijos, ni comprar un coche, ni irse de vacaciones. Y tenemos que ver cómo arreglamos esta situación, ya que aspiramos a niveles de vida del norte, pero tenemos niveles salariales del sur. Y todo este problema, en Catalunya se resume con la crisis de la vivienda.
De hecho, usted en alguna ocasión ha defendido la opción de compartir piso no solo como una necesidad económica, sino también como una opción vital. ¿Es realmente una opción interesante, o estamos romantizando una alternativa precaria?
A mí, sinceramente, no me parece mal compartir. De hecho, siempre he compartido, nunca he vivido solo. Empecé compartiendo un piso de estudiantes cuando fui a estudiar a Alemania, en Francia viví en una residencia, después volví a Alemania no solo para compartir piso, sino también habitación, cuando vine a vivir a Barcelona enseguida fui a vivir con mi pareja, que también es compartir, y, además, realquilábamos una o dos habitaciones... Y es una filosofía de vida heredada de mi familia, mi abuela, cuando era mayor, encontró una ONG que le ponía un estudiante en casa, así este tenía un alquiler barato a cambio de ayudarla a subir las bolsas de la compra. Todo eso es compartir.
"Si Rodalies funcionara como un reloj podríamos vivir todos mucho más lejos del centro, y si todos pudiéramos vivir más lejos del centro, automáticamente los precios de los pisos bajarían"
Creo que en el futuro, tal como está el panorama inmobiliario, con un número de viviendas que no crece lo suficientemente rápido, y teniendo en cuenta que cada vez somos más personas en la Tierra... la única opción que nos quedará será compartir. Por lo tanto, no sé si debemos romantizarlo o darlo por bueno, pero el camino va por aquí.
Si la sociedad tiende a compartir piso los índices de natalidad se derrumbarán...
Sí que existe un riesgo, si optamos por esta vía, o más bien si nos obligan, porque el problema es que nos obligan, la natalidad se puede ver afectada, y ya está pasando. Y está pasando por lo que le comentaba, porque la diferencia entre el nivel de vida y los sueldos está descompensada, y eso es lo que hace que no se puedan formar más familias, que no se puedan formar parejas nuevas, que no se puedan tener suficientes hijos, etcétera.
¿Cómo considera que se debe afrontar la crisis de la vivienda?
El problema número uno de la vivienda es Cercanías. Si Cercanías funcionara como un reloj podríamos vivir todos mucho más lejos del centro, y si todos pudiéramos vivir más lejos del centro, automáticamente los precios de los pisos bajarían, porque no habría tanta presión por vivir en el Eixample o en Gràcia, porque no haría falta. Pero eso no es posible porque la experiencia nos dice que Cercanías falla, y eso significa que llegamos tarde al trabajo y nos acaban despidiendo.
Por otro lado, también haría falta que los ayuntamientos den licencias para construir viviendas de una manera mucho más rápida y mucho menos burocrática. ¿Cómo es posible que alguien que quiere hacer pisos en un terreno tenga que esperar tres años para recibir la licencia para poder empezar a construirlos? Estos tres años lo encarecen y dificultan todo mucho más. Y también hay un problema de financiación, los bancos no pueden financiar como en 2008 porque Europa se lo prohíbe, no les deja financiar el suelo, ni las promociones si no están todas muy vendidas, y esto se lo complica todo al promotor que no tiene suficiente dinero.

Teniendo en cuenta, por un lado, las dificultades que vivimos a escala nacional, y, por otro, la actual incertidumbre geopolítica, ¿cómo debemos proteger nuestra economía doméstica?
Partiendo de la base de que, como le comentaba, cobramos sueldos del sur y queremos tener un nivel de vida del norte, lo que está haciendo mucha gente, generalmente joven, es sencillamente irse a vivir a otro país. Si estamos en la Unión Europea, donde no hay fronteras, y resulta que en Ámsterdam cobras el doble o el triple, o en Suiza el cuádruple, y el nivel de vida es más o menos el mismo, y quieres tener hijos y aquí no puedes... pues la opción más sencilla es marcharse ahora mismo. Mi recomendación para quien sea, incluidos mis hijos, es que si aquí la situación es complicada, tenemos un gobierno inoperante que no sabe arreglar las cosas, y hablas idiomas, vete.
Fer Diners, Gastar Diners... ¿tiene en mente un tercer libro para completar la trilogía?
Sí, el tercero ya lo tengo escrito, y trata sobre todo aquello a lo que deberíamos decir que no para hacer dinero. A lo largo de la vida tenemos que hacer renuncias, cada año hacemos, y tenemos que saber a qué hay que decir que no para que el dinero nos venga.